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jueves, 9 de diciembre de 2010

Desarrollo de la Zarzuela en Cuba ( Parte I )


(Foto de Internet, Teatro Payret, La Habana, original de 1877)

Por el Dr. Rowland Bosch

La zarzuela, después de las corridas de toros y el balompié, ha sido por muchos años el entretenimiento más popular en España.

  Hoy en día, la zarzuela ha pasado a un plano menor, muy a pesar de los esfuerzos hechos para revivirla por muchos de sus amantes, pero nos ha dejado, no obstante, un hermoso legado histórico.

      La popularidad de la zarzuela se extendió por toda España y por ende a Cuba desde los últimos 25 años del siglo XIX hasta la tercera década del presente siglo XX. Al comenzar la guerra civil española decayó, sin que jamás se haya recuperado.

      En España, ya en 1929, muchos de los grandes intérpretes y músicos de zarzuela, se habían ido retirando o inclinándose a trabajos más serios, de forma tal que muy pocas obras permanecieron activas, pues muchos de sus personajes habían sido ideados para actores y cantantes bien dotados. Su ausencia hizo muy difícil para los libretistas crear nuevos trabajos de éxito asegurado. Por otro lado, la radio comunicación y la cinematografía hablada hicieron su triunfal entrada en la preferencia del público, dándole un golpe casi mortal al género. No obstante, por acción selectiva, las arias más bellas y las zarzuelas más melodiosas permanecieron activas como muestra irrefutable de un género que tuvo una vida gloriosa y duradera. Luisa Fernanda, Los Gavilanes, Doña Francisquita, La Leyenda del Beso o Las bodas de Luis Alonso son buenos ejemplos de lo que decimos.

      Después de la Guerra Civil, muchos artistas españoles buscaron refugio y se establecieron en los países hispanohablantes en la otra ribera del Atlántico. Muchas compañías de teatro y de variedades españolas viajaron a los países americanos y dieron a conocer su arte y su cultura especialmente en Cuba, en el Caribe, Colombia, Venezuela y México.

      Puede decirse que la influencia de la música española fue mucho mayor en Cuba que en el resto de Hispanoamérica, motivado por el fuerte vínculo cultural con la metrópoli, y la más prolongada permanencia colonial y la que se ha mantenido al través del presente siglo. Por otro lado, el africano trajo e introdujo sus ritmos y de ahí surgió una música autóctona, formada por la amalgama de los distintos orígenes. Los franceses emigrados de   Haití   aportaron  también mucho a la cultura musical cubana, sobre todo en la región oriental de la isla.

      Ya por el año de 1791 se estrenaron algunas zarzuelas en Cuba. Raro fue el año en que La Habana, durante el pasado siglo, no tuviera una temporada teatral o músico-teatral. Ni aun en los tiempos de la Guerra de los Diez Años dejaron las compañías de ópera y de zarzuela de visitar a Cuba.

      A mediados del siglo XIX surgen compositores en Cuba de la magnitud de un José Mauri, quien a los 18 años de edad (1874) estrena, en el teatro Cervantes de La Habana, la zarzuela en un acto El Sombrero de Felipe Segundo.






Otros compositores de esa época, dignos de mencionar en zarzuelas, son José Marín Varona, nacido en Camagüey en 1859; Gaspar Villate y Montes (1851-1891) nacido en La Habana; Laureano Fuentes Matons (1825-1898) nacido en Santiago de Cuba; y Hubert de Blank (1856-1932) nacido en Utrech, Holanda, quien fue fundador del conservatorio de música que lleva su nombre.

      El primer teatro que se inauguró en Santiago de Cuba fue el Coliseo, en 1822, después sustituido por el de la Reina, que al inaugurarse la república en 1902 optó por el nombre de Oriente. Este teatro fue sede de muchas compañías de ópera italianas.
      Según Díaz Ayala el primer teatro habanero, El Coliseo, conocido más tarde como El Principal abrió sus puertas en 1776. Pero Pérez Sanjurjo dice que el primer teatro de verdadera importancia en La Habana, el Diorama, fue construido en 1837 por el pintor francés Juan Bautista Vermay, quien era además arquitecto y músico.
      En 1891 La Habana ya tenía dos teatros líricos -el Tacón y el Payret-; dos de zarzuelas, -el Albisu, para los peninsulares, y el Alhambra, más  frecuentado por los criollos-, y el de Irijoa (después teatro Martí).

      Fue en el año de 1853 cuando se presentó la primera zarzuela cubana en La Habana El duende, por la compañía de Carlos Robreño. La zarzuela en general, fue muy exitosa. en ese año se presentaron veinte obras distintas de las cuales siete se escribieron en Cuba.

      La zarzuela, por ser cantada y hablada en español, se convirtió en fuerte contrincante de las óperas italianas y francesas. Hubo zarzuelas en el Cervantes, en el Albisu, en el Irijoa, y en el Torrecilla. Albisu fue el principal teatro para zarzuelas en Cuba, aunque no el de más lujo y de mayor tamaño, como fue el teatro Tacón, después Teatro Nacional, que se inauguró en 1838. Cabían sentadas 2.787 personas, más 750 de pie. Aunque el más lujoso de todos fue el teatro Esteban, inaugurado en Matanzas en 1863; cambia el nombre a Sauto en 1902 y se mantiene abierto hasta los años 20 del pasado siglo, en que cerró sus puertas. El autor de este trabajo tuvo la oportunidad de 
visitar este teatro cuando ya se había convertido en museo. Dice Pérez Sanjurjo que el teatro Sauto era uno de los mejores de Cuba y fue costeado por suscripción pública, formándose una sociedad por acciones de $100 cada una. La noche de la inauguración se escogieron para llevar a escena el proverbio de José Jacinto Milanés, gran poeta cubano, A buen hambre no hay pan duro y la comedia El hombre de mundo por Ventura de la Vega. Al señor Ambrosio C. Sauto, ilustre benefactor de Matanzas, aunque nació en Pinar del Río, se le debe el nombre del teatro.

   En el teatro Tacón se estrena en 1889 la zarzuela de Ignacio Cervantes Exposición o el submarino Peral, aunque este compositor es conocido principalmente por sus danzas, de las que escribió unas cuarenta. Cervantes es un caso único de formación europea, y sin embargo, sus danzas son netamente cubanas.

      En 1896 se estrenan en el Teatro Payret las zarzuelas Cuartel Maestre y Los Ríos de Perdihuelaambas de Eduardo Sánchez de Fuentes, (1874-1944) autor de bellas melodías como Corazón, la habanera Tú, Linda Cubana y La volanta. Eduardo Sánchez de Fuentes procedía de una distinguida familia de intelectuales; alumno de Hubert de Blank. Fue sin duda uno de los músicos y compositores cubanos más completos.

      En los finales de la segunda década del pasado siglo se presentan en el Teatro Nacional La Doreya y El Caminante, ambas también de Sánchez de Fuentes. Quizás un obstáculo para el desarrollo de la zarzuela autóctona en Cuba lo haya sido la escasa producción  de voces  "líricas" especialmente  masculinas. Son pocos   los  nombres de tenores, barítonos y bajos del patio que descollaron   en Cuba.

    Aunque muchas compañías de teatro lírico visitaron el país, en su mayoría italianas, sus artistas preferían cantar en su idioma vernáculo, además de traer ya su propio repertorio.



(Continuará)

Seguridad Internacional: Ceuta y Gibraltar, ¿otra vez de moda? ( I ) Aproximación histórica

(Foto de Internet)


Dr. Miguel Leal Cruz*
Responsable de la Editora  PERIODISMO HISTÓRICO, S.L. 


Los continuos actos de terrorismo habidos en New York, Londres, Madrid, y en diferentes ciudades occidentales (al igual que en países musulmanes) que, normalmente, son patrocinados por determinados seguidores de Alá y de su profeta Mahoma, nos deben hacer reflexionar y constatar que nos acercamos a un enfrentamiento que, como otro hito histórico, resurge en este nuevo siglo, y que podríamos llamar mesianismo coránico, tal vez como consecuencia del desajuste socio-económico mundial, injusto a todas luces…


Se ha dicho que con unas normas elementalísimas: viajar a la Meca una vez en la vida, (el no beber vino, ni comer carne de cerdo…), cumplir el Corán, o luchar y morir por la religión islámica, a partir del siglo VII se organiza un enorme imperio que, desde el occidente hispánico, norte y centro de África y todo el sur de Asia, alcanzará hasta las actuales Indonesia e Islas Filipinas…, como consecuencia de aquellas premisas que persisten hasta hoy. Ha de quedar claro que los terroristas suicidas que tanto proliferan entre estos fanáticos seguidores, son aleccionados y actúan en consecuencia de dicha doctrina, aún, en todo el mundo musulmán, o en países con civilización occidental a quienes consideran, todavía, enemigas e infieles… 


Pero ¿Qué ocurrirá cuando nuestro vecino marroquí (con problemática, más moderada, pero inmersa en dicho contexto) reivindique y retome su apetencia territorial sobre Ceuta, Melilla, varios islotes mediterráneos y otras islas próximas? ¿Aparecerán aquellas consignas y aplicarán, otra vez, lo que llamaron la guerra santa contra el infiel que tanto marcó nuestra Edad Media hispana desde aquel momento, año 711, hasta 1492? 


Son otros tiempos, pero recordamos con el compañero de fatigas, amigo y colega (en periodismo…) Eugenio Ibáñez un caballa (ceutí) de pro, al que se dijo: finalizada una larga lucha de casi ocho siglos para expulsar del territorio peninsular español a los seguidores de Mahoma, la política católica contra el Islam optó por tomar numerosas plazas fuertes en el norte africano (en aquellos momentos de soberanía indeterminada) desde Ceuta (retomada más tarde a Portugal), Melilla, Bujía, Trípoli, hasta Argel; nunca como cabezas de puente de presumible dominio continental, solo como presidios, enclaves o fortalezas para protección del estrecho de Gibraltar y el Mediterráneo occidental, totalmente español en aquellos momentos. 


El Magreb no aportaba riquezas ni gloria de ningún tipo, y sí numerosos problemas como así tuvo lugar posteriormente, tanto para Portugal en enfrentamiento de Alcazarquivir en 1578, con grave derrota del ejército luso y muerte de su rey Don Sebastián; y para España que culminaba en el desastre de Annual en 1921 (con símil a la aventura colonial francesa en Argelia hasta 1965). Pero aquella problemática se hace patente en recientes, relativamente, acontecimientos de todos conocidos: Desalojo apresurado de la posesión española en el Sahara occidental (ahora inmersa en otro foco mundial desestabilizador), incidente del islote Perejil resuelto de forma más diplomática que bélico propiamente dicho, entre otros; como consecuencia de dicha apetencia alauita sobre posesiones españolas, precisamente conquistadas como fruto de aquella política y en virtud de guerras ganadas en buena lid para ambos contendientes… 


Por todo lo expuesto ¿qué deparará el futuro a la ciudad ceutí a la vista de este renacer bélico-religioso del islamismo? Por qué, conquistado todo Portugal a los moros, antes que España, el país hermano pone los ojos en Ceuta por ser la puerta del Sur, con Alcazar-Seguer, a través de dónde han pasado todas las invasiones islámicas a la Península Ibérica (e incluso otras culturas anteriores históricas, protohistóricas o prehistóricas) 
Pero ¿Quién dirige la iniciativa hacia esta ciudad que con Gibraltar, arrebatado a España por otros motivos y con status analizado en este artículo, guarda el estrecho que lleva su nombre? 


Según crónicas fue Juan Alfonso, Intendente de las Finanzas del Rey de Portugal, que siendo un buen economista conocía que la conquista de Ceuta tenía otro valor más práctico que el factor religioso usado como pretexto del momento. 


En aquella época Lisboa, con uno de los mejores puertos naturales del mundo, comenzaba a convertirse en una ciudad comercial y cosmopolita y heredera de Venecia en el Atlántico. Con objeto de proteger su ya consolidado protagonismo comercial había creado una marina de guerra cuando aún existía el reino nazarí de Granada y por tanto el dominio musulmán en el estrecho de Gibraltar que impedía o entorpecía el tráfico marítimo -comercial entre Italia-Lisboa-Flandes. Era Ceuta el enclave más importante y por allí, los llamados moros enviaban refuerzos para defender Granada, bajo amenaza de la política reconquistadora de los Reyes Católicos. Se hacía necesario apoderarse de esta importante plaza para la seguridad del estrecho y será ésta la principal razón para que el país luso ocupara Ceuta en 1415. 


El plan para la realización de la empresa se hizo en el máximo secreto para sorprender a los defensores, pero que, sin embargo, la empresa atrajo a muchos europeos para participar en la misma. Franceses y borgoñones llegaron en gran número a Lisboa, así como cinco navíos con voluntarios ingleses los que, según Epifanio González Jiménez, militar y autor del libro España y Portugal , Madrid 1959, ignoraban en qué misión iban a participar para prestar los servicios guerreros contratados. Algunas circunstancias retrasaron la salida de la flota reunida en el estuario del Tajo, mas el 21 de agosto de 1415 se encontraba ante Ceuta y las tropas del Infante Don Enrique decidieron precipitadamente el desembarco que losmoros defensores no pudieron repeler. Al llegar la noche derrotados, exterminados o huidos todos sus ocupantes, la bandera de Lisboa ondeaba sobre los muros de la ciudad. Desde aquel momento pasaba a dominio portugués, más tarde a soberanía española desde 1580 por la unión de las dos coronas ibéricas: portuguesa y española (precisamente como consecuencia de la muerte del heredero legítimo portugués Don Sebastián en defensa de dicha ciudad, citado).


En estas circunstancias y deseo de mayoría portuguesa correspondía al monarca español Felipe II la soberanía en todo el imperio marítimo luso incluida Ceuta, cuyo dominio se consolida en 1860, en pugna con tribus norteafricanas, y cuyo status de ciudad española se mantiene hasta hoy en día.

 
A decir de Epifanio González, la toma de Ceuta fue uno de los acontecimientos más trascendentales no sólo para la Península Ibérica sino para toda la Cristiandad y tras la era de los grandes descubrimientos, siglo XVI, fue considerado como un hito histórico tan importante como la caída de Constantinopla, en poder de los turcos otomanos desde 1453. Sin embargo, la conquista de la ciudad, que fue llave oriental de Europa, sí constituyó otro evento histórico trascendental, pero, esta vez, para la expansión del Islam, y marcó notablemente los acontecimientos que tendrán lugar en el Mediterráneo y centro de Europa durante las dos siguientes centurias, e incluso hasta nuestra época como hemos constatado en la cruenta resolución del dilema étnico y territorial balcánico. 
¿Qué más se puede decir? 


Confiar en los Organismos internacionales, la diplomacia inter-estatal, y el sentido común…, de todos.



*Publicado en El Mundo-La Gaceta de Canarias el día 25 de julio de 2005
 

LA MASONERÍA ESPAÑOLA Y LA CRISIS COLONIAL DEL 98 ( Parte IV). Por José Antonio Ferrer Benimeli

(Continuación)

Una hora más tarde la policía se personaba en los domicilios de varios dirigentes de esa obediencia masónica, incluido el de Morayta, procediendo a incautar la documentación que encontraron. Al día siguiente eran detenidos el filipino T. Aréjola (secretario de Morayta) y tres masones más. Morayta se libró porque casualmente estaba veraneando en un pueblo del Pirineo francés.

La misma suerte corrió el Gran Oriente Nacional de España de José Ma Pantoja y Eduardo Caballero de Puga que también fueron detenidos, su sede clausurada y los archivos incautados. Dicha sede en la calle de la Libertad, número 27, de Madrid. Poco después del incidente todos los detenidos fueron puestos en libertad al cumplir los tres días de detención preventiva determinados por la ley.

Más tarde, el 8 de septiembre de 1896, el juez especial designado, D. Miguel López de Saa, de acuerdo con el fiscal, dictaba una providencia en la que aparecía demostrado, no sólo por los documentos, libros y datos incautados, sino por los testimonios recabados, que ni la Asociación Hispano-Filipina, ni el Gran Oriente Español, ni el Grande Oriente Nacional de España se habían ocupado de trabajos ni propaganda separatista, y que los tres organismos se hallaban establecidos legalmente.

Desde otras instancias masónicas también hubo sus denuncias y protestas. Así desde La Antorcha Valentina, subtitulada Periódico Radical, pero órgano de la logia Puri- tana de Valencia (Del Grande Oriente Ibérico) y uno de los periódicos más anticlericales de la época, en un artículo titulado “La masonería y el filibusterismo”, del 29 de agosto de 1896, además de apostar por la integridad de la patria, se protesta contra las acusaciones de filibusterismo hacia la masonería española:
Los católicos, en su odio a la masonería, la acusan de proteger los trabajos filibusteros en Cuba y Filipinas. Con motivo de una pretendida conspiración descubierta en este archipiélago han sido detenidos los altos dignatarios del Oriente Español, se han incautado de su secretaría y archivo y su templo ha sido objeto de un minucioso registro…34

- El anónimo autor del artículo, en otra parte de su escrito dice:
Nosotros confiamos mucho en la rectitud de los tribunales, y ellos estamos seguros que harán justicia al Oriente Español. No tenemos relación con ese Oriente, pero ante la persecución de que es objeto debemos unirnos todos los masones y prestarle todo género de apoyo.35

- Más adelante añade:
Eso de los trabajos filibusteros por parte de la masonería es una añagaza de mala ley que utilizan los católicos y los carlistas para desacreditar la institución. La masonería española no puede trabajar contra su patria…

Sin embargo, unas líneas más abajo hace un curioso reconocimiento:
Que en Cuba y en Filipinas haya logias filibusteras no lo negamos. Allí, gracias a la torpeza de los gobiernos católicos abundan los filibusteros en todas partes. La última insurrección de Cavite ¿no la prepararon algunos curas indígenas? ¿Por eso vamos a decir que el clero de allá es filibustero?. No, allí hay filibusteros en la masonería, como los hay en el clero, y los habría en el ejército si el ejército fuera de indígenas. Los verdaderos filisbusteros de Filipinas son los frailes. Esos son los que han despertado el odio a España y ellos son los responsables de que allí hayan aparecido los primeros gérmenes separatistas.36

Más sereno en su firmeza es la actitud del Boletín Oficial del Grande Oriente Nacional de España, donde se publicó una “Protesta” en su número del 30 de agosto de 1896, en la que se puede leer lo siguiente:
El Grande Oriente Nacional de España en vista de los telegramas que denuncian los tristes acontecimientos de Filipinas, declara que es tan español como indica su título; que al tratarse de una causa nacional, su patriotismo no tiene límites, y que es su deber consignar su más enérgica protesta contra aquellos que, fueren quienes fueren, hayan podido o querido valerse de la noble Institución francmasónica, para pantalla de torpes fines o para conducirla por derroteros que la deshonran. El sentimiento de la patria no se discute; y nosotros ante todo, somos españoles.37

A pesar de este reconocimiento, en un largo artículo titulado “La Francmasonería española”, publicado en el mismo Boletín Oficial se reconocen que así como todas las logias del Grande Oriente Nacional de España mantenían ante todo la “unidad del territorio y el más acnedrado patriotismo” se había dado el caso de que durante la guerra de los diez años, mientras las logias verdaderamente españolas suspendían sus trabajos acatando las órdenes del Gobierno, las dependientes del Supremo Consejo de Colón y Cuba siguieron su actividad, si cabe, con más intensidad todavía, contraria a la integridad del territorio patrio.38

A modo de síntesis concluye el artículo con una exposición de intenciones en la que deja bien asentada su posición ante lo que podríamos considerar patriotismo y cuestión colonial:
Las aspiraciones actuales del Grande Oriente Nacional de España, aparte de las ya consignadas y que a su Instituto se refieren, son: en la Península, levantar el espíritu patrio, y contener en sus justos límites las demasías de la teocracia, que en vano pretende anular una Institución que sólo al bien se dedica. En Cuba, en cuanto a su alcance esté y se le permita, mantener a toda costa el honor de la bandera española, terminar la guerra y asegurar la paz. En Puerto Rico, hacer de aquella isla un emporio de todos los adelantos, para demostrar al mundo lo que España sabe hacer en sus provincias de Ultramar. En Filipinas, cuando sea oportuno y las circunstancias lo consientan, consolidar la existencia exclusiva de la francmasonería nacional, acabar de una vez para siempre con la perniciosa ingerencia de la extranjera más o menos vecina, y de la local, mal comprendida y peor organizada, no consintiendo logias cuya dirección no esté encomendada a expertos peninsulares. Hay que decirlo claro y de una vez; en nuestras provincias y posesiones de Ultramar, la francmasonería local o extranjera, puede ser perjudi- cial; la peninsular, o sea la nacional, nunca, porque ella es el centinela avanzado y el más eficaz auxiliar de los Gobiernos.39

Por lo que respecta a Puerto Rico, el profesor Ayala en su definitiva obra La masonería de obediencia española en Puerto Rico aporta testimonios más íntimos de la españolidad de los masones de aquella isla. Así por ejemplo, la logia Hijos de Borinquen no 146, de San Germán, al conocer la acusación vertida contra el Gran Oriente Español, protestaba indignada al Gran Consejo, en carta de 19 de diciembre de 1896, reafirmando su lealtad a la causa de España:
Somos masones por convicción y conocemos perfectamente las obligaciones que nos supone el carácter de tales, así como también sabemos que somos españoles leales y que jamás podríamos perder los afectos legítimos que a nuestra querida madre Patria tenemos y debemos. En nuestra agrupación masónica no hay ningún hermano rebelde ni desafecto a la causa de España, sino que todos somos buenos hijos y españoles ante todo, como gustosos lo probaríamos.40

Poco después era la logia Borinquen no 81 de Mayagüez, la que también fiadora de todas las logias del oriente, consideraba una calumnia las acusaciones vertidas contra la masonería. En carta del 26 de febrero de 1897 se dirigía así al Gran Consejo:
Podemos responder de las logias de la obediencia del Gran Oriente Español, que siempre han dado pruebas de lealtad, respeto y cariño a la Patria. Vosotros sabéis que el masón tiene enemigos ocultos por todas partes, que no cesan de atacarle; es de suponer que aquí no habrán estado ociosos y ninguna ocasión les es más propicia que la actual, en que la nación se ve herida por sus hijos ingratos de Cuba y Filipinas para suponer inmiscuida a la masonería en tan ruines propósitos.41

Y en mayo de 1897, la logia Legalidad Española, de Guayana, expresaba al Gran Consejo su incondicional adhesión, para que olvidéis que en este apartado rincón de la patria española existe un puñado de hermanos dispuestos siempre a derramar por ella la última gota de sangre.42

Por su parte el Boletín Oficial del Gran Oriente Español, en su último número del 20 de septiembre de 1896, antes de la autodisolución de la masonería española deriva- da de los acontecimientos de Filipinas, también tiene un largo capítulo dedicado al “españolismo de la masonería”, a la “Asociación Hispano-Filipina” y a la “Representa- ción en Cortes de las Filipinas”. Dicho número del Boletín Oficial del Gran Oriente Espa- ñol, dedicado en su integridad a defenderse de los ataques recibidos por los sucesos de Filipinas, comienza por estas significativas palabras, dirigidas “A las gentes honradas”:
Ni uno solo de cuantos forman parte del Gran Oriente Español y de la Asociación Hispano-Filipina, se sienten obligados a hacer alardes de españolismo: su conciencia, perfectamente tranquila, les permite despreciar las calumnias de que han sido objeto; tan blindados se sienten en lo referente a este particular, que se hallan seguros de que contra su intachable patriotismo se ha estrellado, sin dañarlos en lo más mínimo, todo el clamoreo de tal cual mal aconsejado periódico. Es ya, sin embargo, tiempo, de que los acusados pidan cuentas a sus acusadores.43

(Continuará)

Cuba y Puerto Rico, Comunismo Vs Capitalismo


La Habana, Cuba


Viejo San Juan, Puerto Rico


Plaza Habana Vieja, Cuba


Viejo San Juan, P. Rico


La Habana, Cuba


Viejo San Juan, P. Rico


Habana, Cuba


Viejo San Juan, P. Rico


Habana, Cuba


San Juan, Puerto Rico


La Habana, Cuba


San Juan, Puerto Rico


La Habana, Cuba

LA MASONERÍA ESPAÑOLA Y LA CRISIS COLONIAL DEL 98 ( Parte III ). Por José Antonio Ferrer Benimeli

(Continuación)

En el mismo escrito los masones del Capítulo Departamental de la Isla de Cuba son descritos, un tanto retóricamente, como los centinelas avanzados de la ilustración y del progreso, así como los apóstoles del bien, que al difundir en aquellas hermosas regiones levantadas doctrinas, velan por la integridad de la patria, por su prosperidad, por su apogeo y por cuanto pueda robustecer y dignificar el buen nombre de nuestra gloriosa enseña.20

En diciembre de 1891, Miguel Morayta, en su calidad de Gran Maestre del Gran Oriente Español, se hacía eco de los importantes trabajos de reorganización masónica llevados a cabo en Cuba, que es descrita como “provincia española y último resto de nuestra común grandeza”, razón por la que España debía quererla como se quiere “al último vástago de larga y noble descendencia”. Cuba,- añadirá -, “ha de ver hoy necesariamente en España a la madre cariñosa... España y Cuba se necesitan recíprocamente, que no en vano son una y otra, sangre de su sangre y alma de su alma”.21

Por esta razón, y frente a la Gran Logia de Colón que quería una masonería exclusivamente cubana y desligada de toda relación peninsular, para Morayta era indispensable en Cuba una masonería que sostenga vivas y enérgicas, las más íntimas y continuas relaciones con la Península; que recoja íntegramente el sentimiento nacional; que sea neta y resueltamente española, y que reconozca como artículo de fe, que España necesita a Cuba y Cuba a España, y que por ende, es gravísimo cuanto no sea sostener a todo trance esta intimidad en todo y para todo.22

Morayta recordará que la misión de la masonería es procurar el derecho y la justicia, y con una y otro, que la libertad, la igualdad y la fraternidad rijan y gobiernen a todos los españoles, “así peninsulares como insulares”. Vuestra obra,- concluirá dirigién- dose a los masones de Cuba -, “además de masónica, es naciona”.

Este mismo pensamiento que asigna a la masonería española de Cuba la misión de defender la integridad de la patria y la defensa de la bandera, lo encontramos también, ya en agosto de 1883, en un escrito publicado en el Boletín Oficial y la Revista Masónica del Grande Oriente de España, otra de las obediencias masónicas españolas implantada en las Antillas.

Está dedicado al Gran Secretario de la Departamental de Cuba y Puerto Rico con motivo de su regreso a La Habana, y recoge alguna de las ideas expresadas por él antes de su partida. En concreto se refiere a cual era la misión principal de la masonería española en la isla de Cuba, y la respuesta es clara: “Mantener firme y resueltamente la bandera de la patria” frente a los propósitos, tendencias y esfuerzos contrarios protagonizados por la masonería autóctona, la Gran Logia Unida de Colón y Cuba.23

Y no es que los masones del Grande Oriente de España negaran a sus hermanos del Nuevo Mundo “su perfecto derecho a ser libres, tan libres, cuando menos, como son o pueden ser los peninsulares”. Nosotros,- dirán -, “queremos para ellos la misma libertad, idéntico bienestar moral y material que deseamos conquistar para nosotros”, pero,- añaden -, dentro de la más estricta “patriótica unión”.24

Más radical y contundente se muestra el Boletín de Procedimientos de la Gran Logia Simbólica del Rito de Mephis y Mizraim, órgano oficial del Soberano Gran Consejo General Ibérico, cuarta obediencia masónica que tercia en el asunto y que hace gala de una ideología clara y resueltamente republicana.25

El 28 de febrero de 1894 y bajo el expresivo título de “Patria y Masonería”, el órgano oficial de esa obediencia masónica tiene palabras de cariño hacia Cuba “pedazo de territorio de nuestra patria, que como tal amamos con el mismo ardor que amamos la Metrópoli”. Pero inmediatamente arremete contra el separatismo que empezaba a infil- trarse en algunas logias cubanas:
No es nuevo en masonería el ver que en Cuba se crean logias cuyos miembros son enemigos de España, y procuran por todos los medios hacer propaganda de sus ideas, y además se dedican a mezclarse con los masones, que, amantes de España, trabajan con fe por destruir la obra de los separatistas.

- Y más adelante añade:
Nuestro lema como masones españoles es guerra sin cuartel al separatista: ya lo saben nuestros hermanos de Cuba. Si como masones hemos de observar el lema de paz y tolerancia, como masones españoles no hemos de tenerlo con los separatistas cubanos, cuyos fines son, destrucción, inmoralidad y... todos los adjetivos contrarios a los santos principios de la Masonería.

- El artículo concluye aludiendo a la patria: Todo por la patria, es uno de nuestros lemas, y, por tanto, no consideramos como sacrificio todo trabajo, sea el que sea, que nos conduzca a conseguir la felicidad de España.26

La línea ideológica-política de esta obediencia másonica está llena de contrastes y paradojas, pero en la cuestión del nacionalismo es clara y contundente. El nacionalismo patriótico-masónico estaba por encima de cualquier internacionalismo, al igual que en las demás obediencias españolas, especialmente sensibles al problema colonial.

Apenas un año después, a raíz de la insurrección de 1895, el capitán general de Cuba, Emilio Calleja, decretó en abril la suspensión de toda actividad masónica en la isla. Este hecho fue aceptado sin protestas tanto por la masonería cubana como por la masonería española de Cuba.

Tan solo la Gran Logia Independiente Española de Sevilla, especialmente vinculada con la Gran Logia Unida de Colón y Cuba, publicó en su Boletón Oficial, el 30 de julio de 1895, un artículo en defensa de los masones de la Gran Logia Unida de Cuba y en contra del decreto de suspensión de los trabajos masónicos en la isla. En él se puede leer lo siguiente:
El dilema es claro: se conspira en la Gran Logia, pues fusílese a los conspiradores, somos partidarios acérrimos de que Cuba es España, y aconsejamos todos los medios hábiles para conseguir nuestro objeto.

Sin embargo, añadía:
No se conspira y esto nos consta, pues el Gran Maestro, hermano D. Segundo Alvarez, acaudalado comerciante e industrial en gran escala, afiliado a un partido español, alcalde de La Habana... no es insurrecto.27

Por su parte el posibilista y luego fusionista Miguel Morayta, Gran Maestre del Gran Oriente español, obediencia masónica hegemónica en España en la década de los 90, manifestaba ya el 9 de abril de ese mismo año 1895, en su mensaje dirigido a “nuestros hermanos de Cuba” que, recibida la noticia de que el Capitán General de la isla de Cuba había ordenado la clausura de las logias allí existentes, en días de guerra, las disposiciones de las altas autoridades no se discuten, se acatan, y, cierto estoy de ello, las logias de Cuba habrán obedecido o obedecerán sin protesta y sin vacilaciones este mandato.28

Aludiendo a las otras agrupaciones masónicas existentes en Cuba y ajenas al Gran Oriente Español, añade este significativo párrafo:
No creo que ninguna de éstas incurra en el gravísimo error de no estimar indiscutible y sagrada la integridad de la patria; pero no desconozco, que allá antes de 1860, hubo algunas logias de marcado carácter separatista; siendo público que en ellas se concordaron no pocos de los elementos que concurrieron al levantamiento de Yara. Y por ser rigurosamente exacto debo añadir, que ninguna, absolutamente ninguna de estas logias separatistas dependía de las altas autoridades masónicas de la Península; todas ellas, aun cuando compuestas de cubanos y aun de tal cual particular, se hallaban de todo en todo apartadas de la masonería española, por vivir independientes o bajo los auspicios de autoridades extranjeras.29

- Y para no dejar sombra de duda, Morayta concluye su escrito así:
El Gran Oriente Español es en este particular tan delicado, y así lo ha hecho público en decretos y circulares, que un asomo de duda de españolismo en cualquiera de sus masones, habría bastado para arrojarle de su seno. ¿Y cómo no, si el separatismo es un delito de lesa patria, y no cabe en la masonería el hombre cuya moralidad admite duda?.

El Oriente Español, así en Cuba como en Puerto Rico y en Filipinas, exige e impone a todos sus afiliados pruebas señaladas de españolismo neto; de donde trabaja en favor de la integridad nacional con todas sus energías; al punto de tener yo la seguridad que no hay ni una sola logia de su obediencia, que no vea con indignación y horror la actual algarada separatista. Su asidua propaganda en aquellas provincias, consistía y consistirá siempre en afirmar el amor a España.

Este mensaje que recoge el Boletín Oficial del Gran Oriente Español de 1o de mayo de 1895, había sido remitido, el 9 de abril ,- aprovechando la estancia del Gran Maestre Morayta en Barcelona -, a varios periódicos políticos de esa ciudad y en concreto a La Publicidad.30

En respuesta a este mensaje, representantes de la masonería española en Cuba se ofrecieron al general Arderius para luchar contra los sublevados.31

Tambien el Gran Oriente Nacional de España terció en la polémica. En este sentido el Boletín Oficial del Grande Oriente Nacional de España, en su número del 15 de abril de 1895 es taxativo. El Mensaje oficial dirigido a todas las logias de Cuba de esa obediencia, fechado el 14 de abril, del Gran Comendador, 7a Gran Maestre, Mo Venerable de la logia Matritense y Presidente de la Gran Cámara de Ritos, J. M. P. Pílades, empieza con estas palabras:
Siempre ha proclamado este Grande Oriente Nacional de España como uno de sus fundamentales principios la completa abstención de la política.

Tras aludir a que la masonería española del Grande Oriente Nacional de España se elevaba serena muy por encima de las enconadas luchas de los partidos” añade que esta correcta neutralidad nunca debía confundirse con “el indiferentismo para los infortunios de la patria”.

Por eso en la ocasión presente, “al ver amenazada la integridad de la patria, siempre querida”, se dirigía a los hermanos de aquellos valles para que “con espíritu masónico procuren por cuantos medios estén a su alcance, evitar las amarguras de la patria”, contribuyendo a que pronto “vuelvan a reinar en tan hermosa tierra los inapreciables beneficios de la Paz, la Libertad y el Trabajo, hoy tan tristemente amenazado”.32

Pero a pesar de éstas y otras muchas declaraciones patrioticas, que en la mayor parte de los casos no trascendían al gran público por aparecer en revistas exclusivamente masónicas, y dirigidas sólo a los masones, la situación se complicó todavía más con la insurrección del Katipunan en Filipinas. Si bien es cierto que la masonería, y sobre todo la masonería peninsular, fue totalmente ajena a la formación y acción del Katipunan, lo cierto es que esta asociación secreta de carácter independentista había sido fundada y estaba compuesta por algunos masones.33

Esto hizo que la masoneria en cuanto institución se convirtiera en el centro de todas las sospechas siendo acusada formalmente de fomentar la insurreción filipina.

A raíz de esta acusación el Gran Oriente Español sufría una grave crisis político-social cuando el 21 de agosto de 1896 el Gobernador de Madrid, acompañado de veinte delegados, guardias de Orden Público y polizontes de la secreta secuestró los archivos del Gran Oriente Español y de la asociación Hispano-Filipina, que compartían el mismo local, en la calle Pretil de los Consejos.

(Continuará)

¿Y si España y Portugal formaran en el futuro un solo país?

(Artículo de Terra fomentando el Iberísmo)


Los debates de campaña para las elecciones que se celebran hoy en Portugal han utilizado más que nunca la palabra 'España'. Las relaciones entre vecinos de la península ibérica son más cercanas que nunca, y un estudio refleja un aumento de personas que apoyarían la fusión de ambos países en un único Estado.

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Bandera 'ibérica' propuesta en 1854, con los colores de la enseña española y la antigua portuguesa








La palabra ‘España’ ha estado más presente que nunca en la campaña electoral portuguesa “La prioridad es 

España; luego España, y después España”, dijo José Sócrates al ser reelegido como primer ministro luso en 

2005. Un tercio de los españoles [el 30,3%] y un 40% de los portugueses estarían dispuestos a que España y 

Portugal se unieran en una Federación

(Escudo propuesto por Sinibaldo de Mas en su libro "La Iberia"

Miguel de Unamuno, Arturo Pérez Reverte, Antonio Lobo Antunes y 

José Saramago, entre otros, son 'iberistas’ convencidos "Cuando en 

Portugal hablas de Iberismo, se piensan que vas de imperialista; después 

explicas en qué consiste… la cosa cambia”, dice el profesor Francisco J. 

Faraldo "Desaprovechamos un mercado peninsular y ex colonial que 

repercutiría grandes beneficios para ambos países”, añade Faraldo

Una Iberia unida resultaría en el país más grande de la Unión Europea 

en extensión, el quinto en población y una lengua conjunta sólo superada 

por el chino mandarín “Creo que es un debate sin interés ni alcance. La simpatía y cariño entre ambos 

pueblos está ahí, sin recelo, pero manteniendo sus particularidades", opina José Luis González, responsable 

de la Fundación Rei Afonso Henriques.


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Pedro Duque, el primer astronauta español de la historia, recuerda siempre una anécdota con un grupo de escolares. Mientras el madrileño orbitaba en el espacio, le preguntaron por videoconferencia qué veía distinto en La Tierra desde allá arriba. Su respuesta fue sintomática. “... que no se distinguen las fronteras entre los países”. Observando la fotografía situada sobre estas letras, no podemos evitar sentir algo similar; Portugal y España parecieran simples denominaciones, dos golpes de voz para distinguir esa robusta entrada de mar llamada Península Ibérica. Una realidad geográfica como auténtica pesadilla para los nacionalismos de ambos países. Pero un dulce sueño para otros muchos, los ‘iberistas’, defensores de la unificación de ambos estados, que hicieron suya en 1854 la bandera y el escudo ideados por el diplomatico barcelonés Sinibaldo de Mas i Sanz para su ensayo 'La Iberia'.
Manuela Ferreira Leite no es, precisamente, una de las instigadoras de este voluntarismo ibérico. La candidata conservadora en las elecciones legislativas que se celebran hoy en Portugal, espetó el pasado sábado a su contrincante socialista José Socrates en un debate televisivo: “No me gustan los españoles metidos en la política portuguesa... ¡Portugal no es una provincia española!”. La líder del PSD criticó los 9.000 millones de euros que adelgazarán las arcas lusas para llevar el AVE de Vigo a Lisboa, y de la capital portuguesa a Madrid. Una infraestructura que agilizará en 2013 el transporte y el comercio entre ambos países, pero que Leite utilizó para azuzar el fantasma del ‘imperialismo hispano’.
Lo cierto es que la palabra ‘España’ ha estado más presente que nunca en la campaña electoral portuguesa. Y no sólo por la red ferroviaria. También por el polémico apoyo de los socialistas españoles y portugueses al conservador José Manuel Durão Barroso –el anfitrión de la ‘foto de las Azores’- para continuar cinco años más al frente de la Comisión Europea. El protagonismo hispano en estas elecciones legislativas enrraiza además en los datos que ofreció este verano el Barométro Hispano-Luso publicado por el Centro de Análisis Sociales de la Universidad de Salamanca (CASUS). Según el estudio, “casi un tercio de los españoles [el 30,3%] y un 40% de los portugueses estarían dispuestos a que España y Portugal se unieran en una Federación”. ¿Sorpresa? Quizás. Pero sobre todo, un subidón para el sueño 'iberista' teniendo en cuenta que un sondeo de 2006 realizado para el semanario luso El Sol, estimaba este apoyo en apenas un 25%.
¿Qué ha podido provocar que, en tres años, el apoyo del pueblo luso a unirse con el español se haya disparado 15 puntos? “El impulso de colaboración entre las instituciones de ambos países ha sido fundamental”, explica a Terra Noticias José Luis González, el secretario general de la Fundación Rei Afonso Henriques, una insititución creada para profundizar en las relaciones hispano-lusas en la region del Duero y zonas fronterizas de Castilla y León. Las cifras apoyan sus palabras; España es el país que más alumnos envía a Portugal con una beca Erasmus y, en contrapartida, la diáspora estudiantil lusa encuentra en España su destino preferido. En el terreno comercial, España es desde 1994 el principal socio de una Portugal cuyas importaciones con denominación de origen hispana superan el 50% del total. Además, los españoles han desplegado en suelo vecino 1.200 empresas con una inversion de casi 22.000 millones de euros. ¿Más? El número de estudiantes de español en Portugal se ha triplicado en tres años (hasta los 51.000 alumnos) y se suceden los planes de integración en zonas fronterizas con Galicia, Castilla y León o Extremadura.
Una estima con poca bidireccionalidad
¿Pero es suficiente la explicación comercial y educativa para explicar la tendencia de atracción hispano-lusa? “No es un motivo exclusivo, pero lo cierto es que ahora nos conocemos mejor. Antes los dos países funcionábamos con más estereotipos”, comenta González por teléfono desde Valladolid, donde el pasado jueves mantenía una reunion para preparar la conmemoración de los 25 años de la adhesión en 1986 de España y Portugal a la Unión Europea. “Pero aún queda mucho por avanzar… sobre todo por parte de los españoles”, advierte.
Y es cierto es que el Barómetro del CASUS no deja muy bien parados a los ciudadanos de España; sólo el 6,9% conoce el nombre del presidente portugués, por el 54,2% de los lusos que conoce el de su homónimo español. También pierde España al identificar los colores de la bandera del otro Estado (41,8% frente al 55,4%) y en visitar los parajes del país vecino (53% frente al 84%). ¿Faltan los españoles al respeto a su vecino? ¿Sufre aún Portugal el complejo de 'hermano menor'?
“Los lusos al menos se esfuerzan en hablar español, una señal de acercamiento que nosotros no solemos corresponder”, explicaFrancisco J. Faraldo, profesor de la Universidad de Lisboa durante 15 años. “Hay un gran número de portugueses que quieren ser españoles, pero viene de un idea equivocada; muchos que regresan de España me dicen que ‘es un paraíso, la vida en la calle, la alegría, no como aquí en Portugal, con nuestra tristeza, nuestra saudade…”
El iberismo, un movimiento extendido
Faraldo, de 60 años, dirige asimismo ‘Area Ibérica’, una asociación cultural dedicada a fomentar las relaciones de amistad entre Portugal y España “por abajo, que son el tipo de relaciones que nosotros consideramos importantes”, especifica su fundador. Además, como el catalán Sinibaldo de Mas i Sanz, los escritores españoles Miguel de Unamuno Arturo Pérez-Reverte, o los portuguesesAntonio Lobo Antunes José Saramago… este profesor asturiano es un iberista convencido. Aunque lo reconoce con la voz bajita. “Es que cuando en Portugal hablas de Iberismo, se piensan que vas de imperialista; después explicas en qué consiste…  y la cosa cambia”.
De dar muchas explicaciones también sabe Mario Lino, ministro de Obras Públicas luso, que se declaró ‘iberista convencido’ en 2006 durante una visita a Galicia: “Tenemos una historia y lengua común", dijo Lino. "Existe una unidad histórica y cultural... e Iberia es una realidad que persigue tanto el Gobierno español como el portugués”. A su vuelta a Portugal, se le acusó de traidor, de haberse vendido al imperio español. Pero con sus palabras, Lino estaba prolongando el ‘éxtasis hispano’ que su líder José Sócrates inició en 2005 cuando, tras ser reelegido como primer ministro portugués, exclamaba. “¡La prioridad es España; luego España, y después España!”.  Una afirmación aplastante considerando que el país luso comparte sus cuatro grandes ríos y sus 1.214 km de frontera con el español. Y una sentencia que aún escuece en algunos sectores del país.
Con estos picores lógicos en el orgullo nacional, ¿cuánto hay de realidad en la posibilidad de alcanzar una Federación Ibérica? “Es un largo camino porque el Iberismo está muy verde, pero es un proyecto que cabe perfectamente en el contexto europeísta”, reflexiona Faraldo. “Estamos desaprovechando un mercado peninsular y ex colonial que repercutiría en grandes beneficios para ambos países. Y las posibles diferencias en el PIB [35.557 euros en España, 23.351 en Portugal, cifras per cápita] serían tan subsanables como las diferencias de renta entre las distintas comunidades autonomas españolas”.
Las cifras de una Iberia unida
El resultado de una Iberia unida resultaría en el país más grande de la Unión Europea en extension (el tercero en Europa tras Rusia y Ucrania), el quinto en población (casi 60 millones de habitantes, rozando el número de habitantes de Francia, Reino Unido e Italia) y una potencia lingüistica hispano-lusa (608 millones de personas) sólo superada por los 1.000 millones de chinos que hablan mandarín. Eso sí, habría que convencer al 30,5% de españoles y 34% de portugueses que en el Barómetro del CASUS se muestran contrarios o muy contrarios a la federación de ambos países. A todos los indecisos (29% en España y 17% en Portugal). Y claro está, a las instituciones.
José Luis González es muy escéptico con el proyecto de una Iberia unida. “Creo que es un debate sin interés ni alcance. La simpatía y cariño entre ambos pueblos está ahí, sin recelo, pero manteniendo sus particularidades. España seguirá siendo España. Y Portugal, Portugal”, apunta el secretario general de la Fundación Rei Afonso Henriques, mientras pronostica que el resultado de las elecciones de este domingo “no influirá en una mayor o menor colaboración, entre ambos países, ni siquiera en el avance o freno en el proyecto del AVE. Ya se han dado varios cambios de gobierno en ambos países y las relaciones han crecido a todos los niveles sin importar el signo político del gobernante”.
¿Qué otros obstáculos podría encontrarse una posible ‘Federación Ibérica’? “Fundamentalmente la forma del Estado", identifica Faraldo. "Sería complicado federar naciones con modelos heterogeneos”. Su teoría viene a decir que España tendría que convertirse en una república como Portugal. O que Portugal recuperase el linaje real de la Casa de Bragança y los casamientos con los Borbones se reanudasen, una opción, esta segunda, realmente impensable en pleno siglo XXI. “Es un proceso que tiene que partir de los pueblos, no de las instituciones”, admite el responsable de ‘Area Ibérica’; “porque pese a no existir partidos politicos que impulsen la idea, muchos ciudadanos y personalidades están deseosos de que el proyecto se materialice”.
Lo que está claro es que los portugueses no acudirán hoy a las urnas pensado en 'iberismos', sino en salir de la crisis económica mundial que les afecta tanto como al resto del mundo. Para otra ocasion quedará Iberia, ese sueño de la burguesía liberal y republicana del siglo XIX que, dos siglos después, sigue iluminando los sueños de algunos ciudadanos peninsulares.
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