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miércoles, 3 de noviembre de 2010

LA HABANA EN EL SIGLO XIX. UNA VISIÓN A TRAVÉS DE LA EMIGRACIÓN.


El estudiar a profundidad la historia de un país, siempre nos trae sorpresas. A veces criticamos lo que hace otro país con nosotros y no sabemos que hicimos lo mismo con otros que eran inocentes. Mejor me explico, México es un país maravilloso, pero se la pasa criticando a EEUU por deportar mexicanos que están ilegales en suelo norteamericano. Resulta que cuando México se independiza de España, expulsa a los españoles por el simple hecho de serlo y lo hace por Decreto Muchos se fueron para Cuba. Cuba en cambio cuando a la fuerza nos separaron de España, y aún siendo colonia de EEUU, la inmigración de peninsulares e insulares españoles a la Isla fue gigantesca y allí encontraron su casa y oportunidades. A continuación verán cartas de la época en la que las personas exponen sus experiencias a familiares. J.R.M.

(Sólo les pondré algunos fragmentos. Foto de Internet)



LA HABANA EN EL SIGLO XIX. UNA VISIÓN A TRAVÉS DE LA EMIGRACIÓN.
ROSARIO MARQUEZ MACIAS
 UNIVERSIDAD DE HUELVA.

Las palabras que hoy pronunciamos en esta comunicación, no son nuestras. Fueron vertidas por los emigrantes españoles que a lo largo del siglo XIX viajaron a la Habana con el firme propósito de mejorar su fortuna. Estos emigrantes escriben infinidad de cartas privadas que envían a sus parientes en España. En ellas van contando los mil y un asuntos objeto de sus desvelos, preocupaciones y admiraciones.

Esta ha sido la fuente utilizada para la realización del presente trabajo y se encuentra depositada en el Archivo General de Indias de Sevilla, formando parte de las denominadas licencias de embarque. La licencia, era el documento necesario e imprescindible que emitía la Casa de la Contratación de Sevilla y que permitía el paso legal de los futuros emigrantes al continente americano a lo largo de todo el periodo colonial. Este documento contaba de las siguientes partes:

- La petición del emigrante donde hace constar sus datos personales y manifiesta su deseo de viajar a América.
- Copia de la RC que otorgaba la posibilidad de emigrar.
- Información sobre limpieza de sangre, que incluía la declaración de tres testigos y suele estar acompañado de una certificación de bautismo. 
- Si el solicitante era casado y no iba acompañado de su esposa, debía presentar la conformidad de ésta con una declaración expresa. -

Y por último y en ocasiones, con la idea de facilitar la concesión de la licencia, los futuros emigrantes adjuntaban cartas privadas de familiares ya asentados en América.

Es por ello y gracias a la iniciativa del profesor Enrique Otte que esta nueva fuente, que había permanecido durante siglos desconocida ha visto hace años la luz.

La isla de Cuba fue desde siempre destino favorito de la emigración española y más especialmente a partir de la primera década del siglo XIX. En este siglo, de cada dos españoles que emigran, uno lo hace a la Isla y en la primera fase lo hacen siete de cada diez. La soberanía española basta para explicar este resultado, pero también la política e atracción de mano de obra blanca barata para solucionar el problema de la desarticulación progresiva de la trata negrera desde 1835 en adelante. Presionado por Inglaterra, Fernando VII se vio obligado a prohibir la trata en Cuba en 1817, aunque esta medida nunca se cumplió.

Este constante flujo migratorio ha sido objeto constante de estudio de numerosos historiadores y por mi misma, que en la actualidad me encuentro vaciando los fondos del Archivo General de Indias de Sevilla que abarcan cronológicamente hasta 1835. Ejemplo de ello es la gráfica que a insertamos al final de este trabajo,
Pero el objeto de esta comunicación es más cualitativo que cuantitativo, ya que pretendemos aproximarnos a las apreciaciones y comentarios que sobre la isla y su puerto hacían los emigrantes llegados desde España. Para ello contamos con un corpus de documentos de aproximadamente unas 250 cartas privadas de carácter inédito y que fueron escritas en la isla entre 1800 y 1830 y enviadas a los parientes que quedaron en España y que tienen como destino prioritario el norte peninsular, especialmente El País Vasco, Santander y Asturias. Tras el análisis detallado de esta correspondencia hemos extraído cuatro grandes temas a los que aluden los emigrantes con una constante insistencia. Estos temas son: el comercio, el clima y las enfermedades, la situación política en América latina y la belleza de la isla.
LA SITUACIÓN POLÍTICA.-
Teniendo en cuenta la cronología de las misivas estudiadas, es decir, primera mitad del siglo XIX, las alusiones y comentarios a las revueltas y levantamientos, son constantes. Las cartas aluden a dos temas esencialmente: la independencia del continente de su metrópoli y el decreto de expulsión en México de los españoles. La proximidad del virreinato novohispano y las consecuencias que ello trajo para la Isla de Cuba, hace a los emigrantes españoles asentados en la Habana a principios del XIX preocuparse por la situación política en esta zona del continente y especialmente por el decreto dado en 1827 para expulsar a los españoles de aquellos territorios.

El 20 de diciembre de 1827, el congreso de los diputados de México, decretó la expulsión de los españoles. La medida aprobada en la noche del 6 de diciembre disponía que fueran expulsados los “desafectos”, los capitulados, los llegados después de 1821, el clero regular y los españoles solteros que no hubieran tenido domicilio conocido durante los dos años anteriores. Se otorgarían exenciones a los peninsulares de más de 60 años de edad o que estuvieran incapacitados física o permanentemente para viajar y a los que a juicio del presidente y del gabinete hubieran proporcionado servicios distinguidos a la causa de la independencia y hubieran acreditado su afección a las instituciones. El exilio de los peninsulares deportados duraría hasta que España reconociese la independencia de México y los españoles exceptuados de la expulsión tenían que jurar fidelidad a la república, lo cual comprendía la renuncia de su lealtad a Fernando VII.17

El debate sobre la indeseable presencia de los españoles trascendió del Congreso a la prensa y de las reuniones secretas de las logias a los movimientos populares armados, en franca manifestación de hostilidad contra los intrusos. El decreto de expulsión se justificó, en gran parte, por la situación de anarquía imperante y por el temor de que el descontento llegase a poner en peligro la estabilidad del gobierno. Pero lejos de ser el punto final, la ley no fue más que otro episodio en los enfrentamientos, mientras el ambiente político se convertía en escenario idóneo para intrigas y conspiraciones.

Desde diciembre de 1827 a febrero de 1829, según Sims18, salieron de México 1711 españoles, de ellos 442 llegarían al Puerto de la Habana, esta es la impresión que tiene nuestro informante:

7Francisco Díaz Pedregal, escribe a su padre en 1829 y le cuenta:

“...con respecto a noticias en estos últimos días las hay de México que arde en una guerra civil, habiendo saqueado la capital en enero de este año y despatriando los españoles establecidos en este basto reino...”19
En el mismo sentido informa José Díaz a su tío Nicolás en 1828:

“... sin embargo de que en la actualidad no hay las mejores proporciones para las colocaciones de los jóvenes por los muchos que vienen expatriados desde México, para darle a VS una prueba de mi verdadero cariño he determinado venga a mi compañía mi primo Aniceto (...) Es una lástima ver venir infinidad de jóvenes y de todas clases de hombres del reino de México que son expulsados de aquel desgraciado reino y todos deseamos con ansias el que vaya la expedición para acabar con aquella infame canalla que son traidores de Dios y del Rey...”20
O cuando Ignacio Torices informa a Félix Gutierrez, su sobrino y residente en Santander de lo siguiente:

“Habiéndome visto precisado a salir del reyno de México con motivo del decreto dado por el Congreso de aquella capital para la expulsión de muchos españoles, sin embargo de no ser comprendido en éstos, he tenido por conveniente trasladarme a esta ciudad ( Habana) en donde pienso establecerme para resarcir las pérdidas que he tenido en el traspaso de mi comercio y crecidos gastos de viaje”21
El clima de hostilidad bélica que se respira en el continente es narrado al detalle por los emigrantes españoles que permanecen en la isla de Cuba, fiel al gobierno metropolitano hasta 1898. Con la proclamación en septiembre de 1821 del Plan de Iguala y con la coronación de Iturbide, el castillo de San Juan de Ulua, queda como último bastión del gobierno virreinal. Cambiando su signo histórico, se transforma de escudo defensivo del puerto en su verdugo, cuando su comandante Francisco de Lemaur bombardea la ciudad provocando la huida de los habitantes. Hasta que definitivamente se reconoce su rendición el 19 de noviembre de 1825. Este problema es narrado por Mariano Esteban a su padre, en una carta escrita un año mas tarde, es decir en 1826 de la siguiente forma:
“...teníamos pensado ordenarle lo conveniente sobre el viaje de aquellos ( sus hermanos) en la estación de invierno, pero desgraciadamente habiendo sobrevenido la pérdida del castillo de San Juan de Ulúa, único punto que nos quedaba en las costas del imperio mexicano, viéndonos con este motivo amenazados, tanto por las fuerzas que preparaban los mexicanos, cuanto las de los colombianos que debían obrar en combinación por mar y tierra, poniendo en planta todos los resortes para arrebatar esta isla al dominio español, juzgamos era mejor suspender hasta mas adelante cualquier determinación. Ahora con la llegada de cuatro fragatas de guerra y dos mil
19 A.G.I. Sección Ultramar. Legajo 355. Carta privada 1829. 20 A.G.I. Sección Indiferente General. Legajo 2148. Carta privada 1828. 21 A.G.I. Sección Ultramar. Legajo 348. Carta privada 1828.
8
hombres de tropa en diciembre último y un navío de ochenta cañones el mes pasado nos consideramos seguros del nublado que nos amagaba...”22
El siguiente informante, Juan Manuel Manzanedo, cuenta a su madre Ignacia González que reside en Santander la situación política diciendo:

“Las cosas de Nueva España no tienen el peor aspecto y creemos que aquellos encuentren el desengaño de su error y el castigo de su traición al momento. Así también sabemos por buenas noticias que en la parte de Lima han sido derrotados los rebeldes y están los recursos para volverse a recaer perseguidos por todas partes, ojala que todo acabara y volvieran los descarriados a la obediencia y reconocimiento de nuestro legítimo monarca bajo cuyo gobierno conocen que están mejor. Esta ciudad e isla ( Habana) está en el mejor sentido sin que tengamos nada que recelar, porque conocen sus propios intereses y saben cuan pocas ventajas han sacado los mexicanos y de Buenos Aires de su independencia mal entendida”.23

Artículo completo aquí:

1 comentario:

Soren dijo...

El último párrafo es demoledor:

...saben cuan pocas ventajas han sacado los mexicanos y de Buenos Aires de su independencia mal entendida.

El empobrecimiento de Hispanoamérica tras las guerras de independencia fue brutal y todavía hoy no se han recuperado.

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