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lunes, 24 de enero de 2011

Cositas tapadas de la historia de Cuba.


(Foto de Internet- Ejército de voluntarios, La Habana 1896)

La Guerra de Cuba, un capítulo insuficientemente conocido de nuestra historia en América a la luz de la nueva historiografía.

JUAN M. RIESGO PÉREZ-DUEÑO 
SOCIEDAD DE ESTUDIOS INTERNACIONALES.
 UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

(Fragmentos)


 Cuando el Embajador en misión oficial para el 98, D. Fernando González Carnino pronunció, el 9 de diciembre del 1997 su brillante conferencia "Cien años después", en el ciclo El 98 desde España, se sorprendió mucho en el coloquio, pues a su interesante visión de futuro, la respuesta que encontró fue que todas las preguntas hacian referencia a la guerra 1895-98. 


 Pues bien, la historiografia hispano-cubana ha dado un paso de gigante en los últimos cuatro años y sorprendentemente, no se está haciendo eco en España de los sensacionales descubrimientos hechos recientemente, ni se han divulgado suficientemente, y han quedado reducidos a pequeños ámbitos en la conmemoración, como los catálogos de las exposiciones El sueño de Ultramar o El Ejército y la Armada en el 98, las mesas redondas de la Biblioteca Nacional, el seminario del Museo de América y las actividades de la Casa de Puerto Rico en la Casa de América. Esta última institución, que yo sepa, no ha organizado ningún ciclo sobre este importantisimo conjunto de hechos de la historia común hispano-antillana. Cuando ha cedido su sede a la Casa de Puerto Rico para tratar los centenarios de Cánovas y Betances, (la implicación del último en el asesinato del primero es un hecho hoy incontrovertible), el éxito ha sido total y la sala abarrotada. Luego existe un verdadero interés de los españoles en estos temas.

 Pero hay mucho más, el profesor Cardona ha escrito, en colaboración con su discipulo Losada, una biografia del Capitán General Valeriano Weyler Nicolau. Este prestigioso profesor de la Universidad de Barcelona y brillante historiador militar, pese a algunos fallos sobre el conflicto cubano ( que va a corregir en próximas ediciones), ha salvado y descubierto esta gran figura militar, al que el profesor Artola atribuye la invención aprendida en la campaña dominicana del combate contra guerrilla, imitado después por los británicos en la guerra de los boers, los norteamericanos en Vietnam y los propios cubanos en Angola y Mozambique. Este libro 3, se ha convertido en uno de los más vendidos en nuestros dias, pero el profesor Cardona aún no ha participado en ningún acto cultural del "98" en Madrid, ( afirmación escrita en junio-1998).

 En 1993, la viuda del escritor José de la Luz Caballero, perteneciente a la prestigiosa familia cubana Sanguily, entregó, cumpliendo la voluntad testamentaria de su esposo, al historiador de la ciudad de La Habana Eusebio Leal, el diario, perdido en 1873, del primer autoproclamado presidente de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes. Este hecho conmocionó la historiografia, pues Céspedes poco antes de morir atribuía al que sería el primer presidente de la Cuba independiente, Estrada Palma, violaciones de niñas, robo de dinero y todo tipo de traiciones a la causa independista. El revuelo fue tan grande que fue necesaria la autorización del entonces secretario de la Conferencia Episcopal, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, su descendiente directo y del propio Fidel Castro para su publicación Posteriormente, también se supo que gran parte de los congresistas norteamericanos querían la guerra con España, no por "imperialismo" sino como única posibilidad de recuperar el dinero, que corruptamente habían invertido o recibido de Estrada Palma en bonos cubanos, y que perderían si España vencía en la guerra de Cuba, antes de la intervención norteamericana. Igualmente el biógrafo de Maceo, José Luciano Franco, y la intelectual mulata Leyda Oquendo, mantienen la tesis hoy aceptada, que Estrada Palma dolosamente negó la ayuda a Maceo y lo dejó morir ante las tropas españolas, para evitar la posibilidad de que un negro fuera el primer presidente de una Cuba independiente.

 Es muy desconocido por el gran público espariol, que con las ofensivas de Weyler-Nicolau murieron Antonio Maceo y su hermano José ante el Coronel Vara del Rey, que Juan Rius Rivera, el sustituto como jefe del llamado "ejército invasor”, fue tomado prisionero y trasladado a la prisión de Montjuich, y que también murieron los más prestigiosos caudillos manbises como Socarrás, Bruno Zayas (llamado por Máximo Gómez "el insustituible Zayas"), Serafín Sánchez, Salazar, etc. Como antes habían muerto José Martí, Flor Crombet y Guillermo Moncada, los cubanos se consideraron derrotados, y empezaron a rendirse masivamente y presentarse a Weyler. Tras una reunión entre Máximo Gómez, Calixto García y Bartolomé Masó, se decide la retirada del "ejército invasor" de la zona occidental de la isla, pues sus pocos y ŭltimos integrantes, que no eran mas de 1.800, están heridos o enfermos y harapientos, y sus cuatro sucesivos jefes habían muerto en combate o sido hechos prisioneros por los españoles. Precisamente, porque la guerra estaba ganada y pacificadas las provincias occidentales, en las que se encontraba el ochenta por ciento de la riqueza de Cuba, la prensa amarilla norteamericana fustigó al general Weyler Nicolau, y Betances en París, preparó el asesinato de Cánovas 5. De la propaganda norteamericana, formarán parte el periodista Reparaz, quizás no tan involuntariamente el periodista Ciges Aparicio y el joven José Canalejas, que en su deseo de acabar con el gobierno conservador resultó instrumento involuntario de la leyenda negra contra Esparia, y de la caída del embajador Dupuy de Lĉime.

 Otra fuente extraordinaria han resultado los archivos del Palacio Real, sagazmente investigados por Juan Pando, comisario de la exposición El sueño de ultramar, que descubrió cómo el jefe del cuarto militar de la Reina, el General Ramón Blanco, se ofrecía reiteradamente a la Reina regente por todos los medios, no reparando en halagos, para conseguir la Capitanía General de Cuba, con el fin de paliar su cese y fracaso en Filipinas, por cierto un mando mucho más fácil que el de Cuba 6. Weyler (1910), manifiesta que Blanco le dijo "que venía él a sustituirle, para evitar que se nombrara un civil", y como dice Juan Pando, "se nombró un mal politico vestido de militar”.

• "El diario perdido de Céspedes", es un extraordinario testimonio, con un estudio previo publicado por el Historiador de la ciudad de La Habana y Director del popular programa de T.V. "Andar La Habana", Leal Splengler, que es el mejor de los historiadores residentes en la isla y como es lógico, su punto de vista no puede desviarse de las tesis oficialistas cubanas.

• Una exposición detallada del asesinato de Cánovas por Angiolillo, urdido por Betances, se puede ver en Riesgo (1996).
• Magnífico artículo en el que se nos dan las claves de como un mediocre General, Ramón Blanco, sustituyó al mejor de España en la época Weyler Nicolau, lo que fue sugerido a Sagasta por presiones extra-gubemamentales.
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Los contratos de Estrada Palma,es decir los millones de dolares que entregaria en bonos a politicos norteamericanos si se cumplian ciertas condiciones ,se sabe que se realizaron dos contratos.
Sale publicado en el New York Herald el 26 de febrero de 1907 y en la prensa española.El Diario de la Marina en su edicion de Madrid de 4 de marzo de 1909 publica los contratos ,aparecen suscritos por Estrada Palma y Samuel Janney el primero,el segundo por Estrada Palma y Selden Fish,uno por 28 millones de dolares y otro por 26.
Estrada Palma al llegar al gobierno hace un pago de dos millones de dolares a cuenta de estos bonos.
Fue un escandalo en Cuba porque los contratos habian caducado.Y se decia qque no tenia que haber realizado ningun pago,claro que Estrada sabia mejor que nadie a que politicos norteamericanos sobornado y lo que pasaria sino cumplia su parte del trato.

CCR dijo...

Hola José Ramón, acabo de encontrar el nombre de la persona que pagó mil francos al anarquista italiano Angiolillo para que matase a Cánovas del Castillo

http://www.gorgas.gob.pa/museoafc/loscriminales/magnicidios/canovas.html

"El asesinato de Cánovas no fue la obra de un solo individuo por iniciativa propia. Angiolillo fue tan sólo el instrumento. Detrás de él estuvo el Dr. Ramón Emeterio Betances, llamado el médico de Cabo Rojo, agente de los independentistas cubanos en París, con quien se había relacionado a través de Charles Molatu y otros correligionarios. En la prensa reconoció que Angiolillo le había visitado cuando se dirigía a España a realizar su crimen y se entrevistaron por lo menos tres veces. "Tosti lo trajo a mi casa", decía Betances. Angiolillo le explica su "proyecto" de asesinar a la Regente y a su hijo. Betances piensa que eso no alteraría la política ni haría prosélitos para su causa. Sugiere mejor que asesine al Presidente Cánovas."

Anónimo dijo...

En este escrito se dicen cosas MUY importantes, gracias por compartirlo

Michael dijo...

Saludos José, también muchos independentistas puertorriqueños le delataban a Estados Unidos como invadir a Puerto Rico, al parecer ignoraron lo que dijo el propio Maceo cuando dijo que si EE. UU. Invadía Cuba que esa seria la única vez que el pelearía al lado de España, lo empeoraron todo, destruyeron a España y ahí fue cuando pasamos a ser una colonia, saludos.

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