Crée usted de que Cuba estaría mejor como:

sábado, 13 de noviembre de 2010

Sáhara ex español y Marruecos, hoy

La opinión de Tenerife
(Foto de Internet)

MIGUEL LEAL CRUZ Como se hizo saber hace poco a una conocida emisora de radio, con nombre de isla mítica (radicada en La Laguna de Tenerife) y que, en virtud de dictamen de la ONU, la misma siempre se ha mostrado ampliamente comprometida con la defensa de la postura saharaui (desde su peculiar línea editorial), se reitera, un mes después, la misma teoría al respecto; que no es otra que la expuesta en las XIII Jornadas de Estudio de Fuerteventura y Lanzarote, 2007, en artículo ahora publicado en papel, editadas por los Cabildos de ambas Islas, tan próximas al teatro de operaciones. Por tanto, y desde perspectiva histórica y periodística (que es lo nuestro), se exponen razonamientos difíciles de refutar (y mucho más difíciles de llevar a buen fin que el caso "Chovito", claro..., otra obsesión de dicho medio) por las siguientes premisas:
El Régimen de Franco, en noviembre de 1975, consideró que la independencia del Sahara tendría lugar en breve plazo, según Solís Ruiz y otras autoridades del régimen.

Estados Unidos, que contribuyó a la Marcha Verde (se sabe que ondeaban banderas de esta nación) por intereses estratégicos, Francia por añoranza africanista y de relación comercial y política, al igual que España, que se pronuncia "con la boca pequeña", al igual que la UE. Ninguno de ellos apoya, claramente, el referéndum que se acordó en los tratados preliminares, y que ahora resulta menos viable que nunca por la dispersión de aquellos que fueron censados por España, aunque permanezcan tras más de tres décadas, en Tinduf (Argelia), y en propio territorio saharaui, e incluso en Marruecos, Canarias, o resto de España.

Y, por último, también, parece que influye la crítica situación mundial al borde una confrontación atómica, según dice y reitera Fidel Castro, al hacer inviable ahora cualquier arreglo, incluido otro Plan Baker (el tercero). Esto es lo que tenemos, surge el poderoso, tanto a nivel local o global, sobre el menos pudiente. No obstante, parece existir el buen deseo de una solución política y administrativa al deseo de todos... Hace poco en Nueva York, bajo auspicios de la ONU, y ahora, a través del ex ministro Moratinos, en Argel, en misión mediadora con el tercero en discordia; además obstáculo fundamental por razones ideológicas, estratégicas o políticas...

Esta es nuestra opinión, que pretende ser académica como se intenta siempre, y que admite otras posturas..., evidentemente. Si bien, para esta región tan próxima en lo geográfico, pero tan lejana, por ahora, en lo político, económico, e incluso religioso, se ha de acudir al origen que provoca el litigioso proceso, que se dilata en el tiempo.

La marroquinidad del Sáhara Occidental constituyó un fácil pretexto que utilizó Hassan II en los inicios de la década de los setenta pasados, y así avivar las conciencias musulmanas en torno a Alá y sus profetas, al modo tradicional. De este modo se potenciaba la propia monarquía marroquí, con gobierno sólido y oposición institucionalizada. A esto contribuyó la obvia connivencia de los países árabes, con la añadida protección de los Estados Unidos en pro de los citados intereses estratégicos en la zona, y, también aliados de España, como se conoce. Fallida estratégica ésta, hasta hoy.., como cualquiera puede constatar...

No obstante, para el asunto marroquí-sahariano, jamás se ha visto una solución tan "aparentemente viable" como ahora..., al parecer. Los grupos pro- saharaui, instalados en campamentos, paulatinamente, en el suelo sahariano próximo al Aaiún, no fueron impedidos o acosados, ni tampoco desmanteladas sus "jaimas", desde el principio como sería lo lógico. Sí se actúa, por la administración marroquí, hace pocos días, con el resultado conocido en "el desencuentro". Los mismos, no referían en ningún momento, parece, ni aludían a la autodeterminación, ni siquiera del referéndum (sí en las conversaciones recientes, por ambas partes, en Nueva York, con el aval de la ONU).
Sólo se demandaba, por dichos grupos, en estos momentos previos, según la prensa y otros medios de comunicación, mejor bienestar y mejores condiciones generales, administrativas y de integración...

viernes, 12 de noviembre de 2010

SAHARA EX ESPAÑOL EN LA PALESTRA. ¿OTRA VEZ…? (II)

El periódico digital de La Laguna

Miguel Leal Cruz 
Periodismo Histórico, S.l.
Autor libro:“Canarias y África Occidental. Histórica lejanía próxima. Aspectos poco conocidos”

Pero, ¿y cómo se gestó el proceso?

En diciembre de 1963 se inscribe en la ONU como territorio a descolonizar esta posesión española próxima a Canarias y que el general Franco en 1950 en visita al mismo había dicho “era la salvaguardia fáctica de estas Islas”.

Así se constata en la prensa del momento, que recoge los discursos del General. Fue recogido, por este que escribe, en las VII Jornadas de Historia de Fuerteventura y Lanzarote, 1994, Franco en Canarias, aspectos parciales, p 347 y s. “El general Franco lo confirma en discurso (que reproduce periódico La Falange de Gran Canaria) pronunciado en Villa Cisneros en visita oficial a finales de octubre de 1950, cuando dice: Esto no es para nosotros un territorio productivo, sino al espalda de las Islas Canarias sin la que aquellas islas no podrían vivir. El banco pesquero de estas costas es un banco canario-sahariano… La Asamblea General de dicho Organismo pide a España en 1965 que ponga fin al proceso colonizador y ante la negativa del régimen español porque eran provincias y no colonias, renace en la resistencia saharaui como movimiento de liberación de estos territorios (Saguia-el-Hamra y Río de Oro) bajo liderazgo del indígena Sidi Brahim Bassiri. Las fuerzas españolas del Ejército y de la Policía, con auxilio de policía territorial, reprimieron contundentemente el levantamiento de los insurrectos en 1970; dará lugar a la creación del Frente Polisario, a partir del día 10 de mayo del año 1973.

Seguirá el enfrentamiento armado con las Fuerzas españolas en el territorio y dará lugar a la inestabilidad creciente que perdurará hasta el definitivo abandono del mismo por España.
 
Hubo encuentros militares con resultado de muertos y heridos: Durante los días 12 a 14 de marzo de 1974, mandos del Ejército español en cumplimiento de órdenes superiores cumplimentan lo que se llamó Operación Barrido contra el Frente Polisario en la zona próxima a Edcheiría, con ayuda de dos compañías de Policía Territorial, dependiente de tropas españolas, con ayuda de varias patrullas de Tropas Nómadas. Con la cobertura de helicópteros del Ejército tiene lugar un fuerte encuentro con partidas armadas del Polisario con bajas por ambas partes y retirada del resto de guerrilleros. A partir de aquí España decide conceder la independencia al territorio bajo su control. En su virtud se decide elaborar un censo con los ciudadanos saharianos bajo administración española y referencia para futuras propuestas bajo dictamen de la ONU, en principio someter la población a un referéndum en los seis primeros meses de 1975, que nunca tendrá lugar. Por estas circunstancias, a “disgusto de todos”, los poderes decisorios del régimen español transmitieron, a destacados mandos del Ejército, el temor a una guerra colonial que implicase peligrosos enfrentamientos con fuerzas marroquíes (y tal vez saharauis y argelinas), e incluso dentro del estamento militar en un peligroso momento para el Régimen. Temor a desencadenar una situación similar a la que sufrió Portugal por la Revolución de los Claveles, o en Francia en / y tras la independencia de Argelia, país éste, ahora en el teatro de operaciones. Se hizo caso omiso a las arengas del entonces príncipe D. Juan Carlos en visita al territorio días después (2 de noviembre) del inicio de la llamada Marcha Verde, según publicó El Día de Tenerife, 18 de octubre, p. 30, que titula en primera: “Marcha marroquí sobre Sahara”.

Mientras tanto, según la agencia Efe, el rey alauí recibirá el día 17 a los embajadores de los países árabes acreditados en Rabat.  

A todo esto se ha de añadir el interés de Norteamérica, aliada de España y de Marruecos, por mantener esta región colonial económicamente lejos de la órbita comunista pro-soviética y apostar por una solución favorable a la adhesión a Marruecos. Contribuyó grandemente a este fuerte aval la calculada ambigüedad de los líderes saharauis y su clara alineación a Argelia, bajo presidencia de Bumediam; un país aliado fundamental con el bloque socialista de la URSS y ambos enemigos acérrimos de EEUU en plena “guerra fría”, la primera.

Los servicios de información españoles conocían a priori el plan militar y procedimiento a seguir ante la inminente avalancha humana gestada en territorio marroquí. A esto se suma que durante todo el año 1975 las fuerzas marroquíes enfrentaron diversos ataques contra las españolas, así como actos terroristas con colocación de minas en la frontera. Pero no aparecía directamente el ejército de Hassan como responsable sino un grupo armado autodenominado Frente de Liberación y Unidad (FLU), enfrentado al Polisario, y sospechosamente dirigido por el propio Rey alauita que, a su vez, negociaba en Madrid la descolonización para posesionar el territorio sin cumplimentar el referéndum español mandatado por la ONU. Según la prensa publicada El Día, citado, y desde Efe, el 1 de octubre de 1975, en Naciones Unidas se acepta la descolonización para el Sahara, confirmada tras discurso del ministro español Cortina Mauri, quien llega a decir: “se está retrasando indebidamente, al tiempo que está dispuesto en nombre del Gobierno, a ofrecer las más generosas condiciones en el caso de Gibraltar…” ¿…?

Fallida estratégica ésta, hasta hoy…, como cualquiera puede constatar…

No obstante, para el asunto marroquí-sahariano, jamás se ha visto una solución  tan “aparentemente viable” como ahora…, al parecer.

Los grupos  pro- saharaui, instalados en campamentos, paulatinamente, en el suelo sahariano próximo al Aaiún, no fueron impedidos o acosados, ni tampoco desmanteladas sus jaimas, desde el principio como sería lo lógico.

Sí se actúa, por la administración marroquí, hace pocos días, con el resultado conocido en “el desencuentro”. Los mismos, no hablan en ningún momento, parece, de autodeterminación, ni siquiera de referéndum (sí en las conversaciones recientes, por ambas partes, en Nueva York, con el aval de la ONU).

Sólo se demandaba, por dichos grupos, en estos momentos previos, según la prensa y otros medios de comunicación, mejor bienestar y mejores condiciones generales, administrativas y de integración…

Parece se prepara una solución consensuada a tres bandas: Marruecos (y aliados), saharauis…y Argelia con los suyos, (con intermediación Organismos con alto poder decisorio internacional) y conformar una nueva provincia marroquí, en principio, a la espera del consensuado, al parecer, referéndum en la próxima reunión de diciembre y enero próximo, y más que acordado, en la ONU…, pero que, conocidos los entresijos de la Historia, parece  que perderán los saharauis, ante otra consulta paralela (o simultánea) a instancia marroquí, entre los colonizadores, y otros, que ahora se hallan asentados en  aquella que fue nominada República Árabe-Saharaui…, según se vislumbra.

Sigue.

jueves, 11 de noviembre de 2010

BARBARIDADES DE “ALTOS CARGOS”, A VECES…


(Foto de Internet)
La Laguna Ahora
El periódico digital de La Laguna


Por Miguel Leal Cruz
Autor del libro, reciente edición
Canarias-Cuba: Perspectivas cruzadas




La extensa historia de América, en particular la de La Gran Antilla: Cuba, añorada “Perla del Caribe”  
España, nos proporciona variado tipo de anécdotas como consecuencia de acontecimientos, muchas 
veces en torno a personajes hispanos revestidos de la más excelsa y poco frecuente simpatía 
en sus comportamientos; y nos referimos, en este caso, al Gobernador de Santiago de Cuba Don Gil de 
Correoso, allá por los años finales del siglo XVII.

Fue Don Gil un prototipo más de aquellos funcionarios, con máxima autoridad, que la monarquía hispana 
utilizaba en la nominada “Empresa Española en América”,  enviado a Indias (entendida la América 
hispana), posiblemente con el cargo comprado, norma habitual de la época, y como ingeniero militar 
para la construcción de fortificaciones en la lucha contra los piratas ingleses, holandeses, franceses, y otros, 
que desde Jamaica arrebatada a España por los mismos súbditos de la "Pérfida Albión", La Torguga, la 
costa occidental de la Hispaniola, entre otros enclaves utilizados por  estos “delincuentes del mar”, los 
que efectuaban correrías por las costas de Santiago de Cuba, Trinidad, en el oriente de la Isla, o hacia La 
Habana y Puerto Príncipe (Camagüey), desde el norte.

Por el arte del “bilibirloque”, o sea dedo (y vaya a saberse por qué), se vio nombrado Gobernador de esta 
región santiaguera, en parte, debido a su carácter campechano, y gracioso; parece que gobernó bien, pero 
con manga ancha, y, por ello, disfrutaba de popularidad y simpatía. Su trato era jovial y dado a las 
“rumbas” y, consecuentemente, tenía gran atractivo entre las gentes llamadas del bronce o “mulaterío” 
con los que disfrutaba “murgas de amanecida” acompañado de esbeltas mulatas, producto del híbrido 
entre español y africana, que, a decir de un profesor habanero “moreno”, fue lo único bien hecho que hizo 
España en la isla… Si bien, esto parece un poco expeditivo….

Más de una denuncia llegó a los altos funcionarios de la Audiencia de Santo Domingo, centro administrativo 
para la región caribeña, contra el “pandillero” Gobernador; pero ya sea porque las cosas de Correoso hicieran 
reír, ya por que no iban en desprestigio de la Monarquía ni de la Iglesia, aquellos hicieron caso omiso a la 
vista de la brillante hoja de méritos, y no era cosa de mandar oidores por sus bromas o por la conducta 
licenciosa que observaba. Pero al fin, tanto va el cántaro a la fuente que ya se sabe, y es que el 
Gobernador de Santiago hizo una tan sonada que la Audiencia no le quedó otro remedio que tomar cartas 
en el asunto, y lo “empapelaron”, o “meterle un paquete” como se dice ahora.

Y no se crea que Don Gil fue procesado por “desvíos” en los impuestos o por otros gatuperios que se 
llamaban “chocolates” en la época (lo que se llama corrupción ahora) sino que fue encausado por ¡guasón! 
y por ser el hombre más bromista de Cuba.

Resulta que había fiestas en la Ciudad al parecer por las bodas del rey Carlos II, el Hechizado, último de la 
dinastía de los Hansburgos, a celebrar en Madrid, y como requería la situación era necesario organizar, en 
aquellas lejanas posesiones hispanas, una representación teatral (único espectáculo de moda) en su honor. 
Y así se dispuso en una gran barraca de madera improvisada al efecto, para evitar las frecuentes lluvias, 
ante un público numeroso y con la asistencia obligada del gobernador Correoso y funcionarios a sus órdenes.

Sin embargo, Don Gil, hombre culto (aparte de gracioso), en cuanto comenzó la representación se 
mostró inquieto, al igual que parte del público asistente, por la mala calidad de la obra que era como para 
“meter en la cárcel a aquellos artistas dignos de garrote vil”. Y en dicho momento fue afectado por su 
espíritu bromista llamando a un oficial de confianza que estaba próximo, al que dio una orden en voz 
baja. El oficial salió rápidamente mientras la “tragedia continuaba en escena” ante el aburrimiento general…

De pronto resonó el estampido de un cañonazo al que le siguieron otros, al tiempo que repicaban las 
campanas de la Catedral santiaguera, mientras unos lanceros hispanos gritaban: “los piratas, los piratas, 
a las armas”. Los asistentes, negros, blancos, mulatos, chinos e indios, salieron “disparados” desde el interior 
de la abarrotada e improvisada barraca de madera, que quedó convertida en astillas como consecuencia 
de la estampida producida, mientras el Gobernador estuvo a punto de sufrir un ataque “apoplético” (sic) por la 
risa que le invadió, con ésta su última de sus “obras”, broma esta que le costó cara...

A los cuarenta días se personó en Santiago el juez Pizarroso para “residenciarlo”, o sea abrirle expediente
por tal incidente, y don Gil, condenado, salió con destino forzoso a Baracoa (lugar inhóspito, incluso hoy), 
con objeto, dice un cronista de esta ciudad, “para hacerle la vida más angustiosa, puesto que como queda
 dicho, amigo de los placeres y de fiestas mundanas, no era Baracoa el lugar más indicado para proporción
arlas”. Más tarde fue reivindicado, que ya es raro en la Administración Española en casos como éste y en 
una época como aquélla…

Y este que escribe, conocedor de cientos de anécdotas con protagonismo de algunas autoridades 
administrativas, en los últimos años, se pregunta: ¿Qué es lo que habrá que hacer para ser como D. 
Gil de Correoso….?

Es broma.


domingo, 7 de noviembre de 2010

Solo el Uno por ciento de los soldados españoles en Cuba, murieron en combate contra los mambises

Poco habituados a las condiciones del clima tropical--especialmente durante el verano--, los soldados españoles destacados en la manigua cubana durante la guerra contra el “Ejercito Libertador” ( yo lo pongo entre comillas, JRM) fueron víctimas de las lluvias, el intenso calor, los insectos…, hasta el punto de que el Generalísimo Máximo Gómez, jefe de las tropas mambisas (el traidor que entregó Cuba a EEUU, JRM), consideraba los meses de Julio y Agosto como dos de sus  “generales”. En la foto, militares españoles en campaña.

Según publicó el diario La Estafeta en su edición del 31  de Junio de 1898, de unos 200,000 militares españoles destacados en Cuba, cuando concluyó la guerra, “el uno por ciento había muerto a manos del enemigo, el 6.6 por ciento a causa de la fiebre amarilla y mas de un 20.1 por ciento a consecuencias de otras enfermedades”. Otras fuentes se refieren a un total de 35,639 militares españoles muertos, así como que en 1897 ingresaron en los hospitales 162,256 pacientes, de los cuales fue dado de alta un 96.8 por ciento.

Biografía Revista Opus Habana, Volúmen IV Número 2 del 2000
Artículo Tribulaciones de un soldado español. P. 57 y 58


Una vez más se ve como nos han manipulado los historiadores que siempre nos hablaron en ese lenguaje de fábula, de como "nuestros patricios al toque de diana, hacían rodar las cabezas de los españoles en la manigua cubana", una gran fantasía, solo el Uno por ciento de los españoles murió en combate a manos del enemigo. Los libros de historia de Cuba están como para quemarlos en una hoguera, es una infamia como nos han manipulado siempre. Esa guerra fue un error, fue una guerra civil entre hermanos y traidores de otros países como el Máximo Gómez (que al verse perdido entregó Cuba a EEUU) y el resultado además de esos muertos, es todo este desastre que tenemos en Cuba hoy en día, donde son criollos los que han separado a la familia cubana y han destruido el país. J.R.M.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Un Camino de Hierro de Nuevitas a Puerto Príncipe. Historia del ferrocarril camagüeyano en época de España


Por MsC. Lilian María Aróstegui Aróstegui |
 Fotos: Manuel Zabalo y Foto de locomotora de Internet.
“Hágase el ferrocarril nuevitero y no me negará el sol su divina luz, yo lo aseguro”.
El Lugareño.
Arriba este año a su 160 aniversario el Ferrocarril o “Camino de Hierro” de Puerto Príncipe a Nuevitas (1). En tal ocasión, rendimos homenaje a la proeza que, indudablemente, marcó un giro decisivo para las comunicaciones, la economía, la sociedad y la cultura del Camagüey al desandar algunas páginas de su ya largo recorrido por la historia.  Gaspar Betancourt Cisneros, El Lugareño, fue quien primero pensara en emplear el moderno medio de transporte para su tierra natal, Puerto Príncipe, pagando con su dinero los estudios iniciales que, sobre el terreno, realizaran a pedido suyo, importantes y reconocidos ingenieros con el objetivo de determinar la posibilidad del proyecto.

Pero fue en La Habana, anticipándose Cuba a la propia Península, donde se inaugura el primer ferrocarril iberoamericano, el 19 de noviembre de 1837, medio ideal de transporte entre los centros productores de azúcar y el puerto comercial. Su construcción, lejos de obedecer a un ideal romántico, respondió a acontecimientos que, desde la segunda mitad del siglo XVIII, comenzaron a animar la economía de la mayor de las Antillas. 
El Lugareño al conocer sobre la invención del ferrocarril y todos sus beneficios durante uno de los viajes que efectuara a los Estados Unidos, advierte que estaba ante la solución ideal para unir a Puerto Príncipe con el norteño puerto de Nuevitas. 
Santa María del Puerto del Príncipe, segunda villa en importancia después de La Habana, según Antonio Bachiller y Morales, sufrió, a poco tiempo de fundada, la pérdida de su condición marinera en la amplia y bien resguardada bahía de Nuevitas en la costa norte.  
Al escoger como tercer sitio de asentamiento una fértil llanura entre los ríos Tínima y Hatibonico, irguió su vasta economía gracias a la laboriosidad de sus hombres que hicieron de renglones como el ganado y la agricultura los mejores del país. Se gestó así, a través del tiempo, una de las herencias culturales más ricas de la Isla condicionada por la mentalidad del principeño y su peculiar modo de ser. 
La imposibilidad de garantizar un rápido traslado de las mercancías entre la villa y sus puertos, obligó a la práctica del comercio utilizando las por entonces navegables vías fluviales, así como el envío en carretas de las pesadas cargas por los caminos hasta los embarcaderos de ambas costas. 
En el año de 1823, El lugareño se encontraba interesado por un proyecto del ferrocarril de la ciudad de Puerto Príncipe a la de Nuevitas (2), al año siguiente, en ocasión de coincidir con José Antonio Saco en Nueva York, le comenta datos y detalles sobre los caminos entre La Habana y Camagüey por haber recorrido esa distancia a caballo. 
Betancourt Cisneros conoce en Nueva York al ingeniero inglés Charles Hampter (3) quien, a petición suya, viaja a Nuevitas para evaluar las condiciones del terreno y determinar si era propicio para acometer la construcción del ferrocarril. De vuelta a Nueva York, le comunica a su amigo la viabilidad del proyecto.  
El Lugareño regresa a Camagüey, esta vez en compañía del ingeniero norteamericano Wilson, y se decide el punto de partida del ferrocarril desde la bahía de Mayanabo en el lugar conocido hoy como Puerto Tarafa. Sin embargo, el ferrocarril camagüeyano no fue el primero en la Isla, pues, como se sabe, lo antecedió el de La Habana a Bejucal.
Una vez que Betancourt cuenta con los resultados y detalles pormenorizados de los estudios y pruebas efectuadas sobre el terreno, comunica a las autoridades de la Isla la utilidad del ferrocarril a través de un encargo de la Diputación Patriótica de Puerto Príncipe. La solicitud para obtener permiso para la realización del “Camino de Hierro” desde Nuevitas tuvo lugar el 26 de noviembre de 1836.  
Recomendaba en ese entonces El Lugareño “[…] la evidente utilidad de una obra que tanto ha de influir en el desarrollo de aquella provincia tan destituida hasta ahora de fáciles conocimientos que alientan y promueven su industria”. (4)
El 10 de enero del siguiente año, obtuvo la concesión de la cédula de propiedad a perpetuidad para el “Camino de Hierro” expedida por el Capitán General de la Isla Miguel Tacón y Rosique. 
A partir de ese momento, se constituyó la Compañía de Ferrocarril de Puerto Príncipe a Nuevitas y para que el pueblo conociera su forma y empleo, a raíz de las opiniones a favor y en contra generadas por los promovedores, tanto de la prensa como privados, “que dañaban por ignorancia o mala fe”, en el San Juan de 1837 salió a la calle una comparsa en la que un grupo de hombres iba armando sobre vías de madera  por la calle Real del paseo, una locomotora y carros de carga y de pasajeros en miniatura como ingeniosa manera de demostrar “[…] la importancia y trascendencia de un ferrocarril de Nuevitas a Camagüey, que estos pobres tierradentros no han visto, porque cuelgan sobre sus narices dos grandes colgajos, o la ubre de una vaca o las candongas de un toro”.(5) 
A pesar de todas las dificultades impuestas por la reacia actitud de muchos encumbrados patricios, fue avanzando, milla a milla, el corredor desde el mar. Así, a finales de 1840, procedente de Nueva York, arriba a Nuevitas el ingeniero Benjamín H. Wright a bordo de la goleta Adrián con locomotoras, carros y máquinas. 
En Camagüey, muchos de los hacendados que se suscribieron para la construcción del ferrocarril, nunca cumplieron su compromiso; otros ni siquiera se suscribieron, por tanto, lo que se recaudó por esta vía no fue suficiente para  lograr el rápido avance de la obra, es por eso que El Lugareño tuvo que invertir de su patrimonio y conseguir las sumas más importantes con la Junta de Fomento de La Habana y negociar empréstitos del capital inglés. 
En las Pascuas de 1841, para comprobar la calidad de las obras, se reunió en Nuevitas un grupo de 350 personas aproximadamente, que, según  las palabras del Lugareño eran “flor y nata y requesón, de manera que la verdad tendrá hoy apoyos muy fuertes.”. Efectivamente, en los días 22, 27, 28 y 30 del mes de diciembre, se realizó un recorrido de 4 millas con una máquina, dos carros y sobre sesenta pasajeros en ellos.  
Al decir del Lugareño “el viaje redondo, es decir, 8 millas, se hizo siempre entre 16 y 22 minutos, de suerte que las 44 millas bien se podrán hacer en 1 hora y 30 minutos. Esto lo empiezan a ver los camagüeyanos”.(6) 
Entre abril y mayo de 1843, El Lugareño deja constancia acerca de la halagüeña situación del ferrocarril del que “Hay 6 millas largas supreconstruidas de un todo, 18 ½ terraplenadas: lo que falta es cosa de un mes, con 50 hombres de trabajo y aún menos, y la superestructura de 14 millas. Las 6 que hemos corrido en la semana pasada, salieron los viajes a 18, 17 y 14 minutos, con dos carros de los de cargar maderas, y más de 100 personas en ellos”.(7) 
Tres años después, en misiva a José de la Luz y Caballero le da a conocer que se han gastado 42 000 pesos y concluido 20 millas  gracias a la obtención de 50 000 pesos de la Junta de Fomento en 1844; en ella misma le expresa que sus paisanos están más reacios de lo que estaban en 1836 cuando se gestionaba la construcción del ferrocarril.
Tal dimensión tomó esa actitud que los miembros de la Junta para la construcción del “Camino de Hierro” desataron intrigas que le obligaron a pedir la renuncia. Al respecto escribió: “… y será preciso darle a la empresa un golpe muy fuerte, doloroso para mí, pero necesario para mi objeto, renunciar a la presidencia y dejárselo a los que quieren disputármelo o aprovecharse de su testamento. Concurriré a la Junta convocada para el día 2 de febrero y llevaré mi renuncia en la faltriquera”.(8)  
Pero, al final, se mantuvo como Presidente de la Junta Directiva. Ese mismo año de 1846, por orden del capitán General Leopoldo O`Donnell, El Lugareño fue obligado a abandonar Cuba. 
El domingo 5 de abril de 1846 marca la fecha de terminación del primer tramo del ferrocarril. A pesar de la lentitud con que avanzó la obra, creció desde Nuevitas, donde se construyó la estación bautizada como el “Número 1”, atravesando las fértiles tierras hasta Sabana Nueva en las cercanías de la capital provincial.  
A partir de ese día, el Camagüey empezó a experimentar el mayor cambio de su historia, pues su sociedad tomó, al fin, conciencia de lo que representaba esa novedad. Este ferrocarril utilizaba leña como combustible y era la vía más ancha de Cuba con una separación de 1, 56 metros entre un raíl y otro. 
Entre las obras concebidas dentro de la infraestructura ferroviaria, se inauguró el 10 de mayo, un paradero que recibió el nombre de O`Donnell en homenaje al entonces Capitán General de la Isla, ocasión que fue aprovechada por la Empresa para realizar un gran baile. Este paradero se encontraba en el kilómetro 39 entre los actuales poblados de Minas, kilómetro 33,7 y Lugareño, kilómetro 48,1; tenía un pozo con brocal de mampostería y sirvió de aguada antes de la demolición del paradero,(9) suerte corrida al igual que otros en el siglo XIX producto de la guerra.  
Pero como estaba sin terminar el tramo de la vía férrea hasta Camagüey, el traslado de los viajeros se realizó gracias a la iniciativa de D. Francisco Sedano, quien creó un servicio de recorrido con una guagua, inaugurado el día 18 de noviembre, a la que bautizó con el nombre de Nuevitas. 
Según la costumbre, las once locomotoras con que contaba la Compañía tenían su nombre y número: El Lugareño, La Feliz, La Avellaneda, América, Cuba, Habana, Colón, Camagüey, Centenario, Libertad y República. Era poseedora de coches, según el alcance económico del viajero, para pagarse los boletos en 1ª, 2ª ó 3ª clases.  
Válido es aclarar que el nombre de la segunda locomotora aparece como la Feliz en el libro 1837-1937 Camagüey a través de la Historia de Amado R. Freyre, mientras que el artículo periodístico de Jorge Cardoso Marín aparecido en la sección Panorama del Adelante bajo el título Apuntes del ferrocarril puertoprincipeño del 25 de junio de 1989 la identifica con el nombre La Félix nombre que, tal vez, fue puesto en honor de Félix Varela. 
Ante la actividad que se generó en la zona norte de nuestra ciudad con el establecimiento del ferrocarril y la Estación de San José o El Andén en 1851, se produjo un incremento en la demanda de obreros para hacer frente a las labores propias del ramo, así como la creación de una infraestructura capaz de satisfacer la cada vez mayor demanda del público. La aparición del moderno medio de transporte dio, con el paso del tiempo, un vuelco al urbanismo de la zona norte de la ciudad.
Del recorrido de nuestro primer ferrocarril apenas quedan huellas materiales, sin embargo, constituye una parte del patrimonio cultural del Camagüey colonial. Su historia está aún por escribir y difundir. 


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