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domingo, 13 de septiembre de 2009

Los abuelos españoles de Cuba‏




LLEGARON A MILES YA EMPEZADO EL SIGLO. HUIAN DEL HAMBRE, DEL RECLUTAMIENTO MILITAR... MAS DE 70 AÑOS DESPUES NO HAN PODIDO O NO HAN QUERIDO VOLVER

"...Y qué mejor que morir allí donde nací", afirma Constantino Raimundo con sus ojos centenarios bañados en lágrimas.
abuelos españoles

Le han dicho que es demasiado viejo para volver a España, que el viaje podría costarle la vida, pero este canario con 106 años a sus espaldas prefiere volver a contemplar una vez más su tierra canaria aunque esto le suponga morir en el intento. Constantino vive entre la nostalgia y el recuerdo, sueña más que vive, como también soñó de joven con esa tierra prometida de la que algunos vecinos, parientes y amigos volvían cargados de prosperidad.

Hoy quedan en Cuba muchos de estos soñadores, ejemplos del drama que supuso la emigración española de principios de siglo. Hemos recorrido la isla recogiendo imágenes y testimonios de los protagonistas de uno de los momentos más relevantes de la emigración española. Durante el trabajo compartimos con estos ancianos horas de valor y sabiduría, nos mostraron los rincones de sus recuerdos haciéndonos partícipes de sus sentimientos.
"Adiós mi hijo, que ya nunca te volveré a ver", fueron las últimas palabras que José Suárez recuerda en boca de su madre. Como José, estos emigrantes guardan la memoria viva de sus madres, la parte más dolorosa de esta aventura. Tabaqueros, ferreteros, ceramistas, campesinos, bodegueros...
"Soy español y me siento español, sólo me hice cubano para tener derechos y reclamar", éste es el caso de Gregorio y de otros miles de emigrantes que tuvieron que nacionalizarse para acceder a un puesto de trabajo. En los años 30 se creó en Cuba la Ley del 50%, que consistía en que sólo se podía dar empleo a un número limitado de españoles. El 50% de los empleados de cualquier empresa podían ser españoles.

Todos ellos fueron una influencia importante en la historia cubana, lograron que a pesar de que Cuba había dejado de pertenecer a España, nunca dejara de sentir como española. Unos viajaron a Cuba por su propia voluntad, otros obligados por sus circunstancias familiares. Muchos se quedaron. Las razones en la mayoría de los casos fueron la guerra de Marruecos y el hambre, en otros el mero afán de aventura.
El desarraigo lo han compensado aunando sus fuerzas, han creado sociedades de ocio y cultura, centros de beneficencia, hospitales e incluso cementerios. Han logrado mantener vivas tradiciones y costumbres, algunos se esfuerzan para que sus hijos no olviden el vasco y el catalán, enseñan sevillanas y muñeiras en sus centros regionales y la melancolía de las canciones asturianas y canarias les acercan a sus aldeas en días de fiesta y nostalgia.
Cuando José, Constantino, Esteban, Amelia, Andrés... entornan sus ojos hacia España, poco imaginan que aquella tierra que dejaron, en nada se parece a mundo desolado que les empujó a otros horizontes. No deja de ser una paradoja que esa prosperidad soñada se encuentre ahora al otro lado del arco iris.
Por Rocío SuárezFotografías de Alberto García-Alix
Este trabajo se ha realizado con la colaboración de la Embajada de España en Cuba.
Una Cortesía de MAXI
(No dejen de presionar sobre el enlace "abuelos")

Juan Juan Almeida García‏

En mi anterior escrito hablaba del comandante Juan Almeida Bosque, comandante histórico de la revolución que acababa de fallecer y hacía mención a uno de sus hijos que lleva por cierto el mismo nombre Juan Juan Almeida García. Decía de este hombre que había sido detenido cuando intentaba escapar de la isla y que había escrito un libro sobre la revolución que había sido publicado en España, y que probablemente pudiera ser que por haber sido hijo de quien era, hubiera podido salir de Cuba, pero hoy he de rectificar tras la noticia aparecida en el "CRONICA DE HOY", diario digital, y aquí os dejo el enlace para que veáis la noticia completa sobre la vida de este hombre.

Un cordial salu2. MAX

JORGE FERRER: El festín de las alternativas





By JORGE FERRER

Algunos periódicos se hacían eco días atrás de una peculiar iniciativa en la red social Facebook. Allí, y partiendo de una idea que el cubano residente en Miami José Ramón Morales lanzó hace algún tiempo en un blog, Cuba española, ha surgido el grupo ``Movimiento por la reincorporación de Cuba a España como comunidad autónoma''. En esencia, el grupo aboga por que Cuba se integre en el orden político español y, de paso, en el europeo. Cuando escribo este artículo, la iniciativa cuenta con unos 1,800 miembros en Facebook, una cifra nada desdeñable si se atiende a lo extravagante del propósito.

Imaginar la devolución de Cuba a los debates de la segunda mitad del siglo XIX --independentistas vs. autonomistas, por ejemplo-- constituye un tour de force colosal. Pero me interesa menos pensar en esa idea de reversión colonial que lo que implica su aparición y circulación por las redes sociales, donde gana adhesiones. Interesa, porque constituye un testimonio de la extraordinaria avidez que la sociedad cubana --sea en la isla o el exilio-- tiene por alternativas de futuro, así como de la creatividad que desplegará y ya muestra para imaginarlas y vocearlas.

Un asunto, por cierto, en el que no seremos innovadores. En buena parte de los países de Europa del Este, el fin del comunismo generó una caótica proliferación de caminos hacia el porvenir. En algunos de ellos, para sorpresa de analistas y ciudadanos, conjuntamente con las diversas propuestas de organización democrática desde la sociedad civil, los estamentos del ancien régime o una mezcla de ambos, aparecieron también pulsiones retardatarias. La tentación monárquica, por ejemplo, afloró con fuerza y aún goza de valedores en algunos países. Bulgaria vio cómo el rey Semión II, que volvió a Sofía desde su largo exilio en Madrid, se convertía en primer ministro, en un movimiento de veras excepcional en la historia europea.

Más conocidos, por el horror que generaron, son los trastornos padecidos por la geografía poscomunista. El estallido de la guerra en Yugoslavia o los conflictos que todavía enfrentan a países que antes integraban la URSS son apenas algunos ejemplos de cómo las sociedades que atraviesan procesos de transición después de largos años viviendo bajo la pax comunista resuelven el futuro multiplicando el grado cero de la democracia por las cifras más variopintas.

Una Cuba en transición no podrá estar ajena a esos juegos con las ucronías, los relatos nacionales que jueguen al ``if'', las narrativas díscolas. Las tentaciones anexionistas que podría conocer una Cuba poscomunista en la que, como en la Rusia de inicios de los noventa, muchos ciudadanos se sientan abandonados por el Estado y, lo que es peor, crean a éste incapaz de generar prosperidad y seguridad pública, no habrán de sorprender a nadie. Querer escapar de la plausible indefensión del mañana nos devolverá a sueños de antaño. Si Hollywood es --así lo acuñó Ilya Ehrenburg--, fábrica de sueños, el poscomunismo es fábrica de febriles ensoñaciones y onerosas pesadillas.

La curiosidad política latente en esa Cuba que el gobierno de La Habana quiere uniforme o la evidente pluralidad del exilio cubano permiten adivinar un futuro por el que se pasearán freaks, improvisados catedráticos, opinadores de prime time, comisarios reciclados, excastristas, anticastristas, procastristas, y algunos que habrán transitado esos tres avatares paso a paso. Tendremos veteranos de las guerras en Africa o ``internacionalistas'' disputándole indemnizaciones a los expropiados de la primera revolución, como tendremos anexionistas dispuestos a asimilarse a lo que sea y ceñudos valedores de la soberanía. Regionalistas furibundos y patriotas de novísimo cuño. Inmigrantes orientales en La Habana que acudirán a registrar sus asociaciones pidiendo turno en cola por la que pasarán los grupos que reivindiquen identidades raciales o de género. Habrá de todo, como en botica. Porque ya lo hay y asoma lo mismo en Facebook que en cualquier esquina de la isla o el exilio. Y cabe felicitarnos de que así sea.

El Nuevo Herald > Opinión
Opinión
Domingo, 09.13.09

1898, el fin del imperio español. La prensa gallega antes y después del "desastre". Lic. Xurxo Salgado Tejido © (Parte II)


(CONTINUACIóN)

2. LA PRENSA GALLEGA EN 1898

En esta época Galicia sacaba al mercado 130 periódicos, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta que en todo el estado español se publicaban por aquel entonces 1.347 periódicos (de los que 309 eran diarios, 557 semanarios y el resto de distintas periodizaciones). Sin embargo, hay que tener en cuenta que la estadística no es nada fiable "por el carácter efímero de mucha prensa que, apenas nacida, ya desaparecía a los pocos números".
Entre los periódicos más importantes de Galicia resaltan, El Faro de Vigo (3.500 ejemplares de tirada), La Voz de Galicia (3.000), El Diario de Galicia (A Coruña, 1.500), El Eco de Galicia (Lugo, 1.000), El Lucense (Lugo, 900), Idea Moderna (Lugo, 850), El Eco de Orense, El Telegrama (A Coruña, 1.000), El Correo Gallego (Ferrol), El Ancora (Pontevedra), El Diario de Pontevedra, La Integridad (Tui, 1.500), El Eco de Santiago...
La tirada de estos periódicos es minúscula si la comparamos con la tirada de los periódicos madrileños que llegaban a alcanzar los 100.000 ejemplares, como era el caso de El Imparcial. Otros de los periódicos españoles más leídos eran El Liberal, El Heraldo, La Correspondencia de España o Abc. Muchos de ellos servían de fuente de información para la españoles más leídos eran El Liberal, El Heraldo, La Correspondencia de España o ABC. Muchos de ellos servían de fuente de información para la publicación o contraste de noticias publicadas en los diarios gallegos.

Sin embargo, serán precisamente las guerra coloniales en Cuba y en Filipinas las que hagan aumentar de forma significativa la tirada de todos los diarios peninsulares. El Imparcial llega a superar los 150.000 ejemplares en 1897. En Galicia los grandes diarios mantienen el estilo folletinesco pero añaden grabados e incluso alguna fotografía que rompen la anterior monotonía. Es el caso de Eco de Santiago, El Correo Gallego o La Voz de Galicia, que se ve obligada a aumentar las páginas y por consiguiente la información en otros campos. Esto hace que aumente de tirada. Capta a un público que busca lo popular y variado antes que lo intelectual y culto.
La prensa se hace altavoz del entusiasmo bélico que reina en todo el estado. Los editoriales se llenan de crónicas que hablan de honor, de patria, de raza, de victoria... Se crea un ambiente de tal euforia colectiva que todo el pueblo, sin distinción de clases sociales, se une en un grito común.
Ante tal dominio del oportunismo y del sensacionalismo, la Unión Republicana llega a recomendar a la prensa de Madrid que tenga cuidado en evitar todas aquellas afirmaciones patrioteras que hace para vender, porque los periódicos españoles se venden en las capitales europeas y esas afirmaciones pueden molestar. Se refería este diario a un artículo aparecido en El Imparcial en el que presentaba a España como "la última nación caballeresca".
Al otro lado del Atlántico, también los autores americanos estudiosos de la prensa han subrayado el rápido incremento del número de ejemplares al compás de las guerras hispano-cubanas e hispano-yanquis. En lo tocante a los principales diarios, el World de Pulitzer tenía a principios de 1895 una tirada diaria de 400.000 ejemplares; en abril de 1896, sumando las ediciones de mañana y tarde, la cifra superaba los 742.000 ejemplares, para a principios de 1898 totalizar 822.000. Con relación al Journal de Hearst, en marzo de 1897, contando con ediciones de mañana y noche, se llegaba a los 750.000. Ambos diarios superarían el millón durante la crisis suscitada por el hundimiento del acorazado Maine.

En los años inmediatamente posteriores al "desastre", los periódicos entran en un periodo de desorientación, de pérdida de credibilidad y de lectores. La prensa gallega sufre las consecuencias de sus propios actos. Del patriotismo inicial se pasa al pesimismo. La sociedad le da la espalda a la prensa y la considera culpable de lo ocurrido. Además, el estado español vivirá años agitados con continuas huelgas y manifestaciones que acaban perjudicando seriamente a los periódicos porque se instaura la censura gubernamental.
El intelectual Ramiro de Maeztu intentaba encontrar una respuesta a la crisis de la prensa madrileña en un artículo publicado en Nuevo Mundo, en 1905:
"No es un secreto, pues, el que descubrimos diciendo que las tiradas de los rotativos bajan, desde hace algún tiempo, lentamente e incesantemente (...) es como si a los lectores de los periódicos de Madrid les fuese acometiendo, uno a uno, un cansancio, una fatiga de prosa periodística, y uno a uno fueran dejando el diario que antes les apasionaba".
A pesar de los años de crisis, nuestra prensa logra recuperarse ya que muchos de los diarios dan un nuevo giro en su visión del mundo y del mercado. Ahora miran más que nunca para Galicia, ahí es donde está la noticia. La prensa gallega comienza a hacerse más eco entre la propia sociedad galaica que demanda a su prensa mayor información de los asuntos de su país.
En este contexto, la prensa madrileña tiene que enfrentarse a dos problemas; por un lado a un reflujo de lectores, lógico tras el interés despertado por el conflicto cubano y la guerra con los EE UU que habían disparado la tirada, y por el otro tiene que competir más duramente en el mercado provincial con la prensa local. Al comienzo del siglo XX, ningún diario madrileño puede competir en Cataluña con La Vanguardia, que inicia su espectacular despegue.

3. EL PAPEL DE LA PRENSA GALLEGA DURANTE EL CONFLICTO
CON CUBA Y LA GUERRA CON LOS EE UU

La mayoría de los periódicos gallegos, al igual que en el resto del estado, contribuyeron a crear un ambiente de euforia exacerbada. El pueblo debía defender su honor, su honra herida, primero por los independentistas cubanos y más tarde por los yanquis. Son numerosos los artículos periodísticos a este respecto. El Telegrama se dirigía de este modo al escuadrón expedicionario regimiento de cazadores de Galicia que debían partir para combatir en Cuba:
"Cazadores: Las crudezas y tradiciones de los hijos rebeldes de nuestra desgraciada España os imponen el glorioso deber de dejar siquiera sea por poco tiempo las ricas tierras en que nacisteis, surcar los profundos mares y sentar las plantas en la enemiga tierra cubana (...) Viva España y viva Galicia será siempre vuestro lema guerrero, y por España y por Galicia debéis luchar hasta morir, que muriendo en la defensa de la Patria, vuestro nombre será imperecedero y las generaciones del porvenir rendirán debido culto a vuestra valentía".

De igual manera se manifiesta El Eco de Santiago con la publicación de esta canción:

"Ve de prisa marinero
que estoy ansiando llegar,
aunque tenga que dejar
en tierra lo que yo quiero,
mi madre con dolor fiero
ve que me voy alejando,
dejo una madre llorando
pero en Cuba otra hallaré
que me grita: ampárame
porque me están insultando".
Al principio de la contienda, la prensa, con consenso, unas veces implícito y otras tácito, del gobierno, también preparó la actitud mental ante la guerra de los pocos españoles que en aquellas fechas sabían leer. Trató de mostrarle un clima desaforado de patriotismo y hasta de despreocupación. Se confiaba en la victoria, en la gran superioridad que la Historia le concedía a España.
En el país no se modificaron las costumbres habituales. En algún caso, y como método de desviar la atención éstas fueron, incluso, incrementadas y revestidas de patriotismo. Las corridas de toros, por ejemplo, con el trasfondo político y patriótico que tenían, se siguieron celebrando incluso después de consumado el Desastre. El periódico pontevedrés "El Áncora" se hacía eco de una hecho bochornoso que acontecía durante la llegada de los repatriados:
"Mientras una multitud se entregaba al júbilo frenético del sangriento espectáculo (de los toros), eran conducidos a la última morada los cadáveres de dos repatriados. Pasó el cortejo fúnebre al lado de la plaza de toros y una mujer del pueblo empezó a increpar durísimamente a los que se divertían mientras los soldados de la patria están muriendo".
Poco a poco, la euforia inicial se fue convirtiendo en desasosiego y angustia por una guerra que se alargaba más de la cuenta. A finales de 1897, cuando el nuevo gobierno de Sagasta proyecta un nuevo plan de autonomía para la isla, algunos periódicos comienzan a pedir la paz:
"Esperemos, veamos en los futuros acontecimientos que frutos alcanza la obra del Gobierno. Quiera Dios que las bienandanzas ahuyenten pronto los pesimismos de hoy y que la paz que a un subido precio queremos comprar venga pronto y con sólidas garantías de duración".
Siguiendo esta misma línea, muchos de los diarios esperan un nuevo cambio político que produzca variaciones significativas en el estatus de la isla:

"Mientras continúe en el poder el actual Gabinete, no es posible variación alguna en la política que se viene siguiendo en las guerras coloniales. Y la razón es bien sencilla, porque ni el gobierno puede exigir del país un nuevo sacrificio, ni mucho menos el país habría de acceder tan fácilmente a sus pretensiones".

Otros periódicos inician campañas a favor del fin de la guerra. Este es el caso de El Corsario, un diario anarquista coruñés que inicia una campaña de artículos que llevan por título "Abajo la guerra". Algunos de esto editoriales critican a los ricos por pagar para no ir a la guerra y ensalzan la actitud del obrero, en otros se insta a la revolución para acabar con la contienda y en otros hace un llamamiento a madres e hijos para que se revelen contra la actitud beligerante del gobierno.

Es curioso el caso de este diario que es uno de los pocos que desde el inicio del conflicto cubano adopta una postura "antipatriótica", radicalmente opuesta a la guerra y apoya la reivindicación de los independentistas cubanos. Otros periódicos seguirán en menor medida esta estela como son los diarios socialistas El proletario y El Socialista o el republicano La Unión Republicana.
En cuanto al inicio de hostilidades con los americanos, que ya se mantenían en la prensa desde el mismo inicio de la guerra contra los independentistas cubanos, la mayor parte de la prensa gallega se armó otra vez de honor, de gloria y de rabia y combatió al enemigo yanqui con artículos en los que se calificaban a éstos de cerdos, salchichones o piratas. España, por el contrario, es representada con la figura de un león, símbolo de poder y victoria:
"Con tales elementos triunfaremos: ¿no triunfaremos? Loco sería quien pensara otra cosa. El león hispano a los cerdos ha de vencer en toda línea".

"Nada de esto media entre el noble pueblo español y el abigarrado conjunto que forma el sedimento asqueroso, llamado por antonomasia pueblo norteamericano".

Sin embargo, esta cantidad de insultos no hizo otra cosa más que empeorar la situación. Provocó que el pueblo forjara nuevas ilusiones, ilusiones que pronto se troncarían tras la victoria yanqui. Fueron muchos los que no encajaron la derrota y algunos diarios bordean incluso la locura, prefieren arrasar Cuba antes de dársela a los americanos:
"Sí, arrasarla es lo único que podemos hacer ya con la isla de Cuba, que nos la roba el extranjero. Arrasarla, pasar a cuchillo a toda la población filibustera (...) Presidiarios (...) cuanto más robéis mejor (...) Exterminad a las mujeres enemigas de la patria y no perdonéis a ninguna que donde hay yeguas potros nacen".

Tras el final de la contienda llega aún lo más duro, el regreso de los repatriados. Al puerto de A Coruña llegaron un total de 30.000 repatriados heridos, enfermos, mutilados, convalecientes, muchos de ellos harapientos y medio desnudos, desembarcados a lo largo de 1896 a 1899. Es durante el final del año 98 cuando mayor número de ex combatientes regresan a casa y cuando la gente, el pueblo, se da realmente cuenta de lo inútil de una guerra echa desde el poder y para el poder. La prensa gallega en su totalidad asume un papel de absoluto pesimismo y se vuelca al igual que toda la población en la ayuda y la defensa de estos repatriados. Son sobrecogedores muchos de los artículos que por aquel entonces describían al soldado repatriado. Los diarios se referían a ellos como las "expediciones de la muerte":
"Hemos presenciado en día de ayer, el espectáculo más triste y la escena más dolorosa de cuantas ofrecieron a la vista humana los revueltos azares de la guerra (...) Fue una carga de moribundos la que ayer arrojó a nuestro muelles el lazareto: hombres de color de tierra amarilla, de torso esqueletado, de mirada de cueva, atados a la vida por el hilo de araña de lo incurable".
"Así fueron partiendo de España legiones de españoles que Cuba nos devuelve diezmados y absorbidos por la anemia y la clorosis, por la tisis y el paludismo. Esqueletos humanos vivificados por el hálito de la patria y la idea del hogar (...) ¡Qué tristeza para España!".
4. LA PRENSA GALLEGA EN LOS PUNTOS DE CONFLICTO

Con este apartado se pretende estudiar la prensa que Galicia y los gallegos publicaron en los países que por aquel entonces mantenían conflicto con el estado español, Cuba y EE UU.
El número de publicaciones en Cuba hacia 1894 se sitúa en torno a los 150, de ellos 70 en La Habana. En el periodo 1895-1898, el número de periódicos se estanca como consecuencia de la guerra de independencia; con todo, en 1898, el años de la guerra entre España y EE UU, el número de títulos en publicación supera los 120, y a ellos hay que añadir la media docena de publicaciones que editan los independentistas cubanos.

Como ya se ha dicho, de Galicia salieron innumerables emigrantes rumbo a Cuba. Muchos de ellos, pasados los años, llegarían a fundar sus propios periódicos, periódicos realizados casi exclusivamente por gallegos y de capital gallego. Victoriano García Martí escribía en su libro "Una punta de Europa. Ritmo y matices de la vida gallega":
"Galicia, con sus fuertes corrientes migratorias, mantiene viva la llama de nuestra cordialidad con las Américas".
Nuestra prensa en la isla comienza a despegar en la década de los setenta del pasado siglo. En 1878 nacía El Eco de Galicia, de Waldo Rodríguez Insua, una revista de muy larga duración, pues superará las dos décadas.

Durante la segunda guerra por la independencia de Cuba, surgen otros diarios como Follas Novas, semanario bilingüe, "científico, literario y defensor de la colonia gallega", que nacía el 6 de junio de 1897. En su número inicial se dice:

"Creemos cumplir con el más elemental de los deberes al aparecer por primera vez en las lides periodísticas. Enviamos un cariñoso y fraternal saludo a la prensa de esta Antilla y en particular a El Eco de Galicia (...) nacemos para defender, hasta donde nuestras fuerzas lo permitan, los intereses generales de Galicia en Cuba".
Este semanario comienza a salir unos meses después de que desapareciera "La tierra gallega". Esta publicación nacía en abril de 1894 y dejaba de salir en noviembre de 1896. Fue fundada y dirigida por el poeta Manuel Curros Enríquez.

La mayor parte de esta prensa se mostraría en contra de la insurrección cubana y a medida que avanza el conflicto y se alarga la guerra muchos de los diarios irán mudando de parecer. Cuando estalló la guerra de la independencia, "La tierra gallega" se manifestó abiertamente opuesto a la lucha de los independentistas cubanos. Muchos de sus editoriales atacaban a Máximo Gómez, Antonio Maceo y a otros líderes sublevados. Caso significativo es el de Juan G. Montenegro que fundara en marzo de 1892 "La Voz de Galicia" y que en 1895 se alista en el ejército español. Sin embargo, otros como "Follas Novas" no escribirán ni una sola línea en defensa del poder colonial español.
El periódico de Waldo Rodríguez Insua atacaría duramente la intervención yanqui. En uno de los editoriales de El Eco de Galicia se mofan del presidente americano MacKinley:

"Quería parir un monte y daba tales gritos que ensordecía al mundo. La expectación era inmensa. Al final parió un ratoncito (...) No se diga, mi señor MacKinley, que en su choza se grita mucho para luego salir diciendo: Estaba catando pulgas".

Después de la derrota, fue tal la indignación de muchos de los gallego-cubanos por las falsedades y mentiras del gobierno que W. Rodríguez Insua escribía:
"La patria, la gran nación española está muerta (...) Y en vano es negarlo. El hecho es tan evidente, tan positivo, tan escandaloso y claro que no necesita ser probado (...) La lucha legal, pues; es la lucha sin temores ni dudas, con el corazón decidido y entero y los ojos puestos en Dios y en la pequeña patria (Galicia), que sin grandes esfuerzos alcanzará el triunfo definitivo y total".
Otro de los grandes diarios de La Habana estaba dirigido por gallegos, nos referimos a El Diario de la Marina, firme defensor de los intereses españoles en la isla. Esta publicación estuvo durante muchos años en manos de militares procedentes de O Ferrol (importante puerto militar gallego), de ahí su conservadurismo.
Pero no solo los gallegos estarían representados en la prensa habanera. Otras minorías regionales y nacionales de origen hispánico tenían sus propios diarios como El Heraldo de Asturias o la revista vasca Laurat Bat. Ya en 1869 había aparecido en La Habana un semanario titulado El catalán.

Por lo que respecta a la prensa gallega en EE UU, es significativo la publicación en Nueva York de la revista La Crónica. Es esta ciudad un polo importante de la emigración gallega a los EE UU, de ahí que ya desde 1842, el militar coruñés Antonio Javier San Martín fundara esta publicación. Este primer director se trasladó a La Habana para hacerse cargo de la dirección de El Diario de la Marina al morir su fundador, Araujo de Lira.
Sucedió a San Martín en La Crónica el ferrolano Manuel Peña y Cajigal, a quien sustituyó, por motivos de salud, el también ferrolano José Ferrer de Couto. Éste, a la vista de las dificultades por las que pasaba La Crónica, la reemplazó por El Cronista. Al morir Ferrer, se hace cargo de la dirección un periodista de A Estrada, Ramón Verea. Verea, al hacerse cada vez más tirante la situación entre España y los Estados Unidos, sale de Nueva York hacia Guatemala y de aquí para Buenos Aires.
(Continuará)

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:Salgado Tejido, Xurxo (1999): 1898, el fin del imperio español / La prensa gallega antes y después del "desastre". Revista Latina de Comunicación Social, 18. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999gjn/80haba2.htm

Respuesta a un compatriota radicado en Madrid. Por Dr. Octavio Dilewis Ibarra-Tamayo

Estimado Sr. Galeano:

Una pequeña nota previa: JRM es una persona que no ofende a nadie, le sugiero que lo tenga en cuenta cuando se refiera a él.

Pienso lo mismo que usted de Zapatero, es más, hasta Aznar dejó mucho que desear desde mi punto de vista.

Le podría asegurar que el Sr. José Ramón piensa igual que usted de Zapatero.

Si usted lee mis escritos podrá comprobar que yo culpo a la arrogancia y la discriminación contra los cubanos por parte del poder español como la razón principal de la guerra y defiendo la decisión de nuestro Apóstol José Martí.

JRM no está muy lejos de su criterio y del mio, pero el entiende que debemos explorar esa posibilidad en aras de llegar a objetivos importantes y yo comparto su idea. La tesis no le impone nada a nadie, se deberán realizar consultas y el pueblo deberá decidir libremente.

Ahora le expongo mi punto. Usted vive en España y yo en Estados Unidos. Habiendo vivido aquí por más tiempo del que lo hizo nuestro Apóstol le puedo asegurar que el enemigo más grande del pueblo de Cuba y su libertad, después de la tiranía castrista, ha sido la plutocracia norteamericana.

Lo anterior me ha llevado a explorar la idea de la integración de Cuba a la Unión Europea y he hecho y haré todo lo humano por lograrlo.

Es difícil, especialmente porque muchos no reconocen el inmenso valor estratégico que tiene Cuba y el enorme poder que implican nuestras fuerzas vivas profesionales, empresariales y políticas exiliadas en Estados Unidos.

Pero lo que significa como sombrilla institucional para la estabilidad, la libertad y la prosperidad la Unión Europea creame que no tiene sustituto entre nuestras opciones.

Tampoco se debe perder de vista en la tesis de JRM, que en una Cuba Española, los cubanos de la isla y el poderoso exilio seríamos el grupo más potente y hasta podríamos sustituir a Zapatero con un cubano brillante y honesto al frente del gobierno español.

Portugal, Grecia, España, Irlanda, etc, no han sido menos sino más convirtiéndose en socios de la Unión Europea.

Si usted cree que la democracia española está en decadencia, haga un viajecito por Estados Unidos y se sentirá dichoso de España. Aquí lo de gobernar para el pueblo es historia hace rato. El pueblo vota por los políticos y al dia siguiente ellos olvidan las promesas y se entregan en cuerpo y alma a las compañias de seguros, los cabilderos, los usureros, los contratistas institucionales, los parásitos institucionales y todos los que financiaron las costosas campañas, es decir, gobiernan para hacer daño al pueblo y beneficiar los intereses especiales que les pagan.

España tiene un sistema de salud y un ranking en calidad de vida, muy pero muy superior a los de Estados Unidos, país que siendo uno de los más ricos del mundo en el papel (el cual oculta que un dos porciento de la población posee más de la mitad de la riqueza y pronto será semejante a Brasil), tiene un sistema de salud tercermundista, en el cual, a parte de mantener a decenas de millones de ciudadanos sin seguro, te pasas la vida pagando la póliza sin usarla, y cuando la necesitas porque algún dia tienes que enfermarte, entonces te suben la prima para que no la puedas pagar más y te quedes sin cobertura, y ninguna otra compañia de seguros te vende una póliza luego porque entonces tienes una "condición preexistente".

Si algún dia decide comprobar la falta de madre en donde más debía haberla, haga un viajecito de estudio a Estados Unidos. Como la gente pierde las casas después de haber trabajado toda la vida mientras el gobierno en lugar de ayudar al pueblo, apuntala a los usureros.

Debo incluir la correspondiente nota de honestidad: Yo, a parte de mis dos lineas profesionales, abogado corporativo global y analista financiero, también manejo inversiones. Como accionistas del gigante financiero AIG, Anthracite, Citigroup, etc, el grupo del que soy gerente también ha sido beneficiado. Pero en lo personal no busco subsidios ni salvamento del gobierno porque empresa es riesgo y quien no esté dispuesto a asumirlo que no entre en el ruedo.

Solo un ejemplito de Miami (condado Miami-Dade). En la gran ciudad internacional que es Miami un 20 de la población es negra(afroamericana le dicen aquí). Pues bien, dentro de ese 20 % de la población, la quinta parte, están los criminales que cometen más del 90 % de los crímenes violentos contra la persona y la propiedad que se sufre en el área. En una sociedad sana se impondrían medidas de defensa social; aquí no hacen nada porque no le conviene a los polítiqueros meterse en "eso". Y si usted se equivoca bajando del Expressway y entra en uno de los "dominios" de dicha comunidad, puede resultar hombre muerto, sin importar que desde el punto de vista geográfico usted se encuentre en la primera potencia del mundo.

Nadie hace nada, ningún politiquero se da por enterado porque no es "politicamente correcto", aun cuando ven que los depredadores ya no se limitan a realizar su labor de destrucción social en sus barrios sino que salen a las otras jurisdicciones a robar y asesinar. Y las personas decentes de Miami se mueven en la ciudad como rebaños de corderos indefensos, rogándole a Dios que no le toque a ellos ese dia, servirle de comida a leones hambrientos y sedientos de sangre. Si, porque en otras partes del mundo los ladrones roban y escapan, en Miami, a esos leones hambrientos(formados en más del 90 % por criminales afroamericanos), aunque usted le entregue sus pertenencias lo matan igual, porque a su condición de criminales y antisociales, unen su alma asesina y su odio racial.

Un saludo,
Octavio.

Debajo, punto de vista de Galeano

Luife Galeano has left a new comment on your post "Exiliados cubanos se movilizan en Facebook para co...":

Vivo en España y desconocía este hecho. ¿Movilización en Facebook para convertir a Cuba en una región autonómica de España?

Demencial. ¿A qué cubano de bien se le ha ocurrido semejante bellaquería? ¿Dónde vamos a poner el esfuerzo disidente? ¿los presos políticos? ¿la sangre de nuestros compatriotas?

Sólo a un ignominios ciudadano le entraría en la cabeza unirse a un país del que tuvimos que independizarnos por la fuerza cuando, en su momento, rechazó cualquier intento autonomista promovido por la isla o, incluso, por miembros de su gobierno. Léase el anteproyecto de ley de la autonomía para Cuba de 1892 del entonces ministro de Ultramar Sr. D. Antonio Maura del gabinete Sagasta; luego presidente del gobierno español en hasta cinco ocasiones.

No, señores, eso se llama traición a nuestra patria y no puede tolerarse bajo ningún concepto.

Adicionalmente, sería una idea muy estúpida anexionarse a un país ebn el que la democracia está en decadencia y cuyo gobierno socialista apoya las tesis de Chávez, se abraza a Evo Morales, se encandila con Correa, da su mano a Ortega y repudia a Honduras. ¿Eso quieren los mencionados incautos anexionistas? ¡Váyanse a la porra!

Posted by Luife Galeano to Blog del Dr. Octavio Dilewis Ibarra-Tamayo at September 13, 2009 7:09 AM

Luife Galeano has left a new comment on your post "¿Por qué una Cuba española?":

El Sr. Jose Ramon Morales, sentado en su confortable Florida Room de su casita en la sagüesera miameña, nos predica cual politólogo intelectual sobre la conveniencia de que Cuba se convierta en la décimoctava autonomía española porque, según dice nuestro ínclito señor, todo serían ventajas.

No hace mucho viendo el video Decadencia colgado en You Tube aparece una escena en la que se puede leer al fondo un grafitti que pone en mayúsculas: "Si no sabes, no te metas".

Ello es aplicable a cien por cien al Sr. Morales que ignora en lo que se han convertido las comunidades autónomas españolas, el desmesurado coste de mantenimiento, la insolidaridad que han producido las comunidades ricas frente a las menos favorecidas, las luchas de poder de partidos, etc.

Si como dice en su exposición de motivos, usted piensa que la panacea cubana es el modelo autonómico ideal para Cuba, Sr. Morales, usted navega cuando menos en el zepellin de la ignorancia.

Asimismo, usted aboga por la desaparición de los símbolos, de los próceres, de las efemérides y, encima, los confunde con la propaganda, las orientaciones y las consignas del castrismo; que no dejan de ser más que comidilla para oprimidos obedientes. No se confunda ni pretenda confundir a las personas. Nada tiene que ver Martí o la lucha de la Independencia con el castrocomunismo. Estudie, Sr. Morales, estudie y déjese de mencionar tonterías en la red por mucho que lo avale la libertad de expresión.
Es más, si la razón principal que usted esgrime es el carácter díscolo e intolerante del cubano como razón universal que aconseja que, de buenas a primeras, nos hagamos españoles denota que desconoce el carácter insolidario egoísta y envidioso del peninsular. ¿O piensa usted que como somos malos, van a venir los galleguitos a llevarnos por el buen camino?Sr. Morales sus adolescentes razones buenistas no son más que un complejo de inferioridad galopante que debe vigilar y poner bajo tratamiento médico.

No me hable del metro de Madrid; que yo lo monto todos los días para ir a trabajar. ¿Qué demonios sabe usted?

Posted by Luife Galeano to Blog del Dr. Octavio Dilewis Ibarra-Tamayo at September 13, 2009

1898, el fin del imperio español. La prensa gallega antes y después del "desastre" (I)

Lic. Xurxo Salgado Tejido ©
Universidad de Santiago de Compostela. Galicia


Situémonos en una Habana aún en manos de los españoles y tomada ya por el ejército yanqui. En las calles se respira un aire amargo. El futuro es incierto para la isla... Pero ustedes no se preocupen, ni los yanquis han conquistado Cuba, ni los españoles son dueños y amos del gobierno antillano. Retrocedamos un siglo.
Hace ahora cerca de cien años que el conflicto que enfrentaba al estado español, Cuba y Estados Unidos llegaba a su fin. El 10 de diciembre se cumplirá exactamente un siglo desde que el diputado gallego Montero Ríos estampaba su firma en el Tratado de París.
España abandonaba Cuba después de cuatro cientos años de colonización y tras dos largas y agónicas guerras libradas contra los revolucionarios de la isla. La independencia de la "perla antillana", como era considerada la colonia por la prensa y los políticos españoles, constituyó el mayor desastre político, económico y, sobre todo, militar de todo el siglo XIX. No es de extrañar, que desde entonces, el "Desastre del 98" simbolice el fin de una etapa y el comienzo de otra.
Cuba se consideraba una herencia sagrada que España no podía perder sin menoscabo de su identidad nacional. El presidente del Consejo, Antonio Cánovas, decía en vísperas de la guerra con EE UU que "Cuba es la Alsacia-Lorena de España; el honor de España está en juego". Otro insigne político, Emilio Castelar, ex presidente de la primera república española, iba más lejos y declaraba que "España hizo América, como Dios hizo el mundo... América será española eternamente".
Con la derrota en la isla, España perdía no sólo la propia Cuba, sino Puerto Rico y Filipinas. Pero el 98 significó mucho más que la independencia de estas colonias. Supuso el fin del agónico poderío español en ultramar; la muerte de España como imperio y como antigua potencia europea. España era víctima del darwinismo político de la época por el cual "el pez más grande se come al pez más pequeño".
El 98 marcó a toda la sociedad española. Las consecuencias del "Desastre" se dejaron notar durante años, décadas, incluso. Y estos sufrimientos no pasaron inadvertidos para el pueblo gallego, quizás, el más afectado por estas guerras.
1. GALICIA Y CUBA EN 1898

Cuba fue el destino de cientos de miles de emigrantes gallegos durante todo el siglo XIX. En las estadísticas oficiales correspondientes al período finisecular (1885-95), se registran 167.575 salidas de gallegos con destino a América, lo que representa casi el 40% de toda la emigración peninsular durante esa etapa. De esos emigrantes, el 51% eligió Cuba como lugar de destino. Un refrán de la época decía que "sin gallego no hay mulato", lo que ya indica la importancia y el número de gallegos en la isla. Allí desempeñaron oficios urbanos en el artesanado y la construcción y, sobre todo, actividades de servicios en el pequeño comercio; pero muchos de ellos se integraron también en la zafra, en las labores tabaqueras o en los ingenios de azúcar.
Durante la segunda guerra cubana, unos 240.000 jóvenes peninsulares y 50.000 voluntarios cubanos formarían parte del mayor ejército colonial organizado por una metrópoli europea en las últimas décadas del siglo XIX. Galicia aportó miles de hombres a esta dura e incomprensible contienda. La participación de los gallegos (más del 10% del total), considerada por algunos como la mayor del estado en términos relativos, supuso que cada pueblo proporcionara un promedio de una decena de hombres nacidos entre 1870 y 1875. González López en su "Historia de Galicia" afirma que esto supuso una auténtica hemorragia para nuestro país:
"Ninguna otra región aportó tantos hombres como Galicia a las armas españolas, sobre todo a la Marina, que trataban de dominar la insurrección cubana y que luego tuvieron que enfrentarse con la armada y el ejército norteamericanos".
Pero los jóvenes gallegos también mostrarían su descontento con esta guerra a través de la emigración, y por consiguiente, la deserción. Pretendían con ello librarse de ser llamados a filas y combatir en una guerra, a todas luces, injusta. El informe de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago en 1881 cifra la emigración en "unos 20.000 gallegos van anualmente a América y al Brasil", cuyas cuatro quintas partes serían emigración clandestina de mozos sujetos por edad a quintas. En plena guerra, en 1897, una real orden mandaba perseguir a los armadores y agentes intermediarios que facilitaban a los mozos de quintas documentación falsa para embarcar.

Muchos soldados desertaban en el propio frente por las pésimas condiciones que debían soportar en campaña. La mayoría se acababa uniendo al ejército rebelde. Xosé Neira Vilas recoge el relato de Caetano Vázquez, un mambí (guerrillero) gallego:
"En mi unidad de combate éramos unos diez paisanos de diferentes provincias. unos desertaran del ejército español y otros, como yo, eran emigrantes que se presentaron sin más. En una ocasión pude hablar y con unos soldados coloniales y me dijeron que estaban hartos de sus jefes y que de buena gana se unirían a nosotros si pudiesen hacerlo".
Esta cita denota que también fueron numerosos los peninsulares que luchaban contra sus propios compatriotas enrolados, éstos, en la guerrilla mambí. Los gallegos tampoco estuvieron ausentes en esta lucha por la independencia de Cuba. Neria Vilas consiguió reunir documentación a cerca de ciento nueve gallegos mambises, aunque la cifra real era muy superior. Los hay solteros y casados, de oficios diversos, de variada procedencia, y de edades que van desde los 14 a los 58 años. Algunos de ellos cayeron en combate y dieron la vida por un pueblo del que ya formaban parte. Algunos llegaron a generales como Francisco Villamil y otros como José Martínez o Pablo Insua fueron amigos personales del propio Martí, que escribía sobre la muerte del último en el diario Patria:
"Sería injusticia suma, y suma ingratitud, al hablar de los gallegos en Cuba, no poner una flor de las que no se secan sobre la sepultura cubierta de nieve de Pablo Insua. Él fue el héroe modesto y eficaz de la tentativa de los cubanos por la independencia, después del Zanjón: el héroe en New York. Quien no conozca la larga lucha de Galicia por sus derechos ofendidos, la emigración voluntaria de sus mejores hijos en busca de justicia y dignidad, la levadura sorda y creciente de emancipación del terruño arruinado en torno al pazo feudal, el partido formal de independencia creado en Galicia con lo mejor del país, hubiera extrañado aquella pasión de hijo, aquella abundancia de la bolsa, aquella república viva y ardiente, con que defendía Pablo Insua la libertad cubana".
Galicia lloraría finalizada la guerra los muertos en la contienda. Unos hablan de 3.000 y otros de 8.000 perecidos de un total de 50.000 que se llevó la guerra en más de tres años de lucha. La mayoría víctimas de las terribles enfermedades a las que no estaban acostumbrados y para las que no tenían defensas, como la disentería, paludismo, fiebre tifoidea o tuberculosis pulmonar. Otros, como los marineros del "Vizcaya", todos gallegos, morirían en la batalla de Santiago. Pero lo más duro para gallegos y españoles fue recibir a esa gran cantidad de repatriados, muchos de ellos enfermos y moribundos. La prensa se haría profundo eco de esta situación, que analizaremos más adelante. (Continuará)

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