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Crée usted de que Cuba estaría mejor como:

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viernes, 24 de febrero de 2012

MADRE PATRIA. DEL BLOG ¡OLÉ BORÍCUA!


Foto de Internet


Madre Patria.


Esto lo encontré bien interesante y lo quise reproducir. Es del Blog Olé Borícua! . La historia de un intercambio en España. J.R.M.

“Y es Madre Patria porque cuando entramos en contacto con ella, el
corazón nos da un vuelco y nos sentimos parte de ella.”
 
Esas fueron las palabras en un correo electrónico que me enviaron mi Abuela Lourdes y mi Abuelo Ulpiano hace par de días.  Y quiero decirles que tienen toda la razón. 
Ojala todos los que están leyendo este post hayan tenido la experiencia de visitar España, o que puedan venir algún día.  La verdad es que apenas he visitado tres ciudades: Sevilla, Cádiz o Valencia.  Pero en cada una de ellas, he podido ver un poco de Puerto Rico. 
Caminar por los centros de esas ciudades es como caminar en el Viejo San Juan.  Cuando regrese a Puerto Rico, finalmente entenderé la razón por la cual nuestra antigua ciudad es como es.  De hecho, Valencia, Cádiz y Sevilla estuvieron en un momento de la historia totalmente amuralladas, al igual que San Juan. 
Y la gente…por lo menos los sevillanos.  Por cualquier cosa, te hablan.  Un hola, un hasta luego, nunca faltan.  Muchas veces he estado perdido con el mapa, y rápido me preguntan para donde voy. Muchas personas me han dicho que los españoles son unos amargados, pero esos al parecer están en el norte. 
He escuchado que los españoles que llegaron a Puerto Rico son del sur, de Andalucía.  Los andalucenses son personas alegres, fiesteras, iguales a los boricuas. 
Lo más probable piensen que hago este post para despreciar a la cultura estadounidense y todo lo que nos han dado.  Pero no se puede tapar el cielo con una mano.  Miren a ver si encuentran un poco de la historia de Puerto Rico en Washington DC. 
Puerto Rico es como es gracias a España.  Tenemos la lengua y la arquitectura.  Nuestra forma de ser, pues es una mezcla entre los españoles, los africanos y los taínos, nuestras tres razas.  Eso es lo único que nos difiere de la cultura española. 
Yo, a pesar de que llevo más de un mes, me siento parte de Sevilla. Por que el corazón me da vuelta, y me identifico tanto con la forma de ser de esta ciudad, y me maravillo de cómo dos sitios tan distantes como Puerto Rico y España, sean tan parecidos.  Y es que finalmente entiendo cuando Marc Anthony dice en Preciosa, un ícono musical de nuestra puertorriqueñidad, “y tienes la noble hidalguía de la Madre España”… 
Hidalguía: Generosidad y nobleza de ánimo (Real Academia Española).

LA OPINIÓN DE RODRIGO, 24 DE FEBRERO DEL 2012

Foto de Internet

LA OPINIÓN DE RODRIGO, 24 DE FEBRERO DEL 2012.

Decíamos que la ficticia independencia le ha traído a Cuba más quebraderos de cabezas que momentos edificantes. Como quiera que se le mire, los perjuicios supera con creces los beneficios, que si los habido, o bien han sido pírricos, o bien jactanciosamente insignificantes. La seudo independencia, en fin, ha demostrado ser la peor empresa llevada a cabo en la Isla desde su fundación, a juzgar por los resultados obtenidos. Una nación en quiebra permanente es lo que puede exhibir la Isla en el último siglo.

Sin hacer mucho caso a las abundantes inexactitudes históricas de algunos comentarios, sí sería conveniente precisar el descuido contumaz con que se aplica el concepto de “anexión” en ocasión de abordar la alternativa de una Cuba española. El uso del término anexión en este caso es simplemente incorrecto. Lo es, porque es imposible anexar aquello que participa de una misma naturaleza. Cuba no era un apéndice extracorpóreo de España. Cuba era la misma España, contenida en su sustancia, emanación de su vitalidad, irradiación ontológica de su propia esencia. Fuimos un solo pueblo, un único pueblo forzado a la separación gracias a la conjunción de aciagas circunstancias harto conocidas.

De la misma manera que no cabe hablar de anexión en la unión de las dos Alemanias a principios de los años 90 del pasado siglo, ni cuando Hong Kong se reincorporó a China a finales de esa década, tampoco lo será si Cuba decidiera algún día reunificarse con la patria grande española. El mismo criterio valdría también para ambas Coreas, en el supuesto que quisieran reunificarse en el futuro. Aplicar en estos casos - y en otros más- el término de anexión sería ilegal y deshonesto, puesto que estaríamos politizando desvergonzadamente la refusión de una misma colectividad vinculada por los genes, la sangre, la cultura, la historia, tradiciones y mentalidad.

Seamos consecuentes y tener un mínimo de pudor. Anexión siempre fue un concepto ajeno al autonomismo cubano. Es más, despreciable, por cuanto esa corriente ideológica, mayoritaria en la Cuba decimonónica, era consciente que, de perderse la soberanía española, la Isla iba a quedar sometida al influjo imperial de los EE.UU. Para los autonomistas, de antes y de ahora, la cuestión de la patria siempre estuvo resuelta: España era nuestra nación, indiscutible e indivisible. ¿Qué perseguían la descentralización y aspiraban a un autogobierno? Sí, pero gestionada dentro del contexto español.

Lo curioso es que el término “anexión”, que tanto salpullido provoca en los nacionalistas cubanos, fue el referente más pertinaz de la mambisería de siempre. La inmensa mayoría del separatismo insular nunca ocultó la propensión a procurarse cualquier anexión con tal de darle el tiro de gracia a la patria española a la que pertenecían. Aunque siempre predominó la tendencia anexionista a favor de los EE.UU., el propio José Martí hasta llegó a entrar en contubernio con el dictador mejicano Porfirio Díaz para entregarle la Isla, caso de fracasar en sus devaneos independentistas. Se comprenderá, entonces, por qué de la caricatura republicana de Cuba, por qué estamos tan desarraigados y desorientados, por qué ya no queda vergüenza ni dignidad en la Isla, por que la retórica de la independencia ha devenido ser una estrepitosa farsa.

Nosotros, los autonomistas cubanos contemporáneos, rechazamos de plano todo intento de anexión de Cuba por parte de los EE.UU. Vemos con horror el deterioro masivo de los valores esenciales de nuestro pueblo, el preocupante y desesperado pro-americanismo instalado actualmente en la sociedad, lo cual puede arrastrar al país a una precipitada anexión, incluso sin condiciones. Nuestra misión es concienciar que sólo junto a España recuperaremos todo lo que se ha perdido: nuestras raíces, nuestra cultura, nuestra historia, nuestra identidad; que únicamente reintegrada en España, enriqueciendo su diversidad, volveríamos a palpar, de manera tangible, lo que quiere decir amar de verdad a la Patria.

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