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Crée usted de que Cuba estaría mejor como:

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martes, 15 de junio de 2010

Foto de Victoriano y Familia. Biografía de Juan De La Granja

He recibido la foto de Victoriano y su familia. Recuerden que había publicado un escrito de su bisnieta hablando de él y lo que hizo cuando supo de que el anexionista Narciso Lopez planeaba una expedición a Cuba desde New Orleans.


Según las palabras de Alejandra, su bisnieta y colaboradora, ...


Es la foto de Victoriano y su familia. Se trata del hombre que esta sentado y de medio perfil. El chico que apoya su mano en el hombro de la mujer ,también sentada, es mi bisabuelo Eugenio Alemán García, que llegó a la Argentina a trabajar como peón en un saladero en la Prov. de Entre Ríso y murió habiendo llegado al honor de ser primero Diputado provincial por la Prov.de Santa Fé y luego Diputado Nacional, entre otras cosas.

          
 Ella además me manda una biografía de Juan de La Granja,introductor del telégrafo en Mexico y declarado ciudadano ilustre de ese país, también defensor de los intereses españoles, es quien aparece firmando una de las cartas dirigidas a Victoriano que ya subiste al blog y en ella  hace mención de los sucesos acaecidos en Nueva Orleans en agosto de 1851. 


                 Me aclara:

PD Mi madre se llamaba Gloria del Carmen César Alemán, mi abuela Isabel Alemán , mi bisabuelo Eugenio Alemán García y mis tatarabuelos Victoriano Alemán y Dolores García y su casamiento aparece mencionado en el ensayo que ahora te adjunto ,debido a que los periódicos en inglés de Nueva Orleans así lo publicaron cuando las relaciones con "La Patria" , si bien con fricciones, todavía se mantenían.



                 JUAN DE LA GRANJA


(1785-1856) Introductor del telégrafo


Nació en 1785 en Balmaseda, España. Llegó a México en 1814, dedicándose de 1820 a 1827, a actividades mercantiles, que lo llevaron en viajes por todo el país, Guatemala y los Estados Unidos de Norteamérica. Buscando que sus empresas mercantiles fueran protegidas por México, en sus tratos con Norteamérica, adoptó la ciudadanía mexicana e ingresó al servicio consular de México. Radicado en Nueva York, fundó allí El Noticioso de Ambos Mundos, periódico editado para defender a los españoles y mexicanos, siendo el primero de habla hispana que se estableciera en la gran urbe del hierro, en agosto de 1838.


Ese mismo año fue nombrado vicecónsul de México en Nueva York, más tarde cónsul general, a partir de octubre de 1842. Estando en esa ciudad norteamericana, vio inaugurarse la primera línea telegráfica que hubo en el mundo, advirtiendo los beneficios que tal servicio llevaría a ese país. Como buen comerciante, meditó sobre la conveniencia de introducir a México el invento, para realizar un gran negocio con ello. Regresó a México el 13 de enero de 1847, siendo diputado al Congreso de la Unión, y minero en San Luis Potosí.


Juan de la Granja dejó ese año a los Estados Unidos, porque le declararon la guerra a México, deseando estar con su patria adoptiva. Inmediatamente a su arribo a México, empezó a tratar de introducir el telégrafo a nuestro país; el 10 de mayo de 1849 obtuvo la concesión exclusiva para establecer ese nuevo y moderno sistema de comunicaciones en la República. El 5 de noviembre de 1851, en la casa número 6 de la vieja calle del Coliseo, hoy Bolívar, se estableció la primera oficina telegráfica de México, con servicio de México a Puebla. El primer telegrama que se envío en la República Mexicana fue desde un pueblo llamado Nopalucan, y que en la actualidad se llama Nopalucan de la Granja, en honor a este Señor. Cada 5 de noviembre, los Nopaltecos celebran un aniversario más de la introducción del telegrafo en México. Nopalucan ha sido denominado "Cuna del Telegrafo en México". Actualmente en esta población existe un museo Nacional de Telecomunicaciones por parte de la Empresa Telecomm. (Aportación cultural de Olivia Barrales Vázquez).


En 1867 se elaboró el plan para extender una red telegráfica en toda la República; en 1898 se fundó la primera Escuela de Telegrafistas. Juan de la Granja murió en la ciudad de México, el 6 de marzo de 1856, y en su honor, una calle de la capital mexicana lleva su nombre.

Carta de Rubén Valero

Estimado José Ramón:

Te envío estas lineas por el respeto que te profeso y como autoreflexión y producto de la maduración de ciertas ideas que bullen en mi mente a raiz de tu blog, los acontecimientos actuales y diversas lecturas que he realizado últimamente.


España y los españoles no estamos bien. Estamos atravesando una de las mayores crisis de nuestra historia. Y no me refiero a la económica, que casi es lo de menos, sino  a la moral. La crisis económica, al margen de especulaciones y altas finanzas internacionales que nadie comprende, es la consecuencia más visible de esta crisis de valores o moral por la que España y todo Occidente atraviesa. Pero a mi me importa España que, además, adolece de otros problemas particulares.


Están intentando, entre unos y otros, arruinarnos económicamente y destruirnos como nación y como pueblo. Los estafadores, pues eso es lo que son, de los banqueros y financieros con su liberalismo económico y su mundialización, no generan riqueza ni promocionan valores como el esfuerzo personal, la autosuperación o la excelencia, como tanto nos quieren hacer creer. Lo que verdaderamente promocionan es la política del pelotazo, estafar a los verdaderos trabajadores de este pais y quitarles el fruto del sudor de su frente para enriquecerse, más todavía, vilmente. Pero por desgracia, esto no sólo ocurre en España, también en todo el mundo occidental, EE.UU. incluído (recordemos a Madof). No son hombres de negocios, son delincuentes, estafadores.
La UE es el mayor timo de la Historia. Aquí nos metieron estos estafadores, incluidos nuestros políticos, nos vendieron por cuatro duros para forrarse ellos y convertirnos en un protectorado económico de la "Gran Alemania". Y así estamos ahora, nos bajan los sueldos, nos recortan los derechos, nos aumentan la edad de jubilación y con 5 millones de parados. Y todo porque nuestros estúpidos políticos supieron explotar el sentir de inferioridad generalizado que posee todo el pueblo español, el ferviente deseo de las masas de desear ser lo que nunca se ha sido y nuca se será, europeo, porque alguien nos ha dicho que lo que siempre hemos sido y nos generó la mayor época de gloria de nuestra nación es malo, español. Nuestros enemigos lo han sabido hacer, para destruirnos como potencia hegemónica se inventaron que sus sistemas eran los buenos y el nuestro el malo, lo peor que nos lo creimos... Parecería que un Imperio de cuatro siglos de duración y todo un continente de extensión sería razón más que suficiente para pensar lo contrario, pues parece que no es así...


Nos quieren destruir como nación y como pueblo. La cultura relativista del todo da igual campa a sus anchas por España, ya no hay firmes valores en los que edificar una vida. Los separatistas pretenden desmembrar España. No se respeta la autoridad ni el orden natural de las cosas. El egoísmo, uno de los pecados capitales, se ha transformado en uno de los valores capitales de nuestra sociedad. La inmigración musulmana nos vuelve a invadir, poco a poco van haciéndose con nuestros barrios y ciudades, van imponiéndonos, a nosotros, en nuestro propio país, su cultura y religión. Todo en nombre de la democracia, porque los españoles somos más demócratas que nadie, por si aun no os habiais enterado, una democracia alzada a los altares y sustituta del verdadero Dios, una democracia que lo único que hace es ofrecer a los enemigos de nuestro pais las herramientas adecuadas para destruirlo. Una democracia impuesta, extraña al ser español, un sistema que no va con nuestra forma de ser. Todo en nombre de una libertad mal entendida. Llegaron los enemigos del pueblo español, franceses e ingleses, y nos "quisieron hacer libres" y pretendieron enseñarnos cómo se construía una nación. Esto cuando hacía ya siglos que nosotros eramos libres porque teníamos unas Cortes y unos fueros, cuando ya eramos una nación pues teníamos un idioma en común, una religión y un Rey. ¿Qué es lo que entonces ellos nos trajeron? El liberalismo. El gran mal de nuestro tiempo. Con el liberalismo llegó el capitalismo, el comunismo (reacción a éste), el nacionalismo y la democracia, todos subproductos del liberalismo, o mejor dicho, el liberalismo aplicado a distintas categorías de la vida. Hablas en contra y te dan con la Declaración de los Derechos Humanos en las narices como mayor logro del liberalismo... Declaración de 1945, cuando la Iglesia Católica y el Cristianismo que los españoles profesamos desde hace siglos ya reconocía y protegía la dignidad y vida humana 2.000 años antes. ¿Y es el liberalismo y la democracia quienes los descubren?


Democracias... democracias que no son tales, más bien habría que hablar de plutocracias. Que exista un reconocimiento de los derechos humanos e individuales en cada Constitución no significa que tengas, realmente, derecho a ellos. Sólo tienes los derechos que te puedas pagar. Que digan a los 5 millones de parados españoles si realmente tienen derecho al trabajo. Estas plutocracias han permanecido domesticadas y temerosas mientras el comunismo y la URSS rugían por el mundo pero ahora... estafadores y políticos, muy democráticos eso si, lo único que hacen es robarle al pueblo el esfuerzo de su trabajo.


¿Quién tiene la culpa de todo esto? Nuestros políticos que responden a otros intereses que no son el interés general de todos los españoles. Una anécdota, una encuesta realizada últimamente en España indica que el 80% de los españoles señalan a los políticos como el tercer problema de España. Hablamos de ellos como "clase política", pero ¿no estamos en una democracia? ¿no son servidores del pueblo? ¿Porque entonces son una clase, una casta que monopoliza el poder del Estado?


Antes de que vinieran franceses e ingleses listillos a decirnos lo que estaba bien y lo que era libertad, nuestro sistema, el sistema de la sociedad española de ambos hemisferios, se basaba en cuatro pilares fundamentales que durante siglos produjo excelentes resultados: Dios, Patria, Fueros, y Rey. El liberalismo vino a echar abajo esto. En tu blog se ha hablado de la masonería y de que a ella pertenecían los principales "héroes" independentistas de la Hispanidad. No es de extrañar, la masonería es la primera manifestación del liberalismo, los primeros liberales fueron los "héroes" de la Revolución francesa.


Ultimamente he leído Choque de Civlizaciones de Samuel P. Huntington, libro imprescindible y fundamental para entender el mundo de nuestros días. Huntington habla de las distintas civilizaciones del mundo e introduce a España dentro de la Occidental junto al resto de Europa y Norteamérica. Pero yo es algo que no termino de encajar. De hecho, el propio autor reconoce que España podría haberse postulado como el Estado central en torno al cual podría haberse articulado la civilización hispanoamericana (latinoamericana dice él), actualmente a la deriva y sin rumbo. Pero y como ya he dicho anteriormente, nuestro audaz complejo de inferioridad nos impulsó a ser lo que no somos, europeos, y querer dejar de ser lo que somos, españoles. Quizá por ello España sea un pais fracturado, fruto de dos tendencias opuestas que tiran hacia dos direcciones opuestas también: un tradicionalismo más español y un "modernismo" más europeo. Pero, y como ya ha demostrado China, la modernización no significa occidentalización, liberalismo o democracia, sólo desarrollo tecnológico y económico. Tenemos todos estos problemas por haber aceptado un sistema y unos principios que no son los nuestros ni son consustanciales al espíritu de los españoles de ambos hemisferios: el liberalismo. Nuestro sistema, basado en los cuatro pilares anteriormente mencionados, nos permitía hablar de España, o más bien las Españas, como un todo plural, rico y heterogéneo, y los españoles de ambos hemisferios poseían leyes o fueros diferentes porque la monarquía respetaba sus particularidades. Pero formaban un todo porque todos tenían en común una Patria, un Rey, una religión y un idioma. El liberalismo transformado en nacionalismo vino a acabar con todo ello.


Huntington dice en su obra que, tras la caída de la URSS y el final de la guerra fría, el mundo se ha vuelto multipolar. Los pueblos sufren una crisis de identidad y se preguntan quiénes son y hacia donde van. La respuesta siempre es invariable, todos acuden a su acerbo cultural y sus valores básicos civilizacionales mientras los diversos estados se agrupan entre ellos en torno a estos valores creando uno de los diversos polos que he mencionado. Los españoles de ambos hemisferios también nos lo preguntamos y tú y tu blog así como su predicamento sois un fiel ejemplo de ello. Debemos ser conscientes de que el actual sistema con el que vivimos ha fracasado y toca a su fin, debemos ser conscientes, hoy más que nunca nunca, de lo que nos une y de nuestros valores en común que nos definen y nos alzan al rango de civilización en este mundo multipolar y multicivilizacional.

Espero estas líneas sirvan como reflexión y puedas publicarlas en tu blog.

Un abrazo.

Estatus de Puerto Rico: provincia española



[Carta de presentación enviada a varios amigos, por Cancio Ortiz De la Renta]

Del Blog

La Provincia Católica

Revista de tradición católica puertorriqueña.


Señores:

Me agradaría saber si acogerían en sus páginas unos escritos que, aunque de carácter local, hacen a nuestra relación. Hasta 1898 fuimos una próspera y Leal Provincia donde se peleó del lado español y no en contra, como en Cuba. Existe mucha desinformación, de ambos lados, y es oportuno comenzar dar a conocer lo que antes, al menos acá, era imposible sin terminar desaparecido, emigrado, sin trabajo, ostracisado, preso o muerto. Existen abundantes ejemplos, inclusive recientes. Pero ya queda claro que la Isla no es de utilidad estratégica y sólo el inmenso negocio que acá desarrollan los invasores les mantiene cerca pero no por mucho tiempo ya que desean exprimir todo lo que puedan antes de convertirnos, a la fuerza, en algún tipo de república bananera de las que sobran ejemplos. No existen en la historia de la humanidad ejemplos de colonias que le cuesten a la potencia ocupante. ¡EE.UU. no será la primera! Los cálculos locales estiman el saldo positivo en 12.000.000,000,00 de dólares americanos anualmente y la creación de unos 650.000 empleos en su país. Muy diferente de la propaganda de mantenidos de que inmerecidamente gozamos. Poco a poco algo se logra publicar en la prensa local aunque con muchas limitaciones de espacio, 320 palabras. Si ustedes admitieran nuestros escritos y nos otorgaran más espacio estos serían mas inteligibles, más didácticos y realmente informativos y formativos de la opinión pública. Incluyo una artículo publicado en El Nuevo Día, el diario de mayor circulación local, el 4 de julio pasado (yo no escogí la fecha) [...].
Les saluda cordialmente,
Cancio Ortiz de la Renta


El estatus es cuestión de negociación
(Fuente: El Nuevo Día)

Cancio Ortiz De la Renta
Empresario retirado

In memorian del doctor Rafael López Landrón (1863-1917).

En 1898 todos los puertorriqueños éramos ciudadanos del Reino de España en igualdad de condiciones con las de cualquier otro ciudadano de cualquier otra provincia, que es lo que era la Isla, con el añadido de autonómica a partir del 1897.

En dicha fecha la Carta Autonómica nos convirtió en una que, por excepción, gozaba de más prerrogativas que todas las demás del Reino, excepto la Provincia de Cuba. Dicha carta no concedió la ciudadanía puertorriqueña ni la soberanía pues compartíamos la de todos los españoles. Datos tan repetidos como falaces.

Un ciudadano español de nacimiento no pierde su ciudadanía, de manera que aquéllos que en 1898 lo eran continuaron siéndolo e igual sus descendientes, ya que nuestra Constitución establece que: “Son españoles los hijos de españoles o los nacidos en territorio español”. Nadie puede quitarle la ciudadanía a un español ni tampoco el Congreso de los Estados Unidos.

¿Imaginan a MacArthur decretando que los japoneses son norteamericanos? Somos 9,000,000 de españoles-puertorriqueños pues, aun los nacidos en otra tierras, sea Cuba, Nueva York, Venezuela continúan siéndolo, por sangre y mientras no renuncien a esa nacionalidad. A diferencia de los norteamericanos podemos renunciar a nuestra ciudadanía española o tener dos, con los Estados Unidos por ejemplo, sin perder la nuestra.
Reconociendo lo que somos, es ilógico seguir esperando que resuelvan los que crearan y mantienen vigente la colonia por 109 años. Sí es de lógica negociar la propiedad de la tierra que, por mano militar y contra nuestra voluntad perdiéramos en 1898. Nos toca, pues, crear una nueva relación con las otras Comunidades Autonómicas del Reino, la Unión Europea y los Estados Unidos de América. A los 109 años de coloniaje impuesto es justo reconocer el crecimiento de lazos de amistad personal, familiar, negocios, endeudamientos mutuos y hasta costumbres ajenas a nuestros suelos que han ganado cierta carta de legitimidad.

Españoles que no pudieron serlo o la urgencia de la política católica. Colaboración de Anónimo

Encontré una reseña del libro "Españoles que no pudieron serlo", que mencioné antes.
A ver si te interesa publicarlo, por lo que me han dicho es quizás el mejor libro que se ha publicado sobre el tema.
Saludos,
Anónimo.
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Aunque en realidad no sean 200 años sino algunos menos, desde hace casi dos siglos, a raíz de las secesiones americanas, la gran mayoría de los “españoles” no han podido serlo. La hispanidad política, a un lado y al otro del Atlántico, entró en un letargo del que no ha despertado aún.
Al echar la vista atrás sobre la Historia patria no se trata sólo de valorar correctamente los hechos, de comprender qué fuerzas y con qué sentido operaron en un momento dado, o de discernir las consecuencias que se siguieron de un determinado tumbo de nuestro devenir. Se trata también, y quizás sobre todo, de comprender mejor nuestro presente y de conocer si de ese pasado, interpretado adecuadamente, se extraen lecciones para nuestra actuación hoy.
Ya han comenzado los fastos subvencionados para festejar artificialmente un bicentenario (1810-2010) fantasmagórico. Celebración postiza, como casi todo en nuestra política de los dos últimos siglos, pues a pesar de la machacona y machacante insistencia oficial durante estas dos centurias, no existe ningún tipo de entusiasmo popular americano en torno a la llamada “emancipación” de España.
Bicentenario fantasmagórico, pues en 1810 nadie se independizó todavía y si algo se quiere festejar deberíamos hablar del 200º cumpleaños de las “máscaras de Fernando VII”, con las sombras de duda que sobre la honradez de sus protagonistas siguen sin disiparse.
A ambos lados del océano Atlántico hemos sido incapaces de ofrecer una explicación veraz y popular, compartida, de aquellos terribles sucesos que en realidad fueron guerras civiles entre españoles y que no desembocaron como se dice en ninguna emancipación (pues de yugo extranjero puede empezar a hablarse después de la independencia y hasta hoy, sin solución de continuidad), sino de la destrucción de la comunidad política hispánica.
A partir de entonces el nombre de España se reservó para la porción “europea” de la hispanidad, pero esa continuidad nominal no oculta que el proceso consumado en 1825 supuso un parteaguas en cuanto a la vieja concepción y autoconciencia española. Muchos hitos previos prepararon aquella crisis, pero hasta entonces, y si se quiere hasta la muerte del infame Fernando VII, rey tan legítimo como malo, España era una cosa y después, otra muy diferente. Diferente por problemática y también por artificial, con una artificialidad simétrica a la de las nuevas “naciones” americanas.
Conviene, pues, reflexionar sobre aspectos deliberadamente olvidados durante estos dos últimos siglos al hablar de aquel trauma, español por hispanoamericano. Y que conste que hasta los piadosos intentos de Maeztu o de Vizcarra no llegaron a levantar el velo de la purulenta herida. Guardaron un reverencial silencio sobre los aspectos netamente políticos que estaban en juego, se replegaron sobre una hispanidad cultural y religiosa, que balsámicamente dejaba intacta la cuestión candente.
Es necesaria una todavía más radical “Defensa de la Hispanidad”: de la hispanidad política, de la doctrina política católica e históricamente española y eso no será posible reflexionando sobre una inexistente e hipostatizada “esencia de España”, al modo regeneracionista y liberal, sino volviendo los ojos a “la piedra de la que hemos sido tallados”, fuera de la cual no será posible regeneración ninguna para esta comunidad política (ahora virtual) que se llama España. “Españoles que no pudieron serlo” es mi aportación a esa defensa de la hispanidad.

José Antonio Ullate Fabo
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Ficha del libro:

Título: "Españoles que no pudieron serlo"
Páginas: 246
Editorial: Libroslibres
Precio: 20€

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