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miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Blog Cuba Española entre los diez Blogs cubanos más populares de los visitados según estadísticas de ALEXA hoy Miércoles 1 de Diciembre del 2010


Nota: el primer lugar es el de más alto ranking mundial (cifra menor). En respuesta a interrogante del amigo Martel aclaramos que mientras menor sea el número mejor es el lugar en este ranking mundial, es decir, Google es el 1, Facebook el 2, YouTube el 3, Yahoo el 4, Windows Live el 5, etc.

Los diez blogs aquí mostrados están en el grupo de los cinco millones más visitados a nivel mundial, de un total de cientos de millones. 

Los blogs que aparecen en esta lista están en ella porque, desde lo mejor de nuestro conocimiento, no son financiados con el propósito de "inyectar" visitantes para "inflar" sus resultados, ni usan el truco de los foros con el mismo fin. 

A propósito de los foros nuestra Lorena respondió debidamente a un tal "Maca" quien al parecer se creyó con derecho a un lugar en el ranking publicado. Le dejó claro primero que el individuo no es cubano y este ranking es sobre blogs cubanos; le aclaró, en segundo lugar, que además, si fuera cubano tampoco estaría en nuestro ranking porque es de los que utiliza el truco de crear foros para "inflar" los resultados; nosotros hicimos medidas de comprobación y encontramos que sin el truco de los foros tendría un número de visitas insignificante.

Por último, el blog Cuba Libre Digital, con el lugar 4 791 025, el peor del grupo, sale del ranking de los diez al entrar Cuba Independiente que, desde lo mejor de nuestro conocimiento, cumple con todos los requisitos.




1er lugar -- Zoe Valdés -- 0 650 669
2do -- Baracutey Cubano -- 0 802 584
3ro -- Cuba Independiente -- 1 036 177
4to -- Nuevo Acción -- 2 347 744
5to -- Dr. Octavio Dilewis -- 2 452 538
6to -- Trinchera Cubana -- 3 115 441
7mo -- Cuba Nuestra -- 3 554 773
8vo -- Cuba Española -- 3 774 153
9no -- Cuba Inglesa -- 4 354 126 
10mo -- Damas de Blanco -- 4 436 720


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Solo 16 votos obtuvo José Martí para que eligieran su estatua en el Parque Central de La Habana, de 105 votantes.


(Foto Ketari de Internet)

Opus Habana. lunes, 19 de mayo de 2008

La erección de dicho monumento al Apóstol se hacía de acuerdo con el resultado de una encuesta que, anunciada por el periódico El Fígaro ya desde el 30 de abril de 1899 —a pocos días de haber sido removida la figura de la Reina española—, había preguntado qué estatua colocar allí a «nuestros hombres más distinguidos (...) guerreros, políticos, escritores, poetas y personalidades salientes del mundo intelectual cubano, habiéndonos complacido en hacerla extensiva a los prohombres del antiguo autonomismo y a miembros caracterizados de la prensa española».

Erigida en el Parque Central, en el sitio que durante años ocupó la estatua de mármol de Isabel II (bajada de su pedestal el 12 de marzo de 1899), la primera estatua de José Martí en Cuba fue develada el 24 de febrero de 1905 en ceremonia que encabezaron el Generalísimo del Ejército Libertador Máximo Gómez y el presidente Tomás Estrada Palma.

La erección de dicho monumento al Apóstol se hacía de acuerdo con el resultado de una encuesta que, anunciada por el periódico El Fígaro ya desde el 30 de abril de 1899 —a pocos días de haber sido removida la figura de la reina española—, había preguntado qué estatua colocar allí a «nuestros hombres más distinguidos (...) guerreros, políticos, escritores, poetas y personalidades salientes del mundo intelectual cubano, habiéndonos complacido en hacerla extensiva a los prohombres del antiguo autonomismo y a miembros caracterizados de la prensa española».

De las 105 personalidades encuestadas, a favor de Martí votaron apenas 16, encontrándose divididos los demás sufragios de esta forma: Carlos Manuel de Céspedes (13), Estatua de La Libertad (8), José de la Luz y Caballero (7), Cristóbal Colón (5), Cuba Libre (4), La República (3), y la Independencia, la Revolución y la Concordia (2 votos cada una, al igual que la estatua del rebelde cacique Hatuey).

Alcanzaron sólo un voto las siguientes personalidades: Félix Varela, José Antonio Saco, Narciso López, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Marta Abreu y Máximo Gómez, así como dos propuestas que reflejaban la influencia de los Estados Unidos en el destino de Cuba, ocupada en ese momento por tropas norteamericanas tras la derrota de España en la guerra iniciada en 1895. La primera de esas proposiciones, oculta tras las iniciales R.F.G., decía: «Respuesta sobre la estatua: para no engañarnos unos a los otros con ilusiones tontas, la de Jorge Washington», mientras que la otra —de Manuel María Coronado— se inclinaba por «la estatua del Presidente de los Estados Unidos que tenga la gloria de firmar la proclama por la cual se declare al mundo que cesa la ocupación militar, por quedar Cuba constituida en nación libre e independiente».

Otro encuestado, Saturnino Lastra, se pronunció por «un grupo representando a España, Cuba y Estados Unidos», y no faltó quien prefirió posponer la erección de cualquier nueva estatua, como fue el caso de Enrique Hernández Miyares, quien opinó debía colocarse allí la fuente de la India y «cuando tengamos gobierno estable y personalidad, ya veremos qué se pone».

El domingo 6 de noviembre de 1904 fue colocada la primera piedra, no sin antes introducir en la bóveda abierta una caja contentiva del acta levantada in situ, varias ofrendas y algunos ejemplares de diversos periódicos del día, incluidos El Fígaro, La Discusión y Diario de la Marina, así como un ejemplar de Patria correspondiente al 14 de diciembre de 1895.

Entre los votos favorables al Apóstol se contaban los de sus allegados Fermín Valdés Domínguez, Juan Gualberto Gómez —quien respondió a la encuesta lacónicamente: «Martí»— y Miguel F. Viondi. A ellos se sumaron siete hombres de letras, entre ellos Esteban Borrero Echevarría, Diego Vicente Tejera y Leopoldo Berriel, y cuatro poetisas: Aurelia Castillo de González —que propuso una estatua compartida con Carlos M. de Céspedes—, Martina Pierra de Poo, Mercedes Matamoros y Nieves Xenes, además de la patriota Rosario Sigarroa.

De los altos jefes revolucionarios, únicamente se pronunciaron a favor de Martí los generales Emilio Núñez, Daniel Gispert y Enrique Loynaz del Castillo.

Al ser entrevistado por Manuel Serafín Pichardo, director de El Fígaro, el Generalísimo Máximo Gómez ejerció su voto de esta manera: «diré a usted que, sin esfuerzo de ninguna especie ni rebuscando figuras prominentes de la historia científica o política de Cuba, surgió en mi mente este nombre: José de la Luz y Caballero». Se sumaron a esa preferencia por el gran patriota y pedagogo: el general Francisco Carrillo, el historiador Antonio Vidal Morales y Morales y la educadora María Luisa Dolz, por sólo citar algunos. Mientras, el único voto que recibió el «invicto caudillo Gómez» se debió a la poetisa Luisa Pérez de Zambrana.

Por Carlos Manuel de Céspedes votaron —entre otros jefes de la Revolución del 95— Salvador Cisneros Betancourt y J. Lacret Morlot, mientras que a favor de la estatua de La Libertad se manifestaron Marta Abreu de Estévez («porque la idea significa más que las personas») y Gonzalo Aróstegui, entre los ocho votos favorables a ese símbolo.

A los pocos días, El Fígaro confesaba que —pese a las muchas valiosas respuestas recibidas— ninguna propuesta había alcanzado una mayoría decisiva, y extendía a sus lectores la pregunta de «¿qué estatua debe ser colocada en el Parque Central?» Para realizar tal encuesta se había impreso en el margen de la página una pequeña papeleta, la cual incluía la pregunta de marras, seguida del siguiente texto: «Voto por la respuesta de _____». Después de ser recortada y llenada, dicha papeleta debía ser remitida a la sede de la publicación habanera, en Obispo 62.

Dando inicio a la ceremonia de inauguración, a las 9 de la mañana del 24 de febrero de 1905, se izó «la bandera nacional por el ilustre caudillo general Máximo Gómez, a los acordes de la Marcha de la Invasión», según estipulaba el programa. Después de una breve alocución de Gómez, se descorrió el velo del monumento por «el señor presidente de la República, a los acordes del Himno Nacional», quien también dijo unas breves palabras. Otros oradores subieron al podio durante el acto, al que asistieron Leonor Pérez, Carmen Zayas Bazán y Amelia Martí, y que concluyó cuando por iniciativa de Juana de Varona, hermana del general Bernabé Varona, Bembeta, se colocó en el pedestal del monumento un clavo de oro con la inscripción La hermana de Bembeta. Eran las once y cuarto, y por la tarde todo estaba preparado para las tres y media, cuando miles de niños desfilarían frente a la estatua. Por la noche, el Parque Central habría de encenderse con sus bombillas y una banda de música concluir la jornada con una retreta.

«Esperamos ahora que nuestros suscriptores tomarán el certamen que entre ellos se abre, con el mismo interés que ha despertado en la esfera intelectual, decidiéndose cada uno libremente por la firma que mejor haya interpretado su propio juicio», conminaba a sus lectores el semanario. Para ejercer el escrutinio, previsto para las cuatro de la tarde del jueves 25 de mayo, se creó un jurado que integraban Enrique José Varona como presidente, Diego Vicente Tejera, Gastón Mora e Ignacio Sarachaga, y de secretario, José María Collantes.

Sucedió que quienes no habían tenido el periódico del día de la convocatoria (30 de abril) se quedaban sin la posibilidad de ejercer su voto, por lo que a la semana siguiente —en la edición del 7 de mayo— se repartió una papeleta separada «con tal de que el certamen alcance el mayor número de sufragios». El 28 de mayo se publicaban las 10 respuestas con el mayor número de votos:

•la de Diego Vicente Tejera, por la estatua de Martí: 375
•la de Marta Abreu de Estévez, por la de La Libertad: 371
•la de Antonio González Lanuza, por la de Cristóbal Colón: 184
•la de Máximo Gómez, por la de José de la Luz y Caballero: 123
•la de Saturnino Lastra, por un grupo representando a España, Cuba y Estados Unidos: 89
•la de Luisa Pérez de Zambrana, por la de Máximo Gómez: 84
•la de Diego Tamayo, por la de Carlos Manuel de Céspedes: 69
•la de Manuel María Coronado, por la del presidente de Estados Unidos firmando la proclama de la independencia: 61
•la de Carlos M[iguel] de Céspedes, por la de Cuba redimida por el soldado cubano: 44
•la de Enrique Núñez, por la de Antonio Maceo: 32

Correspondió entonces a la Asociación del Monumento a Martí —que había sido constituida en 1900—, recabar más fondos para consumar el proyecto. En lo adelante, su Comisión Ejecutiva contrataría al escultor cubano radicado en Roma José Vilalta de Saavedra, tras lo cual se decide el material (mármol) que habría de emplearse en la estatua y el precio de su ejecución, valorado en 4 500 pesos en moneda americana y cubierto en tres plazos, incluyendo su puesta en La Habana desde Italia. Pero no sería hasta el 24 de febrero de 1905 que ese monumento fuera, por fin, develado.

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Fuentes utilizadas: Artículos «Qué estatua pensaron los cubanos de 1899 debía ser colocada en el Parque Central» y «En 1899 sólo 16 cubanos representativos comprendían y admiraban a Martí», de Emilio Roig de Leuchsenring (semanario Carteles del 22 y 29 de enero de 1939, respectivamente).

Traer a Martí: de su monumento en el Parque Central, de Fermín Romero Alfau (Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1995).

Revistas El Fígaro no. 16 (30 de abril) y no. 20 (28 de mayo) de 1899 (año 15 de esa publicación) , así como las no. 7 (12 de febrero) y no. 9 (26 de febrero) de 1905 (año 21).

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"Confiamos en que la pureza de nuestra intención nos traiga el favor de Dios para lograr el imperio de la justicia en nuestra patria. Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque, tenga o no, nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originara nos hará adelantar la senda del triunfo."
José Antonio Echevarría : La Habana, 13 de Marzo de 1957.
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http://elarchivodelchiva.blogspot.com

Nota:


 Se ve que en esa época todavía no se había convertido la figura de José Martí, en el "Dios Cubano", el “Todopoderoso”, el “Intocable”, no se había confundido su genio literario con "La Figura que hay seguir para Siempre”, era uno mas entre todos, pero los historiadores se encargaron de canonizarlo. Tampoco Maceo era una figura tan relevante, los historiadores lo engrandecieron. Maximo Gómez quien recibió un solo voto, ni siquiera pensó en Martí sino en Jose de la Luz y Caballero. Marta Abreu prefirió la Estatua de la Libertad. Maceo estuvo en ultimo lugar.
 J.R.M.

lunes, 29 de noviembre de 2010

EEUU y su corazón de plata española







Estimado amigo, esta noticia que sale en el diario español ABC, es una pequeña luz al final del tunel de la historia que poco a poco va descubriendo retazos de la propia historia de la madre patria................sinceramente creo que es necesario que sea publicada en tu blog para que todos puedan ver que lo que ya se ha contado en tu blog sobre la participación del capital español en la guerra de la independencia americana no era un cuento y esta noticia lo confirma............................ espero que igualmente poco a poco se vaya viendo que ha habido muchas mentiras sobre la madre patria debido a la leyenda negra y que sean también sacadas a la luz. Espero que igualmente te encuentres bien y te mando un fuerte abrazo para ti y los tuyos y no olvides que aunque ahora no me prodigo tanto mandandote información te sigo de cerca y te tengo muy presente. Cuidate. Salu2. Max Gralo

ABC. cultura

Un estudio jurídico cuantifica por primera vez la contribución, que nunca fue devuelta, de la Corona española a la guerra de Independencia

Aveces la verdadera historia se halla oculta dentro de la misma historia, en pequeños trazos, datos dispersos, papeles nimios... hasta que alguien los encuentra y todo cobra otro sentido. Esto ocurre con el apoyo, bastante conocido y estudiado, que la Corona española ofreció a las colonias rebeladas contra Gran Bretaña en América durante la guerra de Independencia (1776 a 1783) que dio origen a EE.UU. Nuevos documentos invitan a una relectura de esta historia que indica que la primera potencia mundial no habría salido adelante sin la ayuda de España, porque la deuda fue astronómica y además porque no devolverla salvó de la quiebra al naciente Estado.
Todo parte de un estudio jurídico presentado por el abogado José María Lancho la pasada semana en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Tras años de investigación en archivos de España y América, ha reunido correspondencia, documentos mercantiles y diplomáticos que le permiten cuantificar esa deuda, por primera vez sin utilizar estimaciones, en más de 3 billones de dólares al cambio actual —con interés compuesto pactado del 5%— (o en más de medio billón de dólares con interés simple). Cifra no definitiva, calculada por Lancho y el auditor Antonio Granero, muy moderada por no incluir pagos directos desde La Habana y tener en cuenta algunas compensaciones.
No está en la intención del investigador que sus hallazgos supongan un ajuste de cuentas entre gobiernos que nos sacaría de la crisis, pero sí que sirva para que EE.UU. valore con nuevos ojos «la aportación hispana a su cultura desde el minuto cero de su historia» y para «derribar leyendas negras que aún se alimentan contra lo hispano allí». Así lo ha comprobado Lancho, por ejemplo, en el juicio contra los cazatesoros de Odyssey, que dio un vuelco gracias a su investigación de las indemnizaciones españolas del XIX.
España no se expuso tanto como Francia en su ayuda a la rebelión americana. El rey francés estaba resuelto a debilitar al inglés hasta la aniquilación, pero España se movió con más cautela ante un problema que podía venírsele en contra en sus propias colonias. Aun así, los nombres de Benjamin Franklin, Baumarchais, John Jay, Jefferson, Carlos III, Floridablanca, Gálvez... permiten entrever un tablero donde jugaban las mejores mentes del siglo.
Franklin llegó a París con la intención de financiar la rebelion. Reunió voluntades y el Tesoro francés acabó sufriendo tal mella que la ayuda contribuyó no poco a extenuar la Hacienda (y por tanto a convocar los Estados Generales). Esto es conocido, pero no lo son tanto los pasos en España de su sucesor, el plenipotenciario John Jay, joven abogado de Nueva York. Con dificultades trató de conseguir lo mismo de la Corte española. Apoyado por el embajador de Francia construyó su propia red de intereses desde Madrid, ciudad en la que nunca se encontró cómodo. Aquí murió una de sus hijas y no consiguió el éxito en la Corte que Franklin lograba en París. Aún así trató con el secretario de Estado, el conde de Floridablanca, otro abogado murciano con el que pudo entenderse, convencido de que había que fortalecer la posición española contra Londres.
Por la puerta de servicio
Pero España trata con él por puertas de servicio, para no ofender a Inglaterra ni provocar el enfrentamiento directo. Jay emite letras y recaba fondos sin dejar rastro. Por eso ha sido hasta ahora tan difícil cuantificar el monto total de una ayuda «sin la que no habría tenido éxito la empresa colectiva cuya consecución ha transformado la historia en los últimos siglos: el nacimiento de EE.UU», según Lancho.
Repasando la importantísima historiografía, a la que debe mucho, y sumando sus aportaciones documentales, el abogado ha rastreado el devenir de la deuda que, en el primer tercio del siglo XX, se daba por pagada, aunque sin remitir a documento alguno. Desde el siglo XVIII los tratadistas afirman que no cabe la prescripción extintiva. Y en su estudio Lancho analiza el devenir del asunto en derecho internacional hasta nuestros días. EE.UU. no la otorga efectividad entre Estados. Por ello mantiene «la posiblidad jurídica de la vigencia de esta deuda».Materiales
Lancho ha manejado los listados de materiales enviados por barco desde Bilbao y Cádiz, y desde alguna ciudad europea, a cargo del Real Tesoro. Barcos cargados de uniformes, armas, pertrechos o medicinas que partieron igualmente desde Nueva Orleans y La Habana, y el dinero contante que fue entregado según las pruebas en París, Bilbao, Nueva Orleans así como fuertes sumas a John Jay por letras que emitía él o por encargo del Congreso.
El rastro, meticulosamente perseguido, ha permitido a este abogado demostrar la existencia de algunas partidas, cuantificar cabalmente otras o computar entregas que no eran consideradas ayuda. Documentalmente sostiene que se minimizó la ayuda (España no podía protestar en alto por la discreción con la que camufló este empeño antibritánico). «Los plenipotenciarios americanos en París deliberadamente alteraron las cifras que habían pasado por sus propias manos», afirma. Lancho.
Kentucky
En resumidas cuentas, gracias a la ayuda española los colonos pudieron mantener su lucha hasta la decisiva batalla de Yorktown en 1781, donde aún eran pagados y pertrechados los combatientes franceses (había más que americanos) con pecunio extranjero. Lafayette había escrito a su ministro Vergennes en 1780: «El ejército americano, señor conde, es poco numeroso, está mal vestido, medianamente artillado, y todos estos inconvenientes son debidos a la depreciación del papel».
La plata española valía más: 3,5 millones de pesos. América estaba en quiebra y no podía pagar si pretendía salir adelante, tanto que Kentucky, que entonces englobaba mucho territorio, se planteó abandonar la Unión y —dato poco conocido— incorporarse a la Corona española. Por demás, pagar la deuda significaba alentar a los partidarios del Rey Luis XVI, pronto apresado y con España tratando de rescatarlo por todos los medios, incluso el soborno.
Mi opinión:
 Solamente por lo que hizo España para ayudar a lograr la Nación norteamericana, o sea los EEUU,  merecía una lealtad de por vida y no la invasión que le hizo en 1898 donde le arrebató a Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, y  eso demostró que clase de personas eran ellos. Fue como una puñalada trapera por la espalda. J.R.M.


Pueden escuchar esto que es una colaboración de José María:
http://fonoteca.esradio.fm/2010-11-29/lo-que-eeuu-debe-a-espana-19987.html

viernes, 26 de noviembre de 2010

El Capitolio habanero y su similitud con el Washington

(Fotos de Internet)

Esta estatua que se encuentra dentro del Capitolio de La Habana y significa La República. En su época fue la mas grande estatua de bronce dentro de un edificio, en el Mundo. Hubo que ponerla cuando este estaba en construcción, pues de otra forma no cabía. En el piso hay incrustado un diamante gigantesco que marca el Km Cero de la Carretera Central.

No se ustedes que pensaran, pero yo veo al Capitolio habanero mas elegante que el de Washington y he estado en los dos.




Sala de Representantes del Capitolio de La Habana.


Capitolio de La Habana.
 A mi me gusta mas el de Cuba, que el de Washington que se ve en video de abajo.

Tatuaje de Cuba Española de un seguidor de idea de la reunificación


Aquí en la foto podemos apreciar el tatuaje que se hizo un cubano seguidor de Cuba Española y el Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España. Se ve que ama a España tanto como yo. Pensar que hay españoles nacionalistas que quieren la separación y muchos cubanos al igual que españoles, queremos la reunificación de nuevo a la nación española. El vive en España, yo nó, y ni siquiera tengo la ciudadanía española, pero ese sentimiento se lleva profundo y con orgullo. Espero que algún día volvamos de nuevo a ser esa gran familia. J.R.M.

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