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miércoles, 29 de febrero de 2012

MALAS NOTICIAS, PERO FUERTE INTERIORMENTE. POR JOSÉ RAMÓN MORALES


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MALAS NOTICIAS, PERO FUERTE INTERIORMENTE. POR JOSÉ RAMÓN MORALES

Queridos amigos de la familia Cuba Española, gente de todas las vertientes políticas, la derecha, la izquierda y el centro. Aquí buscamos la reconciliación entre todos.

Siento tener que darles malas noticias, pero con ustedes siempre he sido claro y se merecen que lo siga siendo. 

Como leyeron en el comentario anterior, me iba para la consulta del médico donde ya tenía el resultado de un Scam sobre una pelota dura que tengo en el lado izquierdo del abdomen y el médico pensaba que era el Bazo y tenía que operarlo, pero resulta que todo es mucho mas grave, lo que tengo es cáncer. Primero que todo esa pelota dura no es en el Bazo, es el riñón izquierdo y ya no sirve, pero ademas tengo en diferentes órganos algo que parece cáncer. Lo primero que tengo que hacerme es una o no se si varias biopsias en los diferente lugares  y ver si es maligno o benigno. Posteriormente me darán quimioterapia y después me extirpan ese riñon duro del lado izquierdo que ya no funciona.

Yo soy una persona muy fuerte no físicamente pues desde hace algún tiempo he visto como mi salud se deterioraba muy rápidamente y me veo como alguien que tiene cáncer. Lo peor es que me cuesta trabajo comer, y tengo que estar fuerte para poder pasar la quimioterapia.

Siempre he sido muy fuerte como les decía  y estoy preparado para lo que sea, lo que más me preocupa es mi pareja, seres querido y amigos íntimos, pero puedo afirmar que he sido un privilegiado, la vida me ha tratado muy fácil. He hecho que he querido hacer, vivo cómodo materialmente hablando y le doy gracias a Dios todos los días por haber tenido casi todo lo que he querido y he dicho lo que he pensado aunque muchas veces nadando a contra corriente.

Soy positivo y espero salir de esta, pero puedo decirles que en el Blog Cuba Española he dicho todo lo que he necesitado transmitir. Si algún día falto, solo pido que el Blog pueda seguir sin que me lo borren y le pido a Dios que si mi proyecto es bueno para Cuba y España como yo me lo imagino, pues que algún día se produzca esa reunificación como algo bonito, de amor, volver a ser ese país que nunca debimos dejar de ser. Sé que he abierto conciencias y espero que alguien o varios cojan la batuta y cuando se den las condiciones, se lleve a cabo el plebiscito y que la democracia decida.

Espero en estos días ir grabando algunos videitos con comentarios para que vuelen por YOUTUBE.

Como estoy con dolores abdominales, pues me mandaron otro calmante bien fuerte como una combinación, o sea cada 12 horas Percocet y en el medio Oxycodone, hasta que ya me puedan comenzar con la quimio.

Gracias por preocuparse por mí, y créanme, tengo una actitud positiva y normal, así actué cuando estaba hablando con el médico, como si me dijera que tengo un grano en la frente y me lo tienen que exprimir.

Abrazos a todos.

martes, 28 de febrero de 2012

POSIBLEMENTE ESTÉ UNOS DIAS FUERA. QUIZAS TENGA QUE HACERME UNA CIRUGIA. J.R.M.

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QUIERO COMUNICARLES QUE DESDE HACE ALGÚN TIEMPO SUFRO DE UNOS DOLORES MUY FUERTES EN EL ÁREA DEL ABDÓMEN Y TENGO COMO ALGO DURO EN LA REGIÓN IZQUIERDA LO QUE PARECE ENDURECIMIENTO DEL BAZO Y LO MÁS PROBABLE ES QUE  TENGA QUE OPERARME Y ESTIRPARLO, PUES NO PUEDO SEGUIR A BASE DE CALMANTES Y SIN APETITO. MAÑANA ME DAN EL RESULTADO DEL SCAM Y QUIZÁS DE AHÍ DIRECTO PARA EL HOSPITAL COMO UNA EMERGENCIA. NO SÉ CUANDO REGRESARÉ, PERO YA VOLVERÉ. POR LO PRONTO SIGAN VISITANDO EL BLOG QUE ES VUESTRA CASA. JOSÉ RAMÓN MORALES

domingo, 26 de febrero de 2012

UNA MANERA DE VESTIR A LA CUBANA. ADEMÁS UN VÍDEO SOBRE LOS QUITRINES EN EL SIGLO XIX.

Considerada como un elemento demasiado cercano a la cotidianidad, la indumentaria es aún asumida como algo superficial al no valorarse con claridad sus verdaderas implicaciones dentro del comportamiento humano, por lo que el fenómeno del vestido ha quedado relegado como objeto de investigación psico-sociológica.
La Habana. 1850. Calle Mercaderes. Toldos multicolores suavizan la intensidad del sol para quienes asisten a realizar sus compras en algunos de los comercios que allí se concentran. Frente a uno de los tantos establecimientos se detiene un carruaje. E arrogante calesero, librea de color brillante adornada en oro, plata y galones, grandes polainas, controla, fusta en mano, el paso de las bestias. Las jóvenes con sus delicados vestidos claros, escotados y bellos peinados al descubierto, apenas se mueven de sus asientos; se abanican y sólo miran hacia el interior en busca de la atención del empleado.

Solícito, éste se acerca y les muestra, en plena calle, sus ofertas: tejidos variados en género y color, para ser seleccionados por sus agraciadas clientas...

Es posible reproducir esta escena común en La Habana de mediados del siglo XIX gracias a los cronistas, pintores, grabadores, visitantes... que dejaron sus detalladas impresiones —ya sea en forma textual o visual— sobre los diversos elementos de la vida cotidiana en la sociedad cubana colonial, entre ellos: la vestimenta.

En Cuba, la poca tradición artesanal en lo referente a textiles e indumentaria anteriores a la conquista, y la casi total destrucción de la expresión de la cultura material y espiritual de los indígenas, explican la inexistencia de una indumentaria típica que, como en la mayoría de los países latinoamericanos, responda a la evolución del traje precolombino y a su mezcla con elementos de la vestimenta occidental y/o africana.

A pesar de ello, la imagen del cubano comenzó a perfilarse gracias a una «manera» de vestir diferenciada del peninsular, proceso que se inició a principios del siglo XIX y que se definió a mediados del mismo. El estudio de dichas peculiaridades vestimentarias en los diversos sectores de la población colonial cubana, constituye un campo fascinante y poco explorado de investigación.

Considerada como un elemento demasiado cercano a la cotidianidad, la indumentaria es aún asumida como algo superficial al no valorarse con claridad sus verdaderas implicaciones dentro del comportamiento humano, por lo que el fenómeno del vestido ha quedado relegado como objeto de investigación psico-sociológica.

En cuanto a la relación del traje con la cultura de las sociedades, no existe duda de su vínculo. A pesar de su esencia cambiante y temporal, las formas del vestir constituyen parte inseparable de la cultura y se relacionan con varias manifestaciones de las llamadas «artes menores» o aplicadas como la tejeduría y la orfebrería, entre otras.

Pero, sobre todo, el vestido reflejará a través de su frívola apariencia el «síntoma» de la sociedad que lo genera, como suma de la contradicción dialéctica de las individualidades y las generalidades, entre las expresiones del «yo», propias del fenómeno «moda», y las imposiciones de las «normas de la sociedad». Sólo considerando a la moda en el vestir como un complejo fenómeno psico-sociológico estrechamente vinculado a la historia, se podrá profundizar en cualquier estudio sobre el tema.

Abordaremos el traje en una sociedad cuya cultura, una vez definida la esencia de su nacionalidad, es el resultado de un proceso de mestizaje complejo, resultante de la transculturación de grupos humanos diversos que coincidieron en la Isla durante su colonización. Durante ese proceso, se conformó un concepto de nación, un modo de vida, gustos, preferencias... y una indumentaria diferenciada a la impuesta por la metrópoli.

Es nuestro objetivo resumir las formas vestimentarias en Cuba durante el siglo XIX, describiendo no solamente cómo vestían los miembros de la oligarquía criolla, sino también los negros, mestizos y campesinos, así como varios personajes de origen popular que son muy significativos.

DESDE LA PENÍNSULA…

La apenas existencia de referencias tanto escritas como visuales sobre la indumentaria de los pobladores de Cuba durante los siglos iniciales de la colonización, nos impide detallar el atuendo que usaban aquellos primeros funcionarios, colonos y demás habitantes españoles. Sólo cuando los criollos llegaron a componer una clase económicamente fuerte, convirtieron en un reto el tratar de alcanzar un nivel decoroso en su atuendo, a fin de competir con sus homólogos peninsulares.

Este sentimiento de competencia, surgido por el contacto directo de nuestra oligarquía con los habitantes peninsulares de alta jerarquía, propició que —desde el inicio— ambos vistieran de manera muy similar: «El traje usual de los hombres y mujeres en esta ciudad
es el mismo, sin diferencias, que el que se estila y usa en los más celebrados salones de España, de donde se le introducen y comunican inmediatamente con el frecuente tráfico de los castellanos a este puerto».

Los retratos de principios del siglo XIX que nos han legado pintores como Vicente Escobar (1757-1834) y Juan Bautista Vermay (1784-1833), nos presentan a personajes de la sociedad cubana, elegantemente vestidos, con alarde de finos encajes y a tono con la moda europea.
Así, los presentes durante la inauguración de El Templete en 1827 —a quienes Vermay retrató in situ— reflejan tanto a la jerarquía oficial de la metrópoli, como a las familias adineradas de la oligarquía criolla. Hombres y mujeres son representados por el artista con una línea vestimentaria común, reafirmando el señalamiento anterior mente expuesto: que los criollos adinerados competían en elegancia y ostentación con los miembros de las más ilustres familias europeas.

Debido a las diferencias climáticas, los hombres sufrieron la incomodidad y el calor que les proporcionaban las prendas que componían el traje masculino en Europa durante aquellos años. 
Hay casos en que las modas europeas son copiadas hasta tal extremo que, a la par que en Francia aparecen los incroyables,2 en La Habana se difunde esa versión del petimetre de finales del siglo XVIII, denominada peyorativamente con un término acuñado en la Península: currutaco.

En los años que van desde fines del siglo XVIII hasta inicios del XIX, en la prensa periódica comienzan a aparecer escritos que se ocupan de las cuestiones del vivir cotidiano
y que constituyen una valiosa fuente de información sobre la vestimenta de la época, ya que «el tema del lujo unido a la “fiebre” de los habaneros por la ostentación y las apariencias y la irónica crítica al mundo de la moda definen las coordenadas principales de este examen de las costumbres habaneras que revela una de las direcciones a través de la cual se manifestó el espíritu crítico en las páginas del periódico».

Escritores como José Agustín Caballero y el poeta soldado Manuel de Zequeira y Arango, miembros activos de la Sociedad Económica de Amigos del País, muestran su inquietud por ese tipo de comportamiento del ciudadano que, arrastrado por un vertiginoso afán de riqueza y opulencia, va corrompiéndose y «abandonando sus virtudes» al engalanar en exceso su imagen.

Mientras que el hombre en esos años —fines del siglo XVIII y principios del XX— soportaba el clima tropical con los altos cuellos rodeados de la chalina, la cual debía elevar hasta las mejillas el cuello de la camisa, así como las solapas de chalecos y chaquetas, la mujer se benefició con la moda imperante, derivada de la llamada «moda a la antigüedad clásica», manifestada durante el período del Directorio francés.


Vídeo sobre quitrines en Cuba en el Siglo XIX:


viernes, 24 de febrero de 2012

MADRE PATRIA. DEL BLOG ¡OLÉ BORÍCUA!


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Madre Patria.


Esto lo encontré bien interesante y lo quise reproducir. Es del Blog Olé Borícua! . La historia de un intercambio en España. J.R.M.

“Y es Madre Patria porque cuando entramos en contacto con ella, el
corazón nos da un vuelco y nos sentimos parte de ella.”
 
Esas fueron las palabras en un correo electrónico que me enviaron mi Abuela Lourdes y mi Abuelo Ulpiano hace par de días.  Y quiero decirles que tienen toda la razón. 
Ojala todos los que están leyendo este post hayan tenido la experiencia de visitar España, o que puedan venir algún día.  La verdad es que apenas he visitado tres ciudades: Sevilla, Cádiz o Valencia.  Pero en cada una de ellas, he podido ver un poco de Puerto Rico. 
Caminar por los centros de esas ciudades es como caminar en el Viejo San Juan.  Cuando regrese a Puerto Rico, finalmente entenderé la razón por la cual nuestra antigua ciudad es como es.  De hecho, Valencia, Cádiz y Sevilla estuvieron en un momento de la historia totalmente amuralladas, al igual que San Juan. 
Y la gente…por lo menos los sevillanos.  Por cualquier cosa, te hablan.  Un hola, un hasta luego, nunca faltan.  Muchas veces he estado perdido con el mapa, y rápido me preguntan para donde voy. Muchas personas me han dicho que los españoles son unos amargados, pero esos al parecer están en el norte. 
He escuchado que los españoles que llegaron a Puerto Rico son del sur, de Andalucía.  Los andalucenses son personas alegres, fiesteras, iguales a los boricuas. 
Lo más probable piensen que hago este post para despreciar a la cultura estadounidense y todo lo que nos han dado.  Pero no se puede tapar el cielo con una mano.  Miren a ver si encuentran un poco de la historia de Puerto Rico en Washington DC. 
Puerto Rico es como es gracias a España.  Tenemos la lengua y la arquitectura.  Nuestra forma de ser, pues es una mezcla entre los españoles, los africanos y los taínos, nuestras tres razas.  Eso es lo único que nos difiere de la cultura española. 
Yo, a pesar de que llevo más de un mes, me siento parte de Sevilla. Por que el corazón me da vuelta, y me identifico tanto con la forma de ser de esta ciudad, y me maravillo de cómo dos sitios tan distantes como Puerto Rico y España, sean tan parecidos.  Y es que finalmente entiendo cuando Marc Anthony dice en Preciosa, un ícono musical de nuestra puertorriqueñidad, “y tienes la noble hidalguía de la Madre España”… 
Hidalguía: Generosidad y nobleza de ánimo (Real Academia Española).

LA OPINIÓN DE RODRIGO, 24 DE FEBRERO DEL 2012

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LA OPINIÓN DE RODRIGO, 24 DE FEBRERO DEL 2012.

Decíamos que la ficticia independencia le ha traído a Cuba más quebraderos de cabezas que momentos edificantes. Como quiera que se le mire, los perjuicios supera con creces los beneficios, que si los habido, o bien han sido pírricos, o bien jactanciosamente insignificantes. La seudo independencia, en fin, ha demostrado ser la peor empresa llevada a cabo en la Isla desde su fundación, a juzgar por los resultados obtenidos. Una nación en quiebra permanente es lo que puede exhibir la Isla en el último siglo.

Sin hacer mucho caso a las abundantes inexactitudes históricas de algunos comentarios, sí sería conveniente precisar el descuido contumaz con que se aplica el concepto de “anexión” en ocasión de abordar la alternativa de una Cuba española. El uso del término anexión en este caso es simplemente incorrecto. Lo es, porque es imposible anexar aquello que participa de una misma naturaleza. Cuba no era un apéndice extracorpóreo de España. Cuba era la misma España, contenida en su sustancia, emanación de su vitalidad, irradiación ontológica de su propia esencia. Fuimos un solo pueblo, un único pueblo forzado a la separación gracias a la conjunción de aciagas circunstancias harto conocidas.

De la misma manera que no cabe hablar de anexión en la unión de las dos Alemanias a principios de los años 90 del pasado siglo, ni cuando Hong Kong se reincorporó a China a finales de esa década, tampoco lo será si Cuba decidiera algún día reunificarse con la patria grande española. El mismo criterio valdría también para ambas Coreas, en el supuesto que quisieran reunificarse en el futuro. Aplicar en estos casos - y en otros más- el término de anexión sería ilegal y deshonesto, puesto que estaríamos politizando desvergonzadamente la refusión de una misma colectividad vinculada por los genes, la sangre, la cultura, la historia, tradiciones y mentalidad.

Seamos consecuentes y tener un mínimo de pudor. Anexión siempre fue un concepto ajeno al autonomismo cubano. Es más, despreciable, por cuanto esa corriente ideológica, mayoritaria en la Cuba decimonónica, era consciente que, de perderse la soberanía española, la Isla iba a quedar sometida al influjo imperial de los EE.UU. Para los autonomistas, de antes y de ahora, la cuestión de la patria siempre estuvo resuelta: España era nuestra nación, indiscutible e indivisible. ¿Qué perseguían la descentralización y aspiraban a un autogobierno? Sí, pero gestionada dentro del contexto español.

Lo curioso es que el término “anexión”, que tanto salpullido provoca en los nacionalistas cubanos, fue el referente más pertinaz de la mambisería de siempre. La inmensa mayoría del separatismo insular nunca ocultó la propensión a procurarse cualquier anexión con tal de darle el tiro de gracia a la patria española a la que pertenecían. Aunque siempre predominó la tendencia anexionista a favor de los EE.UU., el propio José Martí hasta llegó a entrar en contubernio con el dictador mejicano Porfirio Díaz para entregarle la Isla, caso de fracasar en sus devaneos independentistas. Se comprenderá, entonces, por qué de la caricatura republicana de Cuba, por qué estamos tan desarraigados y desorientados, por qué ya no queda vergüenza ni dignidad en la Isla, por que la retórica de la independencia ha devenido ser una estrepitosa farsa.

Nosotros, los autonomistas cubanos contemporáneos, rechazamos de plano todo intento de anexión de Cuba por parte de los EE.UU. Vemos con horror el deterioro masivo de los valores esenciales de nuestro pueblo, el preocupante y desesperado pro-americanismo instalado actualmente en la sociedad, lo cual puede arrastrar al país a una precipitada anexión, incluso sin condiciones. Nuestra misión es concienciar que sólo junto a España recuperaremos todo lo que se ha perdido: nuestras raíces, nuestra cultura, nuestra historia, nuestra identidad; que únicamente reintegrada en España, enriqueciendo su diversidad, volveríamos a palpar, de manera tangible, lo que quiere decir amar de verdad a la Patria.

jueves, 23 de febrero de 2012

LAS PROTESTAS DE VALENCIA, VISTAS DESDE MIAMI. POR JOSÉ R. MORALES


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LAS PROTESTAS DE VALENCIA, VISTAS DESDE MIAMI. POR JOSÉ R. MORALES

He visto los vídeos de las protestas de los jóvenes valencianos con todo su derecho exigiendo entre otras cosas, el que enciendan la calefacción en sus escuelas. Voy a darles mi opinión desde mi experiencia de como se llevan a cabo las protestas en EEUU, más concreto en Miami:

Primero que todo, tu tienes que pedir permiso para llevarlas a cabo y ellos te sitúan un área donde no interfiera el tráfico cerca de donde lo pediste, pues las demás personas tienen derecho a seguir su vida normal.

Una vez que te hayan concedido ese derecho, no te puedes salir del área asignada y si lo haces tienes que atenerte a las consecuencias.

A la policía hay que respetarla, no puedes hacer lo que te de la gana, para eso está la autoridad y hay que respetarla.

Creo que la policía española, ya tiene muchas malas experiencia con manifestaciones y siempre espera lo peor.

No olvidemos que hay grupos ultra izquierdistas, cuyo trabajo es crear violencia para poder filmar esos videitos y darle la vuelta al mundo repitiendo lo mismo. Hacen una bola nieve y le dan mala imagen a España, pues la meta de ellos es desestabilizar el país.

Creo que fue desafortunado, estoy en contra de toda violencia y sobre todo policial, pues ellos tienen que tener un entrenamiento especial para no llegar a ese punto, se suponen que deben ser un ejemplo y que los ciudadanos los admiren y respeten, pero las Leyes tienen que cambiar, no se puede salir así y tomar las calles, hay que pedir permiso y esperar un lugar asignado, no se puede bloquear el tráfico. Quizás crear una zona llamada el Protestómetro , con bebederos y servicios sanitarios suficientes incluidos, allí hacerlo todo y mandar el mensaje de forma civilizada, pues protestas siempre van a existir y esto necesita solución.

Repito, si en Miami te sales de la zona de protesta a la que pediste permiso y te fue concedida, y no le haces caso a la policía, también te pueden caer a porrazos y están en su derecho pues para eso esta la autoridad.

Y hablando de otro tema, si el Presidente Rajoy, copia modelos de como salir de la crisis de Obama, Merkel, Sarkosy, etc. pues hace muy bien, hay que imitar a quienes lo están haciendo mejor, hemos demostrado que no tenemos la solución. También pediría copiar la formula de EEUU con todos esos dueños de casas que la están perdiendo, obligando a los bancos a que las puedan refinanciar al valor actual que es muchísimo inferior y que en España no han bajado lo suficiente, en muchos casos a un tercio de lo que pagaron, también les han dado ayuda monetaria a los dueños. Al país no le conviene tantas personas en la calle. Hay que tener mano dura con los bancos y si las personas entregan su casa, ya la deuda debe estar saldada, pues el banco es el nuevo dueño único y ayudaron a que los precios se inflaran con prestamos de riesgos.

lunes, 20 de febrero de 2012

Los Indianos y el Carnaval de Santa Cruz de la Palma. Video al final

El primer lunes después de los carnavales canarios. La fiesta de los indianos, fue precisamente hoy.
José, sería interesante para nuestros lectores un artículo de esta celebración que aun perdura y que se festeja en honor a los isleños que después de hacer las Américas, especificamente en Cuba, como todavía se acostumbra decir en toda España para de los españoles que regresaban con fortuna, sobre todo en Cuba, celebración que a través de los añon aun perdura, donde todos se visten de blanco y con sombrero de jipijapa, también blancos hay bailes y grandes comilatas.
Aquí te envió un pequeño articulo sobre el tema, seguramente podrás encontrar mucha más información en Internet, así como fotos.
http://www.cubanosdelmundo.com/search_advanced.php?cat_selected=1
Justino Renee Morales.


Los Indianos y el Carnaval  de Santa Cruz de la Palma

José Viera y Clavijo (1731-1813)
ya al pulcro rostro harina y almidones



El Lunes de Carnaval en Santa Cruz de La Palma, una cruzada de polvos de talco recibe a los indianos que regresan de «hacer las Américas», portando jaulas con loros, baúles, gigantescos cigarros puros, esclavos negros, leontinas y espejuelos, mientras la música caribeña se dilata.


«¡Cinco años… y una fortuna». Grito, lema y reclamo. Nacía la ilusión, sin medir el esfuerzo que costara. Era la única salida para buscar posesiones y hacienda. En el muelle de Santa Cruz de La Palma o en el pequeño embarcadero de Juan Adalid y en los porís de toda la costa perimetral de La Palma, se apresuraban a embarcar varones jóvenes y familias enteras en la busca de riqueza hacia la otra orilla atlántica. Se conocen como indianos a los emigrantes con fortuna que regresaban a su tierra de origen haciendo ostenta­ción de la misma. Era la época en que los grandes veleros surcaban el Atlántico haciendo la «carrera de Indias». Tiempos de sueños, de esplendor y de dineros, enfrentados a la decadencia de una España que veía desmembrado su imperio de ultramar.


Otros, los que ni tan siquiera tenían para pagar el pasaje en los veleros La Verdad, Nueva Engracia o la Ninfa de los Mares, se quedaron en La Palma. Llegó el siglo xx y el océano lo cruzaron modernos vapores de la emigración de tristes recuerdos: elValbanera y el Príncipe de Asturias. Cinco años… y regresar a La Palma. Ese era el proyecto de miles de palmeros.
Ya arrojan al cabello limpios talcos
De allá llegaban noticias de tierras prósperas, fértiles y de abundantes mieses. El muelle de Santa Cruz de La Palma se veía concurrido de gentes cuando, a lo lejos, los vecinos descubren al «buque correo que trae la correspondencia, buque extranjero o buque de la Habana», al decir de Benigno Carballo Wangüemert (1826-1864).


En el discurrir cotidiano de la monumental ciudad renacentista, con calles empedradas, casonas de magnífica fachadas de piedra o mortero de cal, ventanas de celosía y magníficos balcones de tea y sinuosos callejones que llevaban a la vieja calle de la Marina, se identifica perfectamente el caminar del emigrante retornado por la vestimenta peculiar del indiano, tal y como recoge Isaac Viera (1858-1941): «Por las calles de la capital palmera discurren millares de forasteros, entre los que se ven a muchísimos indianos con el indispensable sombrero de Panamá, que han venido de Cuba».




Indianos Foto: Cesar Borja 2006
El humor, la sátira y la parodia, de los que los palmeros tienen sobrados antecedentes, propiciaron el carnavalear con ello. Era la manera de sacar jugo a unos hechos y modos, idealizando al emigrante rico que retornaba a La Palma haciendo ostentación de su fortuna.
Los auténticos indianos decimonónicos y los de la parodia aportaron a la fiesta la vestimenta peculiar de América al estilo de las cálidas tierras del Caribe, sombreros de fina paja tejida, pantalón y chaquetas blancas o beige y gran cigarro puro; y ellas con blondas de colores pastel, encajes, pamelas con flores y sombrillas. Y es así, como los refleja en 1911 el palmero Juan Bautista Fierro Vandewalle (1841-1930) en una acuarela costumbrista titulada Llegada de los indianos. En ella se ve a una familia de emigrantes vestida a la usanza america­na, portando baúles y una jaula con un loro; en contrapo­sición, tres personajes palmeros ataviados con la tradicio­nal indumentaria de la Isla. No es de extrañar que, años después, esa imagen de los indianos ricos y ostentosos se parodiase en Carnaval.
Pero no sólo la indumentaria, sino también las expresiones, las hablas y los acentos, las danzas y los sones; recetas culinarias, incluso, se incorporan a la cultura palmera y conviven conjuntamente con las de la Isla. Valga como muestra que en 1927 se ofreciera en el café Santo Domingo de la capital insular: «Dulces del país de todas clases, jaleas y dulces variados de Cuba, frutas de California de todas clases en latas», según recoge un anuncio publicado en prensa. Todos esos saberes (vestimenta, música, danza y riqueza gastronómica) configuran la celebración festiva del Desembarco de los Indianos.
En cualquier lugar de La Palma por los días de Carnaval, en las parrandasde los que corren la fiesta en verbenas y bodegas, los polvos de talco y la música están presentes. Unos a otros, hombres a mujeres, niños a adultos, se envuelven en el juego de arrojarse polvos de talco. Auténticas batallas incruentas y blancas de miles de kilos de oloroso polvo de talco inunda los rincones de la Isla.
La universalidad y rito de enharinarse en Carnaval lo recoge Gaspar Lucas Hidalgo (1560-1619) en su libro, incluido en los índices expurgatorios de la Inquisición,  Diálogo de apacible entretenimien­to, que contiene unas Carnestolendas de Castilla; dividido en las tres noches del domingo, lunes y martes de antruejo (Barcelona, 1605):
Qué de gritos por las calles,
qué de burlas, qué de tretas,
qué de harina por el rostro.
Como vemos, dentro de los más antiguos ritos del Carnaval se encuentra el arrojarse cenizas, harinas y talcos en medio de alocados juegos. Esa costumbre llega a Canarias y el ilustrado tinerfeño José Viera y Clavijo (1731-1813), en su poema Los meses, nos cuenta:
Todos son juegos, chanzas, diversiones.
Ya arrojan al cabello limpios talcos
ya al pulcro rostro harina y almidones
ya la agragea a la pulida espalda.
En 1799 se promulga una norma prohibitiva para todo el reino: Ninguna persona osada de tirar en las calles, sitio público de plazas, paseos ni otros sitios, huevos con agua, harina, lodo ni otras cosas con que se pueda incomodar a las gentes y manchar los vestidos y las ropas, ni echar agua clara ni sucia en los balcones, y ventanas  e con jarras, xeringas, ni otros instrumentos, si se da con pellejos, vejigas ni otras cosas.
Las costumbres de los empolvados del Carnaval continuaron en La Palma, resistiendo las reprehensiones de los diferentes organismos. Las autoridades tomaban decisiones drásticas. Los empolvados y las harinas eran molestos y se pretendía erradicarlos. El periódico El tiempo (Santa Cruz de La Palma, 26 de enero de 1928) publicó una nota de la alcaldía de la capital en la que se especificaba:
Relacionado con la prohibición hecha por el Sr. Delegado, de arrojar polvos y harinas durante las fiestas de carnaval, antigua costumbre que no está en consonancia con la cultura de esta ciudad, el señor Pérez González nos ha manifestado que está dispuesto a castigar con dureza y energía cualquier intento de desobediencia de esta prohibición, para lo que ha pasado las órdenes oportunas a la Guardia Municipal y a la Guardia Civil.
Sea como fuere, el pueblo defendió sus viejos usos y costumbres que hoy se han convertido en uno de sus más altos valores antropológicos y culturales.
El Lunes de Carnaval en Santa Cruz de La Palma, una cruzada de polvos de talco recibe a los indianos que regresan de «hacer las Américas», portando jaulas con loros, baúles, gigantescos cigarros puros, esclavos negros, leontinas y espejuelos, mientras la música caribeña se dilata. Es una fiesta cargada de imaginación, peculiar y sorpresiva cada año, que depende de la imaginación particular de los asistentes. Las monumenta­les calles Dionisio O”Daly y Anselmo Pérez de Brito soportan estoicamen­te toneladas de polvos, y tardarán días en volver a su estado original.
Para encontrar los orígenes de esta peculiar parodia de Santa Cruz de La Palma nos remontamos a los carnavales «de los monárquicos años veinte», del decir de José Díaz Duque (Diario de avisos, 12 de febrero de 1966), cuando «empezó a circular un enigmático rumor: la llegada de “La Poteca” al baile de “los ideales”. [...] La Poteca resultó ser un “desembarco de indianos”, señores muy conocidos con sus esposas y sus hijos vestidos de isleños que regresaban de Cuba, al son del ritmo de allí».
La «sociedad» La Poteca fue célebre y «El alma de la misma era don Juan Henríquez, de un humor a toda prueba. En los carnavales era célebre su parranda», según Ermelando Martín Guerra (Diario de avisos, 19 de marzo de 1970). La familia de Henríquez Brito guarda un curioso documento-reglamento de La Poteca, «Sociedad Gastronómica Artística», de fecha 1 de enero de 1920 y con domicilio en la calle Pérez Volcán de Santa Cruz de La Palma. Documento cargado de ironía, guasón y buen humor carnavalero. La directiva estaba compuesta, en esa fecha, por Juan Henríquez Brito, Juan Bautista Fierro, Antonino Pestana Rodríguez, Luis Wandewalle Álvarez, Miguel Valcárcel Pinto, Manuel Wandewalle Pinto, Federico Salazar Hernández, Joaquín Poggio Álvarez, José Fierro Hernández y Félix Poggio Álvarez.
En un principio, los polvos de talco estaban alejados de este cortejo decimonónico. La implantación oficial -entendiendo por tal ser asumida por el Ayuntamiento y no tener esta fecha por su origen fundacional- de la parodia del desembarco de los indianos se recupera en 1966. En los años ochenta del siglo xx se reimplanta anualmente en el programa del Ayuntamiento, laLlegada de los Indianos, a la que se unió, sin que nadie se lo propusiera, la vieja tradición de los polvos de talco. Pasado los años, Los Indianos se han convertido en el número más representativo del Carnaval de La Palma.

La plaza de España de Santa Cruz de La Palma ha acogido en la mañana de hoy el encuentro de Los Indianitos, una novedad del programa organizado por la concejalía de Fiestas del Carnaval capitalino, que sirve de prolegómeno al Día de los Indianos y que nace con la idea de ir introduciendo a los más pequeños en la tradición del carnaval.


Los Indianitos marcan el prolegómeno del día grande del Carnaval palmero


Durante varias horas los niños han participado en talleres con música, baile y manualidades, en las que han aprendido a elaborar collares, caretas y otros motivos carnavaleros.














http://youtu.be/fu77CCslMYo

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