Crée usted de que Cuba estaría mejor como:

miércoles, 15 de febrero de 2012

UN CHISTE CANARIO, ¿QUIÉN ME PUEDE DECIR QUE EL QUE HABLA NO ES UN CUBANO DE PINAR DEL RÍO O DEL CAMPO CUBANO?


Foto de Internet. Una colaboración de un Anónimo.


UN CHISTE CANARIO, ¿QUIÉN ME PUEDE DECIR QUE EL QUE HABLA NO ES UN CUBANO DE PINAR DEL RÍO O DEL CAMPO CUBANO?


Esto es solo para comprobar cuanto nos parecemos los canarios y los cubanos a la hora de hablar. Para mí, ese puede ser un cubano cien por cien. J.R.M.

Así habla un canario de pueblo (en las capitales hay una mezcla de todo y no son un buen ejemplo), créen que se parece a los cubanos?.
Anónimo

http://youtu.be/MNasnp4BeRk

Crónicas hispano-cubanas: El español cubano: caso cerrado

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Crónicas hispano-cubanas: El español cubano: caso cerrado

Por Reynaldo Lugo


El español cubano existe. Es la forma peculiar que adquiere el idioma en la Isla, gramatical y fonéticamente, así como por las nuevas palabras: los cubanismos. Es un “idioma” que resulta extraño para el oído español, pero tiene sus causas y sus consecuencias, sin que se pueda responsabilizar a los cubanos de haber distorsionado la lengua de Cervantes.
En cualquier caso, no resulta más diferente del castellano que hablan los andaluces (españoles, a quienes La Habana debió un lugar de fábula: "er Cormao er Cangrejo") y bastante parecido a la forma en que se expresan los canarios (españoles también). Y para no dar más rodeo os digo, les digo, que la culpa –lo que se llama la culpa (la curpita) – es de los unos y los otros. Por tanto, al oír a un cubano hablando no os preguntéis: “¿De dónde estos tíos habrán sacado esa jerigonza?”. Ya sabéis quien puede daros la respuesta.
¿Por qué?, seguramente deseáis conocer. La historia es larga y trataré de hacerla corta, para que la lean sin aburrirse y me envíen, sus comentarios. Pero os aseguro, apreciados lectores, que esto nada tiene que ver con el Ayuntamiento. ¿Vale?
La historia la explica todo. El asunto comenzó con Cristóbal Colón. Realmente, algo después. ¡Habría que ver el castellano que hablaba Colón! Comenzó con los que empezaron a llegar en oleadas al Nuevo Mundo (tan viejo como el Viejo Mundo). Y, como ustedes bien conocen, ese mundo de oro puro fue apareciendo poco a poco. La conquista de México no se inició hasta 1519. Pizarro exploró el Perú hacia 1525. La Florida estuvo desde 1513 hasta 1529 siendo “descubierta”. Y así por el estilo. En tanto, los enjambres de conquistadores se concentraban en las islas de Santo Domingo y Cuba, que eran los cuarteles generales de donde partían las expediciones de exploración o conquista de los territorios americanos.
Ya estarán imaginándoselo: aquellas prolongadas estancias, conviviendo españoles de toda España, dio inicio a una manera “indiana” de hablar, a un acento que, tímidamente, comenzaba a diferenciarse de los infinitos acentos y maneras de hablar del pueblo español. Fue un acento más.
Junto con los conquistadores Cuba exportó aquella novedad lingüística; sobre todo, no ya con los conquistadores sino con los colonos, que mayoritariamente recalaban en La Habana y aguardaban allí la posibilidad de cruzar a centro y Suramérica. Y aquí suceden un par de cosas imprescindibles de conocer para concentrarnos después en el español cubano. Primera: los colonos que fueron al continente, tropezaron con diferentes culturas, lenguas y acentos aborígenes que transformaron su castellano semi metamorfoseado , imprimiéndole en cada región sus maneras peculiares. De modo que era la norma y no la excepción que en el siglo XVI un cura salmantino en su iglesia mexicana de Zapotitlán dijese a sus fieles: “¡Órale, mis jijos, que ahoritita mismo andamos de misa!”.
La segunda: la otra isla, Santo Domingo –sin aborígenes sobrevivientes casi desde el comienzo, al igual que Cuba – perdió importancia con relación a La Habana en cuanto a lugar de tráfico de emigrantes españoles (también se perdió la soberanía de media isla tomada por los franceses) y bien pronto estuvo poblada de esclavos africanos y personas de ese origen, por lo que a finales del siglo XVIII éstos eran mayoritarios. Eso produjo que lo mismo que imprimieron las culturas suramericanas al español lo imprimieran los africanos en Santo Domingo. Lo que se hace evidente en el acento.
Por fin llegamos a la tercera: Cuba, y el asunto sigue siendo de mezcla entre españoles. Por su estratégica posición geográfica, fue el punto de encuentro, el lugar de partida, el hostal de cuantos españoles transitaban hacia y desde América. Es decir, una torre de Babel de tonos, semitonos, de fusas y semifusas. Toda la escala musical del castellano se escuchaba en la Isla. Esto, para un Holmes elemental, no puede significar más que un batido de papaya con azúcar. “Babel es mierda”, diría Don José Agustín Mendoza.
Más tarde, cuando en el siglo XIX la América española se limitaba a Cuba y Puerto Rico, fue más intensa la emigración española hacia la primera. Desde España y desde las ex colonias. A mediados del siglo XIX, la mitad de los cubanos habían nacido en la Península. Y hasta los años treinta del pasado siglo, eran la tercera parte de la población. Y ese fenómeno migratorio, en el que canarios y andaluces estaban en la vanguardia, fue lo que vino a culminar el proceso de influencias que arroja los resultados de hoy.
Los canarios en Cuba no eran “gallegos”, como se les llamaba a todos los españoles aunque no fueran de Galicia. Eran los “isleños” y sus hijos cubanos, los “isleñitos”. Estaban más próximos por su origen insular. La influencia canaria, que compartió con los andaluces la creación de esos sonidos jerigonzianos que os llaman la atención, fueron los pobladores del campo cubano, los fundadores de buena parte de los pueblos y ciudades de la Isla y para allá se llevaron todo lo que tenían: vestuario, música, instrumentos musicales, costumbres, recetas de cocina…. Y dieron origen al folclore cubano y desarrollaron la agricultura de la Isla. De paso, llevaron la guagua (autobús), la vaina del machete, el epitafio del sonido de la C y de la Z y la cadencia del habla. ¡Qué cosa máj grande, chico! ¡Quién teloiba a desil!

Identidad nacional y conflicto: Canarios en Cuba al final de la dominación española de la isla (1898) (Primera Parte)


Foto de Internet
Identidad nacional y conflicto: Canarios en Cuba al final de la dominación española de la isla (1898) (Primera Parte)

Por Javier Márquez Quevedo
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Hasta hoy día ha perdurado el mito historiográfico de que los canarios residentes en Cuba fueron excluidos de la nacionalidad española por el artículo IX del Tratado de
Paz con los Estados Unidos del 10 de diciembre de 1898. Una interpretación literal que dejaría marginados a los españoles isleños, de Baleares y Canarias, y a los de Ceuta y Melilla, de poder elegir entre convertirse en cubanos de la República o continuar siendo ciudadanos de la ex-metrópoli. Se ha especulado con que - aunque pudiera tratarse de un lapsus en la redacción del texto – quizás los norteamericanos orientaran el tenor documental hacia sus intereses, para tener mayor capacidad de maniobra en los enclaves de la España no peninsular si llegara el caso. Lo impreciso que aún resultaba la sangría territorial española, con la sospecha de que los ingleses y otros estaban ya a la caza de ciertas posesiones bajo su soberanía, ha ido alimentando esa teoría. El artículo IX se refería a aquellos súbditos españoles naturales de “la Península”, residentes en territorios cuya soberanía España había perdido en virtud del pacto internacional suscrito. Contenía un párrafo que “a la letra” hacía saber que, en el supuesto de que permanecieran en el territorio, podrían conservar su nacionalidad si se hacía una declaración a este propósito, en una oficina de registro y dentro de un año tras el intercambio de las ratificaciones del Tratado. A falta de tal declaración, se habría de considerar que los individuos renunciaron a dicha nacionalidad y habían adoptado la del suelo en el cual residían. Ramón de Dalmau, el marqués de Olivart, erudito español en derecho internacional, había fundamentado la opción de acogerse a la nacionalidad en las disposiciones del código civil español. Consideró que había sido un tributo vergonzoso a los norteamericanos reconocer que los naturales de Cuba habían perdido con el Tratado la ciudadanía española. Cuatro meses habían pasado desde que tuvo lugar la presentación mutua de las sanciones – el 11 de marzo de 1899 – cuando empezaron a surgir “entorpecimientos” de última hora que daban motivo para que a muchos españoles no les resultara sencillo ejercitar su derecho a elegir antes de que expirase el plazo fijado.


El Ministerio de Estado le encargó de real orden al Embajador español en Washington que a la mayor brevedad posible se sirviera ponerse de acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos para intentar conseguir una declaración de éste, en virtud de la cual se 
especificara claramente cuál sería la oficina local de registro en Cuba ante la que habrían de acudir a inscribir su opción los que la solicitasen. Esas oficinas tendrían que ser la de los consulados de España en las ciudades donde los hubiera. Al propio tiempo, se estipularía que mensualmente – hasta que por fin concluyera el plazo legal para terminar las inscripciones – las autoridades militares de la República Norteamericana en la Antilla remitirían al consulado de España que tuviesen más próximo el listado de todas las inscripciones verificadas durante ese período, haciendo lo propio los cónsules españoles con los estadounidenses. Una vez que se lograse el acuerdo de referencia – y como complemento del mismo – el Embajador quedaba emplazado a dirigir una circular a los agentes consulares de las islas de Cuba y Puerto Rico, con el fin de ponerlo en su conocimiento para los efectos que correspondieran, y además se les encargaría que “por cuantos medios de publicidad se hallasen a su alcance” se pusiera el máximo celo de hacerlo llegar a noticia de los interesados. El embajador en Washington se sujetó a la obligación de ir telegrafiando el resultado de las gestiones paso a paso, con la idea de participarlas a los cónsules del archipiélago filipino, pero también por la notoria importancia que el Gobierno concedió al asunto. Por las mismas fechas, el representante en Madrid de Estados Unidos, Bellamy Storer, requirió ser instruido sobre el estatus de ciertos menores cubanos que estaban residiendo con sus padres en España. Se desconocía si los progenitores de estos jóvenes habían nacido en Cuba o en “la Península”. El Tratado de Paz no establecía tampoco ningún compromiso acerca de la situación de estas personas, ni éstas se hallaban incluidas en una circular del Departamento de Estado de 22 de mayo de 1899, que autorizaba a los diplomáticos y cónsules de los Estados Unidos a proteger temporalmente a los “habitantes” de Cuba. Eran por tanto ciudadanos españoles que anteriormente – durante y desde la insurrección cubana y la guerra hispano-norteamericana – habían residido en España. El propio Cónsul en Barcelona había confirmado que las familias habían repatriado todas sus fortunas en ese tiempo y “no parecía probable que retornaran a Cuba o a los Estados Unidos para residir allí permanentemente”.



Ateniéndose al texto del artículo IX – trascrito, en parte, en un decreto del gobernador militar de Cuba, el general John R. Brooke, de 11 de julio y que versaba sobre el acto de declarar la nacionalidad
 – la Secretaría de Estado y Gobernación de la isla “se había visto en la necesidad de negar la inscripción” en el Registro a los nacidos en las Baleares y Canarias que habían concurrido solicitándolo a esa oficina. La justificación para rechazar la inscripción fue que el criterio no era tan claro con la determinación a tomar. Para el Consulado español las dificultades partieron de una mala voluntad de las autoridades municipales cubanas en el momento de reconocer la nacionalidad española de los isleños emigrados al Caribe. El mencionado artículo autorizaba sólo a los naturales de la Península y, por ende, “parecía a primera vista que únicamente se había querido comprender a los nacidos en la porción geográfica peninsular española, excluyendo con ello a los súbditos españoles naturales de otros territorios a donde alcanzaba la soberanía de la nación”. La polémica estaba pues encima de la mesa, y sorprendentemente no había sido originada por los militares americanos sino por funcionarios cubanos, gracias a un abuso interpretativo. No obstante, el alto empleado a cargo de la Secretaría en La Habana consideraba poco lógico darles ese sentido a los oriundos isleños porque el Tratado de París no se ocupó para nada de la condición nacional de estos súbditos. En la mente de los comisionados de la paz habría estado comprenderlos en la misma denominación de la Península. ¿ A qué había de distinguir entre los españoles nacidos en el Continente de los que no lo eran ? Todo el mundo conocía que Baleares y las Islas Canarias eran provincias con el mismo modelo de organización política que el resto. Era indudable – en opinión de aquellas autoridades – que no hubo intención de negar el derecho de opción a los naturales de esas regiones, ni siquiera a los que habían nacido en las posesiones africanas y que residían en Cuba. Así aparecía bien reflejado en el memorando presentado por los comisarios norteamericanos el 9 de diciembre de 1898. La posibilidad de optar – citada en los puntos 2o y 3o – se negó ex profeso a los nativos de los tres territorios renunciados, eligiéndose la expresión de “naturales de España” a los cuales sí se les otorgaba ese derecho. Otro dato parecía que iba a esclarecer esa confusión. Los comisionados españoles habían protestado un día antes porque no se les concediera a todos, incluidos los nativos de las colonias, con lo cual se entendía que fuera de aquéllas todos los demás habían quedado insertos. La Sección de Estado estimaba que debía consultarse a Washington en esa linea y resolver cuanto antes.



(Continuará- Bibliografía al final del último capítulo)



Nota: Cuando uno lee estas cosas, se da cuenta que la ciudadanía española del cubano la perdió porque EEUU así lo decidió, no fue España, ni se le consultó al cubano, fue una injerencia extranjera y por ende no debe tener valor alguno. J.R.M.

martes, 14 de febrero de 2012

Heraclio Bonilla : " La Independencia fue un día de DUELO para los Indígenas"

Foto de Internet. Colaboracion de un Anónimo

Aquí vemos a un historiador colombiano explicando como la Independencia fue mala para los indígenas. Me gustaría poder ver la conferencia completa, pero no hay más en YOUTUBE

http://youtu.be/5vuVCQ7zHls



No lo he visto entero, pero ahí el vídeo es más largo (no sé si estará entero).

Omar.

Chequeen este enlace que quizás esta completa la entrevista:

http://www.caracoltv.com/producciones/informativos/elradar/video177532-fue-realmente-la-independencia-de-america-una-victoria-total

Comentario de José Roberto Gonzalez:

Yo esto sí lo vi entero y no dura mucho más. Ahí sólo dejaron la mejor parte para los españoles.

Lo que dice este señor básicamente (y en eso se fundamenta su obra) es en decir que la culpa que acá en América Latina tengamos tanta pobreza es por culpa de los españoles que nos "robaron" los recursos naturales (oro, plata etc) y que si hubiéramos sido unas colonias inglesas nos hubiera ido mejor.

Acá en Colombia hay mucho que piensa así, en vez de decir "si no progresamos es porque no pusimos los medios para progresar" dicen "la culpa es de los españoles que nos robaron el oro". Qué casualidad que en los últimos años que Cuba fue española fue más rica que incluso la metrópolis y hayá no había ni oro ni plata ni nada de eso.

Yo quiero aprovechar para decirles, la culpa es nuestra por no saber dirigir nuestros países como Dios manda, este señor solamente habla de EUA, de Canadá y de Australia, pero no habla de las otras colonias que tuvo Inglaterra que son aún más pobres que cualquier país de América Latina yo le diría ¿ahí colonizaron a la española?, no señor. También dice que los ingleses colonizaron sobre tierras vacías (ahora me entero que toda la parte norte de América no tenía indios, no).

En fin. Acá tiene un hermano colombiano apoyándole en su causa José Ramón, porque como bien dice este señor para los indígenas sobretodo fue un día de duelo la independencia y ojalá nos uniéramos todos como cuando éramos españoles. Mientras estábamos unidos nadie podía con el imperio español, fue separarnos y caer en la mayor de las ruinas ¿fueron beneficiosas las independencias? NÓ, ¿Fue beneficiosa la colonización? según como lo miren tuvo su parte buena y su parte mala, pero en general sí.

Un saludo. 

domingo, 12 de febrero de 2012

HOMENAJE A ROBERTO GOIZUETA, PRESIDENTE DE THE COCA COLA COMPANY HASTA SU MUERTE. EL CUBANO QUE MAS ALTO VOLÓ


Fotos de Internet
HOMENAJE A ROBERTO GOIZUETA, PRESIDENTE DE "THE COCA COLA COMPANY" HASTA SU MUERTE. EL CUBANO QUE MAS ALTO VOLÓ
Roberto Críspulo Goizueta (9 de julio de 1932 - 18 de octubre de 1997) fue el Presidente de la Junta Directiva y el Director General de The Coca-Cola Company desde agosto de 1980 hasta su muerte de cáncer de pulmón.
Bajo la dirección de Goizueta, los inversionistas vieron a la compañía Coca-Cola llegar a ser la corporación número uno de los EEUU. A él se le atribuye el haber revigorizado la compañía con una visión global. En el proceso, él creó más riqueza para los accionistas que cualquier director general en la historia.
Goizueta fue un servidor cívico muy respetado. Un inmigrante cubano de origen vasco que debido a sus humildes raíces, se esforzó por financiar la educación y aumentar las oportunidades de estudiantes necesitados

Biografía

Nació en una familia prominente de La HabanaCuba, donde su abuelo tenía una refinería de azúcar. Era el hijo mayor, y lo seguían dos hermanas. En La Habana, Goizueta asistió a un instituto de enseñanza secundaria jesuita (Colegio de Belén) y luego estudió por un año en los Estados Unidos en la Academia de Cheshire, una escuela preparatoria en Connecticut. En Cheshire, Goizueta logró doninar el idioma inglésviendo películas estadounidenses.
Empezó los estudios en la Universidad de Yale en 1948, ganando una beca en la licenciatura de ingeniería química. En 1953, volvió a Cuba para trabajar en el negocio familiar.
Tras el triunfo de la revolución cubana en 1959, Fidel Castro subió a la presidencia de Cuba y convirtió a ésta en un estado comunista. Estando de vacaciones en Miami, Goizueta y su familia decidieron desertar a los Estados Unidos. Así llegaron a los Estados Unidos sólo con 200 dólares y con 100 acciones de Coca Cola (que costaban en ese momento 8000 dólares, que su padre le prestó).

Carrera profesional en la Coca Cola

Comenzó su carrera en la compañía de Coca Cola un año después de volver a Cuba para trabajar en el negocio familiar; contestando a un anuncio clasificado anónimo en el periódico local, Goizueta se encontró trabajando para la embotelladora de Coca Cola en Cuba. Después de un corto tiempo fue promovido a Director Técnico Principal de cinco plantas embotelladoras cubanas.
Después de desertar a los Estados Unidos, Goizueta trabajó para La Compañía de Coca Cola en Miami. Después fue reasignado a NassauBahamas como un Químico para la región Caribe.
En 1964 fue trasladado a la sede de la compañía de Coca Cola en AtlantaGeorgia. A los 35 años, llegó a ser el Vicepresidente de Investigación y Desarrollo Tecnológico, quedando como la persona más joven en obtener esta posición en La Compañía. En 1975, fue promovido para dirigir el departamento Legal y de Asuntos Externos.
Roberto Goizueta sorprendió al mundo empresarial en 1979, al llegar a ser Presidente de La Compañía de Coca Cola después de que el entonces presidente oficial J. Lucian Smith renunciara. En marzo de 1981, asumió la presidencia después de que el Presidente Paul Austin se jubilara.
Goizueta se quedó con el timón de la Compañía de Coca Cola durante dieciséis años hasta el momento de su muerte, debido a complicaciones de un cáncer de pulmón, en 1997.
Durante su presidencia, la marca de Coca Cola llegó a ser la marca registrada más conocida en el mundo. El introdujo el lema de Coke, "Coke es!" Él lanzó la Coca-Cola light, así como la infortunada Nueva Coca-Cola.
Formó parte también de la Junta directiva de varias compañías, incluyendo el Banco SunTrust s.a., la Ford Motor Company y la compañía Eastman Kodak.

Filantropía

Roberto Goizueta también se dedicó a la filantropía, y formó parte de muchas instituciones de caridad educativas.
En 1992 fundó la Fundación Goizueta, con el objetivo a apoyar el desarrollo educativo y las instituciones de caridad. La fundación le ha sobrevivido y en la actualidad sigue otorgando becas de estudios sobre todo a estudiantes hispanos y latinoamericanos que viven en los Estados Unidos.

Frases

"Cuando lo has perdido todo, qué es lo peor que puede sucederte? Desarrollaras seguridad en ti mismo."
"Asumiremos los riesgos. Lo qué siempre ha sido no siempre será, necesariamente, para siempre."

Hechos

Fue el primer director general que consiguió un status milmillonario para una compañía que no había sido fundada por él mismo.
Una inversión de $1000 en acciones de Coca Cola cuando Goizueta llegó a ser director general, tienen hoy un valor superior a $71.000.

Referencias

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