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miércoles, 3 de noviembre de 2010

En Cuba hubo corridas de toros. Por Luís Úbed


Del PORTAL TAURINO (Fotos de Internet, Plaza de Toros de La Habana)(…)

Hecho este, mi auto de fe, pasaré a contarles que en fecha tan temprana como 1514, en alguna de las villas fundadas en Cuba por el Adelantado Diego Velázquez, tuvo lugar la primera corrida de toros del nuevo mundo, de acuerdo con lo recogido por fray Bartolomé de las Casas en su Historia General de las Indias. Cito:

"Acaeció allí luego un terrible caso, que el día de Corpus Christi siguiente, que es cuarto día después del domingo de la Santísima Trinidad, lidiaron un toro o toros, y entre otros españoles había uno allí, llamado Salvador, muy cruel hombre para con los indios, el cual fue vecino de una villa llamada de Bonao, en la isla de Santo Domingo, veinte leguas tierra adentro (…) Y trataba tan mal a los indios que tenía que lo tenían por diablo (…) Así que aqueste Salvador pasó a la de Cuba, donde también comenzó a usar de sus crueldades con los indios, y se halló aquel día de Corpus Christi con los otros que dije haber lidiado los toros…"

En 1538, para celebrar la llegada del Adelantado Hernando de Soto a Santiago de Cuba, tuvo lugar una corrida de toros, pero no fue hasta 1569, con el fin de honrar a San Cristóbal –santo patrón de la villa que no será ciudad hasta 1592-, que los habaneros asistieron al debut de la fiesta brava, Por su parte, la Atenas de Cuba, Matanzas, tendría que esperar a 1747 para "disfrutar" de tan cruenta lid.

Sin embargo, en Habana Antigua y Moderna (1857), de José María de la Torre, aparece que la primera corrida "oficial" no se produjo hasta 1759, y aclara que tanto esta como las "no oficiales" desarrolladas anteriormente, se efectuaban en cualquier plazoleta o mercado afín, por no existir plazas de toro.

"SI DIOS LO QUIERE, LA AUTORIDAD NO SE OPONE Y EL TIEMPO LO PERMITE"

Me contaba un amigo sevillano que en tiempos de la dictadura del general Franco, en la plaza de toros de su ciudad era obligatorio recitar la fórmula que encabeza el párrafo antes de dar comienzo a la lidia. Curioso, ¿verdad?

Este cronista confiesa desconocer cuál fue la empleada en 1769, antes de iniciar la faena en la recién construida, y primera en Cuba, plaza de toros nombrada Aserradero y millo del tío Blas, erigida entre las calzadas de Monte y Arsenal. A esta le siguió, en 1818, la ubicada al fondo de la posada de Cabrera, esquina a la calle Águila, y otra más -1825- en el Campo de Marte y Belona, allí donde la Calzada del Monte se entroncaba con la calle Amistad. 

Hasta el ultramarino poblado de Regla tuvo su plaza de toros. Sucedió en 1842, no sin antes ser autorizada por el Ayuntamiento de La Habana. Asombrosamente se irguió detrás de la parroquia de la localidad, quizá con la secreta intención de salvar las almas de quienes gozaban con este salvaje método de sacrificar a un animal.



MAZZANTINI VS SARAH BERNHARDT


Nuevas plazas taurinas se sumaron durante ese siglo XIX. Por ejemplo, en 1853, la de Belascoaín entre Virtudes y Concordia, a un costado de la entonces Casa de la Beneficencia, o la de Calzada de Infanta casi esquina a Carlos III, pocos años después.


Si se quiere, esta devino célebre por la presencia en su ruedo, en la temporada de 1886-1887, del afamado Luis Mazzantini y su segundo espada, Diego Pérez. "Torerías" aparte, el diestro español se hospedó en el hotel Inglaterra, donde coincidió con la célebre actriz Sarah Bernhardt, a la sazón de gira por Cuba.


Cuentan que la trágica francesa quedó prendada, ipso facto, del singular "mataó", y parece ser que los combates extra ruedo agotaron de tal modo a Mazzantini, que a la hora de la verdad fue opacado por el no menos afamado Guerrita, quien también rendía temporada en la plaza capitalina. En definitiva, su presencia ha llegado hasta hoy en brazos de una frase popular que no tarda en relucir ante algo muy difícil o casi imposible de realizar: "¡Hombre, eso no lo consigue ni Mazzantini el torero!"


La última plaza de toros construida en La Habana, la de Los Zapotes, en San Miguel del Padrón, se inauguró en 1908 y funcionó hasta 1940. Y un detalle que, al menos, salva la honrilla de la "diversión" allí ofrecida: las banderillas usadas carecían de punta, y las espadas eran de madera. O sea, que los actuantes debían ceñirse, exclusivamente, a dar fe de su valor y pericia. Nada más.


PARÉNTESIS BEISBOLERO


El sábado 30 y el domingo 31 de agosto de 1947, la capital fue testigo de un acontecimiento que dió mucho de que hablar. Y de paso, puso punto final a las corridas de toros en Cuba.


Ese fin de semana las faenas tuvieron como escenario el entonces Grand Stadium del Cerro, hoy Estadio Latinoamericano, y los "mataores", los mexicanos Silverio Pérez (fallecido el pasado 2 septiembre a los 91 años de edad) y Fermín Espinosa, "Armillita", también desaparecido ya, el 5 de septiembre de 1978), quienes regalaron a los casi 30 000 asistentes dos tardes plenas de verónicas, chicuelinas y gaoneras –por haber inventado esta última suerte el también mexicano Rodolfo Gaona. Eso sí: estaba prohibido clavarle banderillas o matarlos.


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Fuente: EXCLUSIVO, 21/09/06 

PortalTaurino. Jueves, 26 de octubre´2000.
 La celebración de una corrida de toros en La Habana sigue adelante

El matador de toros Alfonso Galán y la Cámara de Comercio, Navegación e Industria de Málaga continúan los trámites necesarios para la celebración de una corrida de toros en La Habana, donde se dejaron de programar festejos taurinos hace 53 años. Para ello, el diestro se desplazará a Cuba para entrevistarse con miembros del Ministerio de Turismo cubano y el Historiador de La Habana para concretar la posibilidad de celebración de dicho evento.
Así, , ya se han establecido algunos contactos con los siguientes diestros: Armillita ChicoLeonardo BenítezRafael Gastañeta, César Camacho, Dinastía, Mario CoelhoJuan Bautista y Sebastián Castella. Se cuenta como recinto el recinto Agropecuario Boyeros, con 12.000 localidades, donde habitualmente se celebran rodeos.

Más información sobre el proyecto "Toros en Cuba", en:
Plata y Oro

Historia de los Toros en Cuba durante el siglo XIX
La tradición cultural de las fiestas de toros se mantuvo sin interrupción en Cuba durante cuatro siglos (desde el 1538 hasta 1899 -precisamente la tripulación del Maine asistió a una de ellas-), hasta que el brigadier general Adna R. Chafee, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Norteamericana de ocupación, decretó, el 10 de octubre de 1899, la prohibición absoluta de las corridas de toros en la isla. Esta orden ha sido acatada por todos los gobiernos siguientes, incluso el último.

El libro de Adrian Shubert titulado Death and Money in the Afternoon (Muerte y Dinero en la tarde) acredita la existencia de corridas en Cuba. Incluso se afirma que Francisco Arjona Herrera "Cúchares" fue a torear a Cuba donde contrajo la fiebre amarilla y murió. También se cita en esta obra a Manuel Hermosilla quien se dio a conocer como banderillero a la cuadrilla de José Ponce. Asimismo, entre las figuras que actuaron en Cuba destaca el paso de Luis Mazzantini, hecho éste que resultó ser un importante acontecimiento artístico, social y taurino, tal y como se reseña en el Cossío.

En La Habana hubo varias plazas de toros y hubo muchos toreros gaditanos debutaron allí. Incluso el empresario fue gaditano. En las tierras cubanas torearon Los Lavi, Ponce, Hermosilla, El Marinero, El Platero, Paramio.... Pero primeras figuras no hubo en La Habana hasta 1887 cuando toreó Guerrita, la única vez que toreó en América, y además fue cogido. 

Belmonte toreó en un festejo clandestino -hay fotos-, después de que el primer gobernador USA prohibiera estos festejos. Incluso allí murió un torero gaditano de cogida, El Mosca, en 1845. También sufrió allí una tremenda cogida toreando clandestinamente Angel Carmona "El Camisero”.
Toreros habaneros: Cheché de La Habana. En España ha habido toreros que han conservado el sobrenombre de El Habanero por haber toreado allí o haber hecho allí sus primeros pasos como El Zurdo de Rota o uno de los Lavi, carnicero de profesión, que acabó en Veracruz con una pescadería.

La Habana y Montevideo fueron ciudades muy taurinas durante el siglo XIX pero estas dos capitales han perdido su tradición taurina.


Mas información aquí:
http://www.fenix.co.cu/ss/ss1207935.htm

LA HABANA EN EL SIGLO XIX. UNA VISIÓN A TRAVÉS DE LA EMIGRACIÓN.


El estudiar a profundidad la historia de un país, siempre nos trae sorpresas. A veces criticamos lo que hace otro país con nosotros y no sabemos que hicimos lo mismo con otros que eran inocentes. Mejor me explico, México es un país maravilloso, pero se la pasa criticando a EEUU por deportar mexicanos que están ilegales en suelo norteamericano. Resulta que cuando México se independiza de España, expulsa a los españoles por el simple hecho de serlo y lo hace por Decreto Muchos se fueron para Cuba. Cuba en cambio cuando a la fuerza nos separaron de España, y aún siendo colonia de EEUU, la inmigración de peninsulares e insulares españoles a la Isla fue gigantesca y allí encontraron su casa y oportunidades. A continuación verán cartas de la época en la que las personas exponen sus experiencias a familiares. J.R.M.

(Sólo les pondré algunos fragmentos. Foto de Internet)



LA HABANA EN EL SIGLO XIX. UNA VISIÓN A TRAVÉS DE LA EMIGRACIÓN.
ROSARIO MARQUEZ MACIAS
 UNIVERSIDAD DE HUELVA.

Las palabras que hoy pronunciamos en esta comunicación, no son nuestras. Fueron vertidas por los emigrantes españoles que a lo largo del siglo XIX viajaron a la Habana con el firme propósito de mejorar su fortuna. Estos emigrantes escriben infinidad de cartas privadas que envían a sus parientes en España. En ellas van contando los mil y un asuntos objeto de sus desvelos, preocupaciones y admiraciones.

Esta ha sido la fuente utilizada para la realización del presente trabajo y se encuentra depositada en el Archivo General de Indias de Sevilla, formando parte de las denominadas licencias de embarque. La licencia, era el documento necesario e imprescindible que emitía la Casa de la Contratación de Sevilla y que permitía el paso legal de los futuros emigrantes al continente americano a lo largo de todo el periodo colonial. Este documento contaba de las siguientes partes:

- La petición del emigrante donde hace constar sus datos personales y manifiesta su deseo de viajar a América.
- Copia de la RC que otorgaba la posibilidad de emigrar.
- Información sobre limpieza de sangre, que incluía la declaración de tres testigos y suele estar acompañado de una certificación de bautismo. 
- Si el solicitante era casado y no iba acompañado de su esposa, debía presentar la conformidad de ésta con una declaración expresa. -

Y por último y en ocasiones, con la idea de facilitar la concesión de la licencia, los futuros emigrantes adjuntaban cartas privadas de familiares ya asentados en América.

Es por ello y gracias a la iniciativa del profesor Enrique Otte que esta nueva fuente, que había permanecido durante siglos desconocida ha visto hace años la luz.

La isla de Cuba fue desde siempre destino favorito de la emigración española y más especialmente a partir de la primera década del siglo XIX. En este siglo, de cada dos españoles que emigran, uno lo hace a la Isla y en la primera fase lo hacen siete de cada diez. La soberanía española basta para explicar este resultado, pero también la política e atracción de mano de obra blanca barata para solucionar el problema de la desarticulación progresiva de la trata negrera desde 1835 en adelante. Presionado por Inglaterra, Fernando VII se vio obligado a prohibir la trata en Cuba en 1817, aunque esta medida nunca se cumplió.

Este constante flujo migratorio ha sido objeto constante de estudio de numerosos historiadores y por mi misma, que en la actualidad me encuentro vaciando los fondos del Archivo General de Indias de Sevilla que abarcan cronológicamente hasta 1835. Ejemplo de ello es la gráfica que a insertamos al final de este trabajo,
Pero el objeto de esta comunicación es más cualitativo que cuantitativo, ya que pretendemos aproximarnos a las apreciaciones y comentarios que sobre la isla y su puerto hacían los emigrantes llegados desde España. Para ello contamos con un corpus de documentos de aproximadamente unas 250 cartas privadas de carácter inédito y que fueron escritas en la isla entre 1800 y 1830 y enviadas a los parientes que quedaron en España y que tienen como destino prioritario el norte peninsular, especialmente El País Vasco, Santander y Asturias. Tras el análisis detallado de esta correspondencia hemos extraído cuatro grandes temas a los que aluden los emigrantes con una constante insistencia. Estos temas son: el comercio, el clima y las enfermedades, la situación política en América latina y la belleza de la isla.
LA SITUACIÓN POLÍTICA.-
Teniendo en cuenta la cronología de las misivas estudiadas, es decir, primera mitad del siglo XIX, las alusiones y comentarios a las revueltas y levantamientos, son constantes. Las cartas aluden a dos temas esencialmente: la independencia del continente de su metrópoli y el decreto de expulsión en México de los españoles. La proximidad del virreinato novohispano y las consecuencias que ello trajo para la Isla de Cuba, hace a los emigrantes españoles asentados en la Habana a principios del XIX preocuparse por la situación política en esta zona del continente y especialmente por el decreto dado en 1827 para expulsar a los españoles de aquellos territorios.

El 20 de diciembre de 1827, el congreso de los diputados de México, decretó la expulsión de los españoles. La medida aprobada en la noche del 6 de diciembre disponía que fueran expulsados los “desafectos”, los capitulados, los llegados después de 1821, el clero regular y los españoles solteros que no hubieran tenido domicilio conocido durante los dos años anteriores. Se otorgarían exenciones a los peninsulares de más de 60 años de edad o que estuvieran incapacitados física o permanentemente para viajar y a los que a juicio del presidente y del gabinete hubieran proporcionado servicios distinguidos a la causa de la independencia y hubieran acreditado su afección a las instituciones. El exilio de los peninsulares deportados duraría hasta que España reconociese la independencia de México y los españoles exceptuados de la expulsión tenían que jurar fidelidad a la república, lo cual comprendía la renuncia de su lealtad a Fernando VII.17

El debate sobre la indeseable presencia de los españoles trascendió del Congreso a la prensa y de las reuniones secretas de las logias a los movimientos populares armados, en franca manifestación de hostilidad contra los intrusos. El decreto de expulsión se justificó, en gran parte, por la situación de anarquía imperante y por el temor de que el descontento llegase a poner en peligro la estabilidad del gobierno. Pero lejos de ser el punto final, la ley no fue más que otro episodio en los enfrentamientos, mientras el ambiente político se convertía en escenario idóneo para intrigas y conspiraciones.

Desde diciembre de 1827 a febrero de 1829, según Sims18, salieron de México 1711 españoles, de ellos 442 llegarían al Puerto de la Habana, esta es la impresión que tiene nuestro informante:

7Francisco Díaz Pedregal, escribe a su padre en 1829 y le cuenta:

“...con respecto a noticias en estos últimos días las hay de México que arde en una guerra civil, habiendo saqueado la capital en enero de este año y despatriando los españoles establecidos en este basto reino...”19
En el mismo sentido informa José Díaz a su tío Nicolás en 1828:

“... sin embargo de que en la actualidad no hay las mejores proporciones para las colocaciones de los jóvenes por los muchos que vienen expatriados desde México, para darle a VS una prueba de mi verdadero cariño he determinado venga a mi compañía mi primo Aniceto (...) Es una lástima ver venir infinidad de jóvenes y de todas clases de hombres del reino de México que son expulsados de aquel desgraciado reino y todos deseamos con ansias el que vaya la expedición para acabar con aquella infame canalla que son traidores de Dios y del Rey...”20
O cuando Ignacio Torices informa a Félix Gutierrez, su sobrino y residente en Santander de lo siguiente:

“Habiéndome visto precisado a salir del reyno de México con motivo del decreto dado por el Congreso de aquella capital para la expulsión de muchos españoles, sin embargo de no ser comprendido en éstos, he tenido por conveniente trasladarme a esta ciudad ( Habana) en donde pienso establecerme para resarcir las pérdidas que he tenido en el traspaso de mi comercio y crecidos gastos de viaje”21
El clima de hostilidad bélica que se respira en el continente es narrado al detalle por los emigrantes españoles que permanecen en la isla de Cuba, fiel al gobierno metropolitano hasta 1898. Con la proclamación en septiembre de 1821 del Plan de Iguala y con la coronación de Iturbide, el castillo de San Juan de Ulua, queda como último bastión del gobierno virreinal. Cambiando su signo histórico, se transforma de escudo defensivo del puerto en su verdugo, cuando su comandante Francisco de Lemaur bombardea la ciudad provocando la huida de los habitantes. Hasta que definitivamente se reconoce su rendición el 19 de noviembre de 1825. Este problema es narrado por Mariano Esteban a su padre, en una carta escrita un año mas tarde, es decir en 1826 de la siguiente forma:
“...teníamos pensado ordenarle lo conveniente sobre el viaje de aquellos ( sus hermanos) en la estación de invierno, pero desgraciadamente habiendo sobrevenido la pérdida del castillo de San Juan de Ulúa, único punto que nos quedaba en las costas del imperio mexicano, viéndonos con este motivo amenazados, tanto por las fuerzas que preparaban los mexicanos, cuanto las de los colombianos que debían obrar en combinación por mar y tierra, poniendo en planta todos los resortes para arrebatar esta isla al dominio español, juzgamos era mejor suspender hasta mas adelante cualquier determinación. Ahora con la llegada de cuatro fragatas de guerra y dos mil
19 A.G.I. Sección Ultramar. Legajo 355. Carta privada 1829. 20 A.G.I. Sección Indiferente General. Legajo 2148. Carta privada 1828. 21 A.G.I. Sección Ultramar. Legajo 348. Carta privada 1828.
8
hombres de tropa en diciembre último y un navío de ochenta cañones el mes pasado nos consideramos seguros del nublado que nos amagaba...”22
El siguiente informante, Juan Manuel Manzanedo, cuenta a su madre Ignacia González que reside en Santander la situación política diciendo:

“Las cosas de Nueva España no tienen el peor aspecto y creemos que aquellos encuentren el desengaño de su error y el castigo de su traición al momento. Así también sabemos por buenas noticias que en la parte de Lima han sido derrotados los rebeldes y están los recursos para volverse a recaer perseguidos por todas partes, ojala que todo acabara y volvieran los descarriados a la obediencia y reconocimiento de nuestro legítimo monarca bajo cuyo gobierno conocen que están mejor. Esta ciudad e isla ( Habana) está en el mejor sentido sin que tengamos nada que recelar, porque conocen sus propios intereses y saben cuan pocas ventajas han sacado los mexicanos y de Buenos Aires de su independencia mal entendida”.23

Artículo completo aquí:

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