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domingo, 28 de febrero de 2010

Una opinión sobre diferentes articulos.


La opinión de Manchiviri del Blog Cuba en Sucesión

Sobre: "La Comunidad Autónoma Cubana y la inmigración espa...":

José Martí y Perez, hijo de valenciano y canaria, español nacido en Cuba, escribió poco antes de morir en combate (en una carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado) “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber—puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Antonio Maceo, español, nacido de venezolano (ya Venezuela era independiente) y de mulata (libre) española, nacida en Cuba, en una visita a La Habana (entre 1878 y 1895) fue confrontado por un joven anexionista que de forma impertinente lo provocó ante la idea de una intervención norteamericana en Cuba. La respuesta fue tajante, diciéndole algo así como: Mire, joven, esa sería la única ocasión en que pondría mi espada al servicio de España.

Imagínese por un momento que un país cualquiera se entrometa en las asuntos actuales de España e intervenga, por la fuerza en las provincias vascongadas, otorgándoles luego la independencia.

La cultura ibérica no es monolítica. Por tanto, el plano cultural no es decisivo. Solo sería un problema de respeto mutuo.

Definitivamente, el comercio con los Estados Unidos siempre será un factor determinante y coincido en que la idea de anexión, me parece tan utópico como el “pretendido” socialismo estalinista.

Los líderes de la guerra de 1895 (Martí y Maceo) hubieran estado en contra de un apoyo al yanqui y lo hubieran considerado una intromisión. España demoró el reconocimiento de Cuba como su primera región autónoma. Ya había comenzado la guerra de 1895. Tal vez fuera el intento de tratar de resolver el conflicto. Tal vez fue lo que decidió a los yanquis intervenir. Verdaderamente, en esos momentos Puerto Rico y Las Filipinas poco le importaban al vidrio inglés.

El General Calixto García Iñiguez recibió un mensaje del presidente de los Estados Unidos, pidiéndole su colaboración para el apoyo al desembarco de los “rough raiders” y García, que en esos momentos era el Lugarteniente General (sin consultar al General en Jefe, ni al presidente de la República en Armas) ayudó al yanqui.

Sobre: Etnia=Autonomía? Por Waldo Acebes Meireles.

No quise tocar la tecla del Ejército Mambí al servicio del norteamericano.
Al final, he llegado a la conclusión que el Mayor General Calixto García Iñiguez fue traidor a Máximo Gómez y al Presidente de la república en Armas. ! Jamás debió haber apoyado a los norteamericanos sin previamente consultar con sus superiores jerárquicos. Así le pagaron. No dejando entrar a las tropas mambisas en Santiago. Calixto si entró con su Estado Mayor.
Ni Martí, y mucho menos Maceo, hubieran permitido la intervención norteamericana. Ante la posibilidad, Maceo lo dejó claro. Hubiera puesto su espada al servicio de España.

Martí dijo lo mismo, mucho más claro que el agua.

Sobre: "La Etnia Mambisa. Por José Ramón Morales"

Una fotografía no dice absolutamente nada. Aquí pudiera mostrarse infinidad de fotografías de mambises, en donde no aparece un solo negro o mulato y, reclamar que el Ejército Mambí se encontraba formado por európidos descendientes (en su mayoría) de ibéricos. Los haitianos y jamaiquinos entraron a Cuba mucho después de que a la isla le fuera otorgada (por parte de los Estados Unidos) la independencia.

La población del Departamento Oriental de “la siempre fiel isla de Cuba) era mayoritariamente blanca. Eran pocos los ingenios en esa región.

La entrada masiva de haitianos (fueron pocos los que llegaron con los franceses) y jamaiquinos, a las provincias orientales, fue consecuencia directa de la compra (al barato) de las tierras pertenecientes a los patriotas arruinados y no compensados, luego de la ausencia del gobierno de la República en Armas en las conversaciones de Paris, entre España y los Estados Unidos.

De que el pueblo cubano estuviera o no, mayoritariamente, a favor de la independencia, pueden existir muchas dudas. La mayoría de los acaudalados del departamento occidental eran pro anexionistas, mientras que los del departamento oriental eran independentistas. En el departamento central se encontraban muy divididas las opiniones. De lo que no hay dudas es que la corriente anexionista era minoritaria. Eso se debía a la intransigencia de la Corona española.

El Ejército Libertador acéfalo (muertos Martí y Maceo), un Generalísimo en Jefe, que ni pinchaba ni cortaba en asuntos políticos, muertos de hambre y sin material de guerra (casi todos incautados por los norteamericanos, hacían imposible el triunfo.

La solución hubiera sido la autonomía, a no ser por la intervención de los yanquis, que dio al traste con esa corriente política.

Comunicado de prensa de Ciudadanos (C's): Éxito de la concentración por Orlando Zapata Tamayo


Nos permitimos remitirles la crónica del acto celebrado ayer en Madrid delante de la Embajada de Cuba.

Saludos cordiales,
Pedro Schwenzer
Secretario de Comunicación de la Federación Centro de Ciudadanos (C's) - Partido de la Ciudadanía

Ayer a mediodía tuvieron lugar dos concentraciones convocadas por Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía (C's) en Madrid y Barcelona, la primera delante de la Embajada de Cuba en el Paseo de la Habana Nº 194 y en Barcelona delante del Consulado General de Cuba en el Paseo de Gracia Nº 34.

Los actos se organizaron en memoria del disidente cubano y preso político Orlando Zapata, fallecido recientemente a causa de los malos tratos por parte de los carceleros del régimen dictatorial cubano y su huelga de hambre de 86 días de duración, una huelga de hambre agravada por las pésimas condiciones sanitarias en las cárceles cubanas y el nulo interés del régimen castrista de evitar un desenlace fatal. En Cuba, las huelgas de hambre de los presos políticos tienen pocas expectativas de éxito, con un alto grado de probabilidad de acabar con resultado de muerte.

En Madrid, la concentración contó con la asistencia masiva de cubanos exiliados en Madrid que completaron el acto con diversas intervenciones de las organizaciones anticastristas cubanas, himno cubano y marcha fúnebere incluidos.

Toda la acera frente a la Embajada de Cuba rebosaba de gente. La otra acera junto al edificio de la embajada estuvo fuertemente custodiada por la Policía Nacional, mientras que algún miembro del cuerpo de la Policía Municipal trataba de regular el tráfico y de ahuyentar los numerosos reporteros gráficos de la preensa y la televisión. que ante la falta de espacio tuvieron que tomar las imágenes desde la calzada. El hecho de que no se previera un corte de tráfico durante la concentración es una demostración más de la tibieza y desinterés de la clase política española a la hora de condenar la dictadura castrista.

Durante el acto no hubo apenas signos de actividad en la embajada, pero detrás de las persianas bajadas se podía detectar algún movimiento.

Una de los momento más emotivos del acto fue la intervención de María Victoria Longares, coordinadora de la Agrupación Madrid de Ciudadanos, en la que se dio lectura de un manifiesto en representación de nuestro partido, documento que reproducimos más abajo.

El acto en Madrid contó con más de 200 asistentes, él de Barcelona llegó a algo más de medio centenar. Ciudadanos ha sido el único partido democrático con representación parlamentaria que ha estado presente en ambos actos, lo que dice mucho del talante de los demás partidos, más preocupados por no molestar al régimen cubano que por defender las libertades y la democracia.

Aparte de las organizaciones adheridas al acto, como la Unión Liberal Cubana, Foro Liberal, Club Liberal, Asociación Libertades y Derechos Civiles, y la asociación Libertad 2.0 y la organización que también había convocado al acto de protesta (Cuba Democracia Ya) estuvieron presentes miembros del Foro Ermua.

Vídeo del acto en Barcelona (el vídeo de Madrid se colgará más tarde):
http://www.youtube.com/watch?v=n9WZgRpfpFM&feature=player_embedded

MANIFIESTO LEÍDO POR C'S EN MADRID:

Quisiera comenzar haciendo un homenaje a nuestro compañero de Barcelona, apaleado con una barra metálica por poner unas flores en la puerta del Consulado de Cuba a nombre de Orlando Zapata. Pues esa persona, sin saberlo, nos han dado un modelo práctico de lo que es la dictadura cubana. Porque quien se atreve a actuar de esa forma, por orden del cónsul, en un régimen de libertades como es el español, ¿qué no hará en sus propias cárceles?

Las aguas del Caribe están llenas de cubanos que arriesgan su vida en busca de libertad. Nosotros nos condolemos ante las pateras que arriban en nuestras playas. El estrecho de Gibraltar tiene 10 km de mar en calma. Pues bien, la distancia a recorrer por los barquitos cubanos es de unos 200 Km, tengámoslo en cuenta. El pueblo llano, que se unió de buena fe a la revolución, ha visto cómo todo era un engaño. Por eso de manera que atraviesa tamaña distancia sin miedo a los tiburones o dicha navegación porque buscan la libertad que no encuentran en su tierra.

Orlando Zapata se puso en huelga de hambre durante 86 días porque quería ver de vez en cuando el sol y no compartir celda con otros 30 presos. Y murió sin que castro moviera un dedo para impedirlo.

En un país que presume del grado de instrucción de sus ciudadanos, Orlando Zapata no sabía casi leer. Pero ha conseguido convertirse en un símbolo y un espacio en nuestros corazones. No te olvidaremos, Orlando, y continuaremos tu lucha porque es la lucha por la justicia y la democracia, por los derechos humanos y la libertad.

María Victoria Longares
Coordinadora de la Agrupación Madrid de Ciudadanos (C's) - Partido de la Ciudadanía

Publicado por Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía para Federación Centro de C's - Ciudadanos el 2/28/2010 12:57:00 PM

CANARIAS-CUBA, PERSPECTIVAS COMUNES

Miguel Leal Cruz
Canarias-España
(Foto campesinos canarios)
A MODO DE INTRODUCCIÓN

La conquista y colonización de ambos archipiélagos, canario y cubano, coinciden parcialmente en el tiempo, al final del primero y comienzo del segundo, en las postrimerías del siglo XV. La consolidación sistemática se llevó a cabo en los siglos XVI y XVII con una base demográfica procedente de la península Ibérica para ambos. Los aborígenes canarios habían sufrido algunas pérdidas en su población durante la conquista, la mayoría deportados como esclavos, al principio, o como guerreros en las otras islas donde pasaron a depender de la nueva administración (también hubo muertes por enfermedades). Si bien, a pesar de todo, está constatado perduraron los dos tercios del total que se integran en la nueva estructura social o contribuyeron, en gran número, a poblar América.

Para Cuba la población existente en 1492 a la llegada de Colón sufrió un fuerte impacto, con extinción de la mayoría por falta de adaptación al choque cultural y a los nuevos virus importados. Sin embargo, los canarios sí superaron aquel encuentro por los continuos contactos anteriores. Por esta circunstancia fue necesaria la importación de población negra africana a Cuba en la que estas islas tampoco fueron ajenas como demandantes, y bases de escala y aprovisionamiento.

En una primera época, los cultivos para la obtención de azúcar[1] fueron los que más se extendieron, a través de plantaciones de caña, junto a los ingenios azucareros[2], puesto que los canarios, con técnica de Madeira, eran auténticos especialistas; cultivaban, además, trigo para Canarias y maíz para Cuba, amen de otros productos de consumo interno en ambos Archipiélagos. En este momento fue pronto necesario establecer otras estrategias agrícolas para abastecer a las flotas que hacían escala en sus viajes a América; así se extendieron los campos de cereales, frutales y, sobre todo, de vid, de la que se obtenía buen vino que acabó convirtiéndose en uno de sus principales productos comerciales hasta bien entrado el siglo XVIII.

Durante los siglos XV y XVI se creaban, en estas islas, la Real Audiencia, el Tribunal de la Inquisición, la sede episcopal y los cabildos insulares que, presididos por un gobernador (elegido por el rey o por el señor correspondiente, según fuera isla señorial o de realengo), regía en la respectiva isla. La colonización de numerosas islas del Caribe en particular Cuba (la Gran Antilla) dio a Canarias el protagonismo privilegiado que tuvo como plataforma obligada, ya desde este momento, y como “puerta” de control necesaria para acceder a las posesiones hispanas recién conquistadas en la amplia América. A lo largo de los dos siglos siguientes, aquel protagonismo fue aún más necesario en la planificación y control administrativo de dichas colonizadas posesiones, al ser el enclave más próximo al poder decisorio español y además base de escala y aprovisionamiento obligado, como queda dicho, para lo que sería un vasto imperio de ultramar hasta las postrimerías del siglo XIX. Cuba, cuya vinculación es la que especialmente nos interesa[3], mantuvo dicha relación más que ninguna otra parte del mundo hispano, por ser otra plataforma al otro lado del Atlántico, y por las constantes migraciones entre ambas cuya influencia se aprecia en numerosas facetas que alcanzan la social y económica, hasta la del arte o literatura sin descartar la relación antropológica y etnográfica.

Las manifestaciones artísticas localizadas en varias poblaciones de Cuba, especialmente en La Habana, llegaron a través del arte regional canario. Es destacable los complicados artesonados mudéjares de influencia isleña, así como las casas típicas cubanas en torno a un patio central con enormes balconadas de madera que recuerdan perfectamente las de la isla de La Palma o las de la ciudad de La Laguna, Garachico, barrio de Vegueta (Gran Canaria), entre otros rincones. Es la clara influencia cultural durante la colonización española consecuencia de la situación geográfica apuntada.
(Foto campesinos cubanos)

Los emigrantes canarios en uso de su peculiar idiosincrasia, contrariamente a la costumbre peninsular, se instalaban en los campos, dedicados a las labores agrícolas en general y especialmente en el tabaco en que llegaron a ser auténticos profesionales. Sin embargo, al campesino isleño no le resultaba fácil la integración en Cuba donde predominaba el sistema económico esclavista, optando por la ocupación, por compra o arriendo, de pequeñas propiedades próximas a los ríos, denominadas vegas, para cuyo cultivo no precisaba excesivo esfuerzo ni aportación de grandes capitales. Constituía la consecuencia de "aquella forma de ser y comportarse el canario".

No es de extrañar, por tanto, la rebeldía innata del isleño (también presente en el cubano), que le conducía siempre a la actuación personal e independiente, quizás por haber sido casi siempre objeto de abuso sistemático, tanto a la salida de sus islas maltratado por el intermediario, como en la llegada y estancia en Cuba. Allí sería víctima igualmente de explotación por los patrones, o por la misma administración española. Por todo esto, era frecuente la deserción de los lugares habituales de trabajo para peninsulares, dedicándose al comercio de baratijas o pequeños artículos, a decir del profesor M. Hernández González de la Universidad de La Laguna, y casi siempre al cultivo de aquellas pequeñas parcelas que adquirían de diversas formas y donde haría uso de su enorme habilidad agrícola y de mayor protagonismo, especialmente en el referido cultivo tabaquero. A estos cosecheros “isleños”, en gran número palmeros, los cubanos han de estarles agradecidos por haber desarrollado el cultivo de esta planta tan importante para la economía de Cuba.

Son rasgos definitorios del papel social desempeñado por estos campesinos emigrantes canarios en la Perla Antillana, puesto que aislado o en colaboración con el dueño de la explotación, normalmente esclavista, el "isleño" canario trabajaba en calidad de hombre libre, identificado profesionalmente con la tierra y sus productos. Régimen de libertad laboral entendida parcialmente, y así lo expresan los autores del tratado La Esclavitud Blanca, para referirse a esta relación laboral, más próxima al régimen de esclavitud que de auténtica actividad libre[4], cuando apuntan: ...la abrumadora superioridad del campesinado blanco, mayoritariamente canarios, dentro de la pequeña propiedad rural y su creciente aumento a lo largo del siglo XIX, es una realidad incuestionable.

Igualmente destacar que el famoso antropólogo Bronislaw Malinowski que prologa el libro del no menos famoso investigador y antropólogo cubano Fernando Ortiz, "Contrapunteo cubano del Tabaco y del Azúcar", cuando afirma que "había conocido y amado a Cuba desde los días de una temprana y larga estancia en las Islas Canarias, dónde comprobó que para los canarios Cuba era la tierra de promisión a la que emigraban los isleños paga ganar dinero y retornar a sus antiguas tierras en las laderas del Pico del Teide o alrededor de la Gran Caldera - referido a La Palma -, o bien para arriesgarse de por vida en Cuba y sólo volver a sus patrias- islas por temporadas de descanso, tatareando canciones cubanas, pavoneándose con sus modales y costumbres criollas, y cantando alabanzas de su Cuba, donde extienden su infinito verdor los cañaverales que dan azúcar y las vegas que producen el tabaco".

Pero en contra, el antropólogo cubano Fernando Ortiz, sorpresivamente ignora a aquellos isleños y su gran aportación a la cultura de Cuba, isleños que tanta importancia tuvieron en el devenir histórico de la economía azucarera de la isla, y sobre todo en la potenciación y desarrollo del cultivo y la elaboración del tabaco que constituye, también, un factor fundamental para la industria en su isla natal a la que debe nombre y prestigio, a los que sólo menciona como "isleños del campo", aspecto este que no comparte el profesor de historia de América, Dr. Hernández González, citado, en encendida crítica académica.

Aquellos canarios, que salvo muy contadas ocasiones relativamente recientes, emigran en contra de la voluntad de los gobernantes de cada momento y época. Se marchan a escondidas rumbo a América, a pesar de todas las medidas impuestas oficialmente para aminorar el seguro despoblamiento de Canarias, como así se constata en los siglos XVII y XVIII; épocas de grandes posibilidades de pérdida territorial de estas islas, azotadas por los muchos enemigos europeos de la Monarquía Hispana. Cuba es la tierra receptora de gran parte de aquellos canarios que contribuyeron a consolidarla como la posesión preferida de España en América.

Como apunta el periodista Federico González Santos, desde Cuba[5], que dice: huellas vivas de la emigración canaria, los isleños en Cuba, mantienen una apuesta diaria por evitar que se desate el lazo común que une las islas de ambas riveras del Atlántico.

Agricultores en su mayoría, los hijos de Canarias ocupan en este su rincón del Caribe desde las sillas políticas de las revoluciones inter-seculares. Donato Leal Ramos, pariente próximo que aparece en fotos que siguen, fue otro prototipo de este emigrante “isleño” en Cuba.

Los isleños compartieron, sin saberlo plenamente, el protagonismo anónimo de una de las páginas más interesantes de la Historia de Canarias, siempre y especialmente en torno a los años que conforman el cambio del siglo XIX a los primeros años del XX, buscando en Cuba aquel bienestar que era negado en su tierra por el injusto entramado caciquil y por ende administrativo imperante, por otra parte instituido como norma habitual de la época en todo el territorio hispano.

Canarios nativos o descendientes desde otras generaciones[6], estos isleños dieron páginas fecundas a la también historia de Cuba, llegando a dar su sangre al horizonte que buscan para una nueva patria. Se les acuñaba, en mayoría, como "guajiros agricultores" honrados, agnegados y pacientes, pero también hubo isleños licenciados, profesores, militares, empresarios, periodistas poetas, gran número de intelectuales en suma.

Capítulo I.- CANARIAS Y CUBA EN SU PREHISTORIA
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[1] Los Van de Valle, entre otros grandes cultivadores canarios, se trasladaron a Cuba y otras islas antillanas, en las que usaron las mismas técnicas de sus ingenios canarios. Precisamente, en la comarca del municipio de Ingenio en Gran Canaria, llamado hoy precisamente Ingenio, y en Argual y Tazacorte en la Palma, tuvieron esplendorosos trapiches, con mano de obra africana, de los que aún hoy se conservan vestigios de su antiguo esplendor. N d A.
[2] Viña Brito, Ana. “El azúcar base económica para la consolidación de una elite”, XI CHCA, Las Palmas de Gran Canaria, Tomo I pp. 357.371
[3] Leal Cruz, Miguel.: “Cuba y el Azúcar (siglo XX): La Revolución agraria en la economía estrella. Anotaciones de prensa editada en Canarias", XI CHCA, Tomo I, pp. 390 y s. Las Palmas de Gran Canaria.
[4] De Paz Sánchez, Manuel y Hernández González, Manuel, La Esclavitud blanca. Contribución a la historia del inmigrante canario en América. Siglo XIX. Centro Cultura Popular Canaria, La Laguna, 1993, p.120 y 150 y s.
[5] Periódico Canarias 7, Las Palmas de Gran Canaria, día 9 de abril de 1995, Siete Díaz, p.1,
[6] En nuestros archivos documentales de consulta guardamos una magnífica definición antropológica de nuestros paisanos y su vinculación con la más preciada de las posesiones hispanas en América: Cuba. “Son aspectos definitorios de una época que a la condición insular donde siempre ha estado inmerso el habitante mayoritario de las Islas Canarias ha marcado su carácter y personalidad, por lo que es difícil de interpretar para un observador imparcial también canario pero con visión más amplia, como también le ocurre en cierto modo al cubano bloqueado en su entorno geográfico insular y también limitado. Esta peculiaridad es a veces difícil de entender por los habitantes de los continentes. El autor de tan magnífico panegírico añade que el "isleño" no puede adaptarse demasiado pronto a vivir lejos del mar, ya que su presencia y su uso por siglos y más siglos le tranquiliza en su poco conocido pero misterioso e imprevisible temperamento, pero totalmente distinto al del peninsular español, en el caso de un canario, o al de los territorios de Florida o Texas, en el supuesto de un cubano. Ese enorme brazo de mar que le ha separado siempre de América y muy particularmente de Cuba, es el mismo que percibe en primera instancia, pero cuya presencia y contacto no puede dejar de percibir demasiado tiempo sin que resulte afectada su personalidad peculiar”, según define el conocido psicólogo y estudioso del carácter y temperamento del canario, desde su compleja personalidad, Pedro Hernández y Hernández.
A veces esa relación con el mar puede convertirse en cerco y condena, como analiza la religión "lucumí de la santería cubana": Esa relación con el mar como impedimento al más allá, provoca en muchos isleños una necesidad especial de salir, de traspasar sus límites -es algo común a muchos pueblos a lo largo de su devenir histórico-, de encontrarse con otras vidas, con otros rumbos. Cuando no tiene lugar esta apetencia vital, o que tal ansia no se realiza, puede conducir a la depresión de aquella otra proporción de isleños, aquellos que sí se arriesgaron a través de ese mar, huyendo de otra depresión más insalvable: la ocasionada por el "modus vivendi" que en torno al "cacique" le aherrojaba a una vida de esclavitud física y moral. Su alma se liberaba sólo con oír las excelencias del campo cubano o la grandeza de la ciudad de La Habana, entre otros lugares frecuentados por el “isleño” en la amplia América hispana. Los puertos de Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, se llenaban de viajeros emigrantes, que esperaban embarcar hacia lo que consideraban un lugar de esperanza que enjugara sus miserables vidas, consecuencia de una situación injusta desde siglos, en la que sólo vivían medianamente bien menos de un 10 % de la población canaria. N d A

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