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domingo, 31 de enero de 2010

JOSE MARTI PÉREZ: EL APÓSTOL CUBANO. (Primera Parte)

Por Miguel Leal Cruz*

Un "Apóstol de la libertad" como le llaman en Cuba, comenzó desde muy joven lo que pronto va a ser una carrera polifacética que abarcaría muchos de los campos culturales del momento. Periodista, político, poeta..., fueron algunas de sus actividades.

Nació este héroe epónimo de sangre canaria, en la céntrica calle habanera de Paula, de padre militar, con grado de Teniente del Ejército español, destinado en Cuba y madre oriunda de Santa Cruz de Tenerife, con ascendientes en las islas de La Palma y Gran Canaria.

Realizaba estudios de bachillerato, cuando en el departamento oriental de la Isla, surgía un nuevo manifiesto de inconformidad contra el régimen colonial español, iniciándose la mas duradera contienda libertadora de 1868-1878 bajo las órdenes del promotor del manifiesto de la Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes, un español más disconforme con los métodos de la administración imperante a través del injusto monopolismo impuesto, que abarcaba todos los sectores de la Isla.

En La Habana la sublevación fue acogida con general simpatía. A primeros de enero de 1869 los acontecimientos comienzan a tornar gravemente y con rapidez, culminando en la noche del 21 de enero en que la reacción oficial representada por los voluntarios, invaden las calles e implantan el terror. Tienen lugar los sucesos de El Teatro Villanueva, donde se tirotea a algunas damas de la sociedad habanera, los sucesos del Louvre que finalizaron en el fusilamiento a ocho jóvenes estudiantes de medicina, el asalto al Palacio Aldama y los fusilamientos de colaboradores revolucionarios.

En aquellas jornadas surgen a la luz pública dos periódicos de matiz independentista dirigidos por José Martí, que apenas contaba 16 años, llamados SEMANARIO y EL DIABLO COJUELO, en los que publica sus primeros escritos de carácter político.

Poco después su amigo y profesor Mendive, director del colegio donde estudiaba, es detenido y desterrado; Martí es enviado a presidio acusado del delito de infidencia, cuyo cargo principal fue una carta incautada por la policía en un registro efectuado en el Colegio de Mendive en la que José Martí recriminaba a un alumno el haberse alistado en el ejército español.

El 4 de marzo del mismo año, un consejo de guerra le condenaba a seis años de reclusión a trabajos forzados. Ingresa en el presidio un año después quedando destinado en las canteras de San Lázaro. En prisión conoce a otro "isleño", Ignacio Montesinos y Trujillo al que, tiempo después con su faceta de poeta recordaba como "al bravo canario" en estos lastimeros versos: "Allá, hace años, no había en el presidio de La Habana penado más rebelde, ni más criollo, que un bravo canario, Ignacio Montesinos. Toda la ira del país le chispeaba En aquellos ojos verdes. Echaba A rodar piedras, como si echase a rodar la Dominación española (...) ¿Quién Mejor que este isleño Podrá llamarse cubano?".

El inhumano trabajo forzado en las canteras aniquilaba la salud y la vida del joven de sólo 16 años de edad. Su madre canaria, Leonor Pérez, escribía a las autoridades recabando clemencia para su hijo menor de edad. Las desesperadas gestiones de sus padres, incluido el previsible soborno, según el Doctor Castellano Gil de la Universidad de La Laguna, en conferencia dictada en el Museo de Historia de La Laguna.

Se le conmutó la pena por el destierro a la Isla de Pinos y más tarde a España. El 15 de enero de 1871 embarcó el joven Martí hacia España; donde habría de tener el ambiente necesario para sus ansias intelectuales, como así ocurrió.

Su espíritu patriótico y las ansias de libertad para su amada Cuba, no desaparecieron en sus contactos españoles, toda vez que siempre estuvo vigilante y próximo a círculos cubanos de emigrados en la capital de España.

Publica un folleto que titula "El presidio político en Cuba", y junto a su amigo Carlos Sauvalle entablan una polémica política desde las páginas del rotativo EL JURADO FEDERAL, de Madrid con otro anticubano: el periódico LA PRENSA.

Durante su estancia en Madrid tuvieron lugar los sangrientos sucesos de La Habana tras el fusilamiento de ocho estudiantes de mediciana por la tropas voluntarias, que pronto denuncia Martí, al igual que desde la misma capital de Cuba lo haría otro canario ilustre: Nicolás Estévanez y Murphy.

Unos días después de instituirse la Primera República en España, Martí publicará otro folleto titulado, precisamente, "La República Española ante la Revolución Cubana", destinada a los políticos de esta ideología para persuadirles que su obra no estaría completa sin la concesión de la libertad a Cuba.

El 8 de enero de 1875, tras obtener la licenciatura en derecho en España, llegará a Méjico, donde conocerá la realidad cultural americana. Recibe ayuda del mejicano mecenas Manuel Mercado que le adentrará en la vida política de su país, e intermediará para sus trabajos en el periodismo.

Su compromiso por la libertad se manifiesta en la condena que en diversos artículos de prensa realiza sobre el derrocamiento del gobierno legítimo mejicano por un caudillo militar, Porfirio Díaz, en los que exponía sus principios democráticos ante la situación creada, pero que le ocasionarán la motivación para abandonar Méjico en dirección a Cuba.

Durante su breve estancia en La Habana, crea las condiciones para el regreso de su familia, que aún permanecía en el país azteca. Más tarde permanecerá un año en Guatemala, donde impartirá clases y ejercerá su actividad preferida: el periodismo. Publica folletos donde escribe y analiza el país centroamericano, en claras alusiones a la realidad de la cultura latino americana.

Firmado el acuerdo de Zanjón regresa a Cuba en el mismo año de 1878, trabajando en La Habana en bufetes y colegios de abogados al tiempo que participa en veladas literarias otra de sus grandes aficiones.

En su permanente actividad política en pro de la libertad de Cuba, comparte labores conspirativas con Juan Gualberto Gómez, ambos adscritos al Comité Revolucionario Cubano, radicado en Nueva York, del que Martí fue nombrado subdelegado en La Habana. Tampoco oculta su filiación separatista que comparte con veteranos de la reciente guerra, colaborando en los preparativos de la "guerra chica", ya que la paz sin independencia no ha resuelto la problemática cubana.

(Continuará)

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