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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cuba permite celebrar misas en las prisiones por primera vez en 50 años. Del ABC.es

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REUTERS/EP LA HABANA
Actualizado Miércoles, 16-09-09 a las 17:35

Cuba ha dado luz verde a la celebración de misas y cultos religiosos, incluidos los católicos, en las prisiones del país por primera vez en los últimos cincuenta años, cumpliendo así una reivindicación de los colectivos religiosos.

El presidente del evangélico Consejo de Iglesias de Cuba, Marcial Miguel Hernández, reveló hoy que esta decisión fue anunciada en una reunión con miembros de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista y del Ministerio del Interior.

"De modo oficial y sistemático, las autoridades penitenciarias y de Cuba nos han comunicado que a partir de septiembre podemos ofrecer misas y cultos, de acuerdo a las solicitudes en las diferentes prisiones", dijo Hernández, quien estimó que este cambio de postura "es la expresión y el acto de buena voluntad de las autoridades cubanas a la proclamación de la fe cristiana". Hernández añadió que las iglesias podrán hacer donaciones de literatura religiosa a las prisiones y tomar fotografías de las misas.

Las tensiones entre Cuba y la Iglesia Católica comenzaron a disiparse con la visita del papa Juan Pablo II en 1998, mientras que el año pasado tuvo lugar la primera beatificación en la isla, un acontecimiento que fue retransmitido por la televisión estatal. Ya con anterioridad las autoridades cubanas habían permitido la celebración en algunas prisiones de misas con motivo de la última Navidad y de la Semana Santa.
La realización de misas en los centros penitenciarios era una demanda constante de la Iglesia. Este tema ya fue tratado durante la visita del número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, en febrero del año pasado.

Publicado por ABC.es
(Colaboración de Traianeum)

Una vez más me atacan. Por J.R.M.

Una vez mas los “revolucionarios comunistas”, usan epítetos y adjetivos calificativos para desprestigiar a alguien que opina diferente a ellos. Además sueltan el veneno tergiversando las cosas para inocular en las mentes de personas adictas a una revolución fracasada, una visión distorsionada de mi persona, solo por el hecho de buscar una alternativa a la Cuba futura. Este es el caso del Sr. Eduardo González, de “Blogueros y Corresponsales de la Revolución”, que porque no esta de acuerdo con mis ideas, tienen que insultarme y faltarme el respeto. No me conoce de nada y dice de mi cosas como “¿Qué se puede esperar de gentuza capaz de proponer, en pleno siglo XXI, que Cuba se convierta, nada menos, que en una provincia de España?”, o “Todavía existe hoy un puñado de miserables traidores, capaces de acudir a la Oficina de Intereses del Gobierno de los Estados Unidos en La Habana, para “votar simbólicamente” en las elecciones de aquel país extranjero, como si hubieran conseguido el reconocimiento de la ciudadanía por su servilismo pagado, y renunciando, moralmente, a su condición de cubanos.”, y “Hay colmos, como el de aquel abominable apátrida quien, hace unos pocos años, llegó a proponer (muy seria y argumentadamente, por cierto), que la capital de Cuba fuera compartida entre La Habana y Miami.”
“Ese era un anexionista realmente extremo y anacrónico; pero a donde llegó José Ramón Morales, con su pretendido “Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España como Comunidad Autónoma”, está mucho más allá del límite de la infamia”.
“El sitio anticubano lo describe como “un veterinario cubano reconvertido en artista y que reside actualmente en Miami”, lo cual no tiene nada de original: se conoce que casi todos los traidorzuelos contrarrevolucionarios se gradúan de poetas, artistas o periodistas, como por arte de magia, tan pronto se ponen al servicio de sus amos”.
“Así, por ejemplo, el más connotado asesino serial, torturador y terrorista de este hemisferio: Luis Posada Carriles, amaneció un día convertido en famoso pintor.”

Sin ninguna sutileza, llega a compararme, con quién para ellos es el mayor enemigo de la revolución, al que llaman terrorista, pero que ha estado en varios juzgados y nunca se ha demostrado su culpabilidad, y es cierto que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Yo no conozco al Señor Posada Carriles, y respeto a los jueces que lo han declarado inocente de esos cargos, pero creo que la comparación tiene un matiz sicológico, de ir influenciando la mente de los lectores, como que yo también soy un terrorista para ellos, pues discreto con la revolución.

Yo no voy a caer en la bajeza de epítetos contra quienes difieren con mi posición, ellos mismos se desprestigian con sus palabras. Las personas saben juzgar. Nada de lo que el ha dicho de mi, se corresponde con mi persona. Trato de respetar a todo el mundo y demando el mismo respeto. Sé, que esa es la teoría de los comunistas, ellos no conocen la democracia, al contrario, la destruyen, igual que destruyen a todo aquel que piense diferente.

Al final, les pondré un enlace al articulo para que lo lean, y les sugiero que lean las opiniones de los "compañeros revolucionarios" que siguen ese blog, y que son también bien acusatorias y dictatoriales, por ejemplo, hay una señora llamada Norelys Morales que dice cosas como “Este grupo ya lo vi en Facebook. Los denuncié, pero como era de suponer los administradores de Facebook no se dieron por enterados. Tendremos que armar nuestro propia Causa en Facebook. ¡Estúpidos!”

Ya, el otro día el Señor Luis Galeano en el Blog del Dr. Octavio Dilewis, dejo un comentario también fuerte sobre mi persona, en este caso un exiliado cubano que vive en España y habla peste de mí y de España. Un mal agradecido que lo que menos que puede hacer es no criticar al país que le permite progresar y expresarse con libertad. Personas así, no merecen estar en el país, pues se la pasan criticándolo, mejor deberían regresar a Cuba o venir para EU si tan mala es España. Pero yo estoy acostumbrado a que las piedras vengan desde la derecha y la izquierda cubana. Estoy seguro que cuando le pregunten a un pequeño grupo de exiliados cubanos aquí en Miami y que son tan intransigentes como los izquierdistas comunistas cubanos, las respuesta no van a diferir mucho de las del Señor Eduardo González, los extremos se tocan.

Que si temo por mi vida? Claro que sí, pero no me van a callar. Si atentan contra mí, espero que me maten, pues si me dejan paralítico, seguiré diciendo mi verdad. Si me matan, ya mis ideas viajan por Internet y quedaran ahí. Sé, que si algo me pasa, siempre quedara la duda si fueron los izquierdistas o la pequeña ultraderecha reaccionaria de Miami, pero yo les digo que fueron los comunistas. La ultraderecha, solo esta muy traumatizada con todos los horrores que le han hecho los izquierdistas, pero no creo que sean malas personas, que lleguen a ese extremo. Los comunistas son personas desalmadas, muy malas, que incluso ponen a la familia por debajo del gobierno y su ideología. He sido un privilegiado, me he creado un futuro para pasar una vejez tranquila. Si hago esto es por amor a mi patria y quisiera que todos los cubanos tuvieran un mejor estándar de vida, que tuvieran una verdadera democracia, un pasaporte que les permita viajar sin tener necesidad de una visa, una moneda fuerte, y que mejor que uniéndonos a nuestros hermanos españoles. Sé que España necesita cambios, pero también sé, que entre todos podemos. He dicho que los dos países llevan, un Karma Negativo de grupo y que se resolvería con la unión, también se que muchos no creen en eso y los respeto, yo no tengo la verdad absoluta y puedo estar equivocado, incluso en todo, pero soy una buena persona y quiero lo mejor para ambos. No tengo por que meterme en estos problemas, pues vivo tranquilo desde mi casa en Miami, y gracias a Dios, no me falta de nada.

Ahora les voy a poner el enlace hacia el artículo Cuba, Provincia de España? Del Señor Eduardo González.

http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/cuba-provincia-de-espana-1

Una sola península, un solo Estado.

LA PENÍNSULA Ibérica la conforma un conglomerado de pueblos, con un pasado histórico común, que se afanan hoy en buscar su sitio en el proyecto de la Unión Europea, especialmente tras su ampliación. La unión de todos ellos, ante hechos históricos tan importantes como la conquista de Hispania por Roma o la invasión musulmana, que marcaron el devenir de esos amplios periodos del pasado, fue decisiva para, además de marcar y definir la propia identidad de cada uno, trabar lazos y sentimientos colectivos que, aun hasta hoy, en momentos tan lejanos, quedan guardados en el haber conjunto.

La configuración del Estado-Nación, en la que tanto tuvieron que ver los Reyes Católicos, afianza, ignorando los avatares de la historia, la andadura separada de los reinos de las monarquías hispánica y portuguesa, con proyectos e intereses diferenciados y, en ocasiones, contrapuestos.
La llegada al poder de la dinastía de los Austrias -y sus ambiciones imperiales y hegemónicas en Europa- hicieron que se abriese una profunda distancia entre ambos Estados, alcanzando su cénit cuando Felipe II incorporó a España los territorios del Reino de Portugal. La independencia ganada de nuevo por éste bajo el reinado de Felipe IV hizo precipitarse todavía más al abismo a la ya decadente monarquía hispánica, quebrando la unidad peninsular con anterioridad lograda.

La Guerra de las Naranjas, ya durante el reinado de Carlos IV, abrió todavía más la distancia entre ambos Estados. En la primavera del año 1801, y ante las presiones ejercidas por Napoleón, un ejército español invadió Portugal. La plaza de Olivenza fue la única recompensa que obtuvo España por tan desafortunada decisión, todavía hoy gravada en la memoria de los portugueses. Todo ello hizo que Portugal buscase el amparo y la protección de Inglaterra, frente a las ambiciones territoriales de los Austrias y el hostigamiento de los Borbones, alianza que incluso a día de hoy, en periodos tan alejados a aquellas épocas de conflicto, se mantiene de manera preferencial.

Este distanciamiento político venido de antaño ha consolidado también, y lo que es más grave, un distanciamiento social. Ni la proximidad geográfica, ni los 1.232 kilómetros de frontera compartida -extremo nada despreciable-, ni las buenas relaciones diplomáticas hoy existentes han conseguido superar la situación.

El Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Portugal de 22 de noviembre de 1977 -ratificado por Instrumento de fecha 17 de abril de 1978-, aunque supuso un importante avance para la normalización de las relaciones y, sobre todo, para coordinar esfuerzos a la hora de conseguir «un mayor y más armónico desarrollo económico-social de las zonas fronterizas», no ha quebrado, ni mucho menos, el muro levantado. Tampoco el Consejo de Europa ni la Unión Europea, estructuras supranacionales de la que forman parte dichos Estados, han supuesto la superación de todos los obstáculos.

Sin dejar de reconocer los avances experimentados, provenientes de las cada vez más numerosas inversiones públicas compartidas, de las actuaciones de cooperación transfronteriza, de los hermanamientos llevados a cabo, de los crecientes desplazamientos e intercambios universitarios, y de otras tantas actuaciones de interés común, no podemos dejar de ignorar el persistente y enquistado distanciamiento social.

Todos somos responsables de él, desde el más insignificante ciudadano hasta la clase política, pasando, cómo no, por los todopoderosos medios de comunicación social, que no hemos puesto el empeño suficiente para integrar las dos comunidades, tan próximas en el espacio como alejadas en el sentimiento.

Los españoles conocemos más y mejor, por poner un ejemplo, la realidad de Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, o incluso otras más lejanas, como Estados Unidos o Cuba, que la de Portugal. Otro tanto ocurre en el país vecino, que no se ha preocupado tampoco por un mayor acercamiento. Vivir de espaldas ha sido la seña de identidad entre ambas comunidades.

Romper esta inercia y conformismo social, anclado en un pasado cada más lejano, es el objetivo a lograr. Un estudio del Centro de Análisis Sociales de la Universidad de Salamanca ha causado cierta sorpresa. Revela que el 39,9% de los portugueses es partidario de la integración política con España a través de una federación, por un 30,3% de los españoles que la apoyaría también. Se aprecia aquí un giro en el sentir colectivo, más partidario hoy, que en otros tiempos, de la unión ibérica.

Este sentir, que empieza a no ser ya despreciable, es el que hay que ir reforzando si queremos alcanzar tan grande aspiración. No pensemos hoy como un impedimento a este reto las tensiones de los nacionalismos periféricos españoles, que responden más a la propia supervivencia política de partidos que la alientan, hasta provocar el hastío y rechazo, que a una verdadero sentir de los ciudadanos de estos territorios, más preocupados del quehacer diario que de seguir la línea marcada por unos líderes cada vez más alejados de los intereses de sus representados. El sentir colectivo español es más fuerte que los que éstos nos quieren hacer creer.

NO SE TRATA de resucitar el pasado imperial español, ni tampoco de reavivar la resistencia ni recelos portugueses, sino de proyectar, desde el consenso y acuerdo, un horizonte compartido. La unión de ambos Estados, a día de hoy una quimera, puede contribuir, además de a enriquecer una Iberia plagada de pueblos y contrastes, a resolver el modelo territorial existente.

Una reforma constitucional, injustificada ahora por ausencia de razones, sería entonces necesaria. La conformación de un Estado federal en Iberia, respetuoso con las lenguas, tradiciones, instituciones y costumbres de sus distintos pueblos, vendría a colmar las aspiraciones de los nacionalismos periféricos a los que aludimos, encontrando todos así el acomodo en una Iberia diversa. La solidaridad interterritorial, en la actualidad en quiebra, cobraría de nuevo vigencia, a la vez que un escenario de oportunidades abrirá sus puertas.

Este reto, que a ambos Estados corresponde resolver, bien puede ser la nueva ilusión, el nuevo reverdecer, la nueva frontera que ahora se necesita para abandonar el oscuro escenario en el que estamos inmersos y para emerger como potencia europea. No dejemos que cunda el desánimo por los numerosos problemas que ahora nos acucian, y que sean tampoco los países centroeuropeos los que sigan marcando el rumbo del inacabado proyecto europeo.

España y Portugal pueden, si así todos lo decidimos, contribuir a su propio relanzamiento económico y a orientar, junto a las potencias centrales, el destino de la vieja Europa. Las cumbres hispano-lusas deben empezar a considerar este nuevo sentir social y a animar a las poblaciones en la senda abierta. En su agenda deberá empezar a figurar ya este asunto. Recuperar la Unión Ibérica sería el objetivo, el reto más ambicioso de los últimos siglos. No renunciemos a tan fantástica aspiración. Luchemos por ella.

Manuel Cebrián Abellán es jurista y escritor. Su último libro es El llanto de Azar: la expulsión de los moriscos en 1609 (Editorial Akrón, 2009).
Publicado por el Diario El Mundo.es
Cortesía de Pedro Escudero Gómez

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