Crée usted de que Cuba estaría mejor como:

lunes, 11 de octubre de 2010

La inmigración Hindú en Cuba. Final de la Primera Parte.

(Continuación)


Los materiales recogidos muestran que en la cultura de los inmigrantes se observan determinados elementos que resisten más decididamente la acción de la cultura que los rodea. Entre los inmigrantes hindúes y sus descendientes se conservan hasta nuestros días creencias tradicionales sobre fuerzas sobrenaturales y una práctica religiosa ancestral. Estos rasgos de la cultura han sobrevivido por cuanto servían a modo de defensa en un medio cultural que les era ajeno. Además existe otra faceta del proceso de aculturación que constituye la contrapartida de la asimilación de la cultura inmigrante. Este es cuando se produce una aceptación por parte de la población local de rasgos pertenecientes a la cultura inmigrante.

 En el terreno de las creencias religiosas en Jamaica se ha producido un fenómeno de esta naturaleza. En las prácticas de los cultos revivalistas existen elementos rituales identificables como de procedencia hindú. Dentro de estos cultos, según Simpson, en una ceremonia especial, secreta, se mata un chivo antes de comenzar el servicio religioso ordinario. Están presentes el líder o director, los miembros principales de la iglesia y la persona que está en peligro. Se lee el Salmo bíblico 65, elevan oraciones el director y otros tres dignatarios, recitando después el director un mensaje que recibe el nombre de "bendición". Más tarde éste expresa su petición al pie del animal que se va a sacrificar, o sea, declara que alguien quiere "ser librado de un gran peligro". Explica por qué se sacrifica el animal diciendo que se trata de una persona en cuestión. Si esta persona es apta se le pide que lea el Salmo 118, de lo contrario, es leída en su lugar por una madre u otro dignatario.

 Es rociada entonces ligeramente sobre la cabeza del chivo agua fría consagrada y el director pide a uno de los ayudantes decapitar el animal. El sacrificio debe ser realizado con un arma muy afilada pues el animal no debe emitir sonido alguno. El líder toma un poco de la sangre y traza el signo de la cruz en la frente del individuo que ordenó el sacrificio. El resto de la sangre es recogido en un recipiente, pues la sangre no debe ser absorbida por la tierra. Aproximadamente la mitad de la sangre es colocada en una vasija aparte, mezclándose el resto con miel y harina de trigo, haciéndose con esta mezcla una especie de pastel que se coloca en el altar. El resto del chivo se corta en trozos y se sazona con salsa hindú (curry). Luego es cocinado en aceite de coco añadiéndosela cebollas, ajos y cebollinos realizándose la cocción en una cazuela de barro(24).

 Este proceso de préstamo cultural no parece haberse dado en Cuba, no integrándose dentro del creciente sincretismo religioso elementos tomados de las creencias hindúes.

 En toda inmigración, además de su cuantía, existen una serie de factores que condicionan el ritmo de asimilación al nuevo medio nacional en donde se injerten. Los matrimonios con la población local facilitados por la ausencia de prejuicios raciales entre las capas sociales a las que se relacionaron incidieron favorablemente el proceso de integración en Cuba.

 A pesar de que el número de esta inmigración fue poco considerable su estudio ayuda a la comprensión de los procesos étnicos en la Cuba contemporánea.

 El aspecto sicológico también debe tenerse en cuenta en el proceso aculturativo. Es posible establecer una clara línea divisoria entre la actitud de los braceros contratados y la de los inmigrantes, que después del fin del sistema de contratación, continuaron viniendo por su cuenta a la América. Mientras los primeros se aferraban a su cultura resistiendo a la asimilación, los segundos venían condicionados a ésta. Un hindú, que llegó a Cuba en el 1923. relataba que ya en el barco que los conducía hasta las Antillas, muchos se despojaron del turbante y cortaron el cabello(25).

 Desde sus comienzos, la inmigración de hombres fue infinitamente mayor que la de mujeres, desproporción que indudablemente ha ejercido gran influencia en el mestizaje. Por la época en que se produjo la llegada a Cuba de los braceros, la escasez de mujeres pertenecientes al grupo, representaba en Jamaica un serio obstáculo para los hin dúes. En Cuba, por su parte, las posibilidades para la endogamia eran aún más escasas.

 Para poder apreciar el curso seguido por el mestizaje, hemos seleccionado una familia-tipo, cuya genealogía desarrollarnos a continuación.

 Los fundadores de esta familia, llegaron a Jamaica en algún momento, entre el 1860 y el 1880. Samkerr, el hijo mayor, les nació en Jamaica en el 1883. Cuando éste era aún pequeño, los padres regresaron a la India, donde permanecieron durante algún tiempo, y volvieron de nuevo a Jamaica.

 Llegado el momento, de acuerdo con las tradiciones hindúes, los padres de Samkerr realizaron el contrato matrimonial de su hijo con los padres de la novia elegida. En el año de 1902, Samkerr y su mujer, Emilia Doughall, embarcaron con rumbo a Cuba en busca de trabajo, desembarcando por el puerto de Guantánamo. En esta fecha, Samkerr contaba con diecinueve años y su mujer con dieciséis. A la sazón esposa de Samkerr estaba encinta, dando a luz a su primer hijo Jorge, en un lugar llamado el Yarey, cercano a Guantánamo.
La familia continuaba manteniendo las relaciones con la comunidad hindú de Jamaica. A los diez u once años (1913 o 1914) Jorge viajó por primera vez a Jamaica, en donde permaneció cuatro meses. A los veinte años (1923) volvió de nuevo, y por espacio de otros cuatro meses estuvo en dicha Isla. Luego, en el año de 1925, estuvo por última vez en Jamaica durante tres meses. Todos estos viajes los realizó en compañía de su madre; su padre permaneció en Cuba, no volviendo más a Jamaica ni a la India. En sus viajes a Jamaica, visitaban los familiares, tíos y otros parientes que residían en la Isla. Allí participaban de las actividades de la comunidad hindú, las ceremonias religiosas entre ellas.

 En la genealogía que desarrollamos, todos los integrantes de la familia que aparecen en la misma, salvo la primera generación, vinieron a Cuba. Como se puede apreciar, varios hermanos y hermanas de Samkerr se establecieron como él en Cuba. De todos ellos solamente Bantá regresé de nuevo a Jamaica, en el año 1931, período en el cual se produjo una crisis económica que conmovió a Cuba.

 Todos los hermanos a su llegada a Cuba se establecieron en el área de Ermita, particularmente en el batey Egipto. De ellos, tres contrajeron matrimonio con negra y mulato, y dos con india. En tercera generación, todos los nietos y nietas de Lalit-Ram y Etualí contrajeron matrimonio con negro o mulato cubano. Una sola excepción la constituye el primer matrimonio de Jorge, con una india.

 En ocasión del último viaje que realizó Jorge a la vecina isla de Jamaica cuando tenía veintidós años, su padre le dijo:

    Cuando tú vayas, cásate allá con una india como tú, y trae tu mujer para acá.
 La petición paterna fue cumplida por Jorge, aunque el matrimonio fracasó, porque aparentemente la mujer no podía tener familia. Entonces, dice Jorge,

    ... el viejo la llevó a Santiago de Cuba y la embarcó directo a su casa otra vez, para que no se quedara por aquí.
 En la cuarta generación, es decir, los bisnietos de Lalit-Ram y Etualí, solamente hay un caso en el cual contrajeron matrimonio descendientes de indio por línea materna y paterna respectivamente. Constituye a la vez, un matrimonio de primos cruzados.

 El uso de una lengua por un grupo nacional injertado en un medio distinto, cual era el caso de los inmigrantes, está en dependencia de una compleja red de factores. La posición económica y social del grupo en cuestión, el grado de desarrollo de su cultura, las relaciones con otros grupos humanos y la cuantía de los parlantes, pueden citarse como varios de los nódulos de la cuestión planteada.

 Según señalábamos antes, al referirnos a la procedencia étnica de los braceros traídos a las colonias antillanas, el Hindi era la lengua hablada por la mayoría de los mismos. En la conservación del Hindi, como lengua usada por las comunidades hindúes, se han conjugado infinidad de factores. algunos de los cuales enumeramos en el párrafo anterior.
Después de la proclamación de la República de la India, se produjo en la isla de Trinidad, un auge en cuanto a la utilización de¡ Hindi por la comunidad indostana. Por primera vez en la historia de la Isla, los hindúes crearon escuelas, en las cuales se imparte la enseñanza en lengua Hindi. Desde luego que no poco influyó en este sentido, la situación económica de los inmigrantes.

 En Cuba, por su parte se habló el Hindi, mientras los braceros constituían grupos compactos de trabajadores agrícolas, residentes en el mismo sitio. Luego, a medida que fueron muriendo los viejos y dispersándose sus descendientes, la lengua se perdió casi por completo.

 Hay un solo aspecto en que se ha mantenido el uso del Hindi, y es en las ceremonias religiosas, a las que hacemos referencia más adelante en este trabajo.

 Actualmente el proceso de asimilación de los hindúes en Cuba, casi ha concluido. En el plano de las creencias religíosas, se ha manifestado una cierta resistencia a la desaparición.

Artículo completo aquí:
http://www.archivocubano.org/hindu1.html

Todo comienza con un sueño. Por José Ramón Morales

 Sí señores, hay que soñar, y soñar en grande, yo sueño todos los días, a cualquier hora, mi mente no deja de soñar. Veo las cosas, las transformo mentalmente. A veces estoy como en otra dimensión, no me concentro en cosas que pasan a mi alrededor, se me olvidan los hechos recientes, pero es que mi mente siempre esta trabajando, no hay descanso. Es mucho lo que quisiera hacer y transformar. No hay dudas de que soy muy ambicioso, pero mi ambición es colectiva, es de progreso en conjunto, es de armonía, es de reconciliación. Soy un soñador y no me avergüenzo, nací así, que le voy a hacer.

 Desde hace años vengo cociendo la idea de una reconciliación entre Cuba y España, y uso esa palabra pues aunque muchos me dirán que ya estamos reconciliados por el amor que existe, yo digo que no, hay mucha desinformación y por lo tanto hay sentimientos encontrados. Para muchos españoles y por desconocimiento, los cubanos en su mayoría no querían ser españoles y fueron los causantes de muchas muertes y perdidas materiales que llevó al fin del imperio. ¿Quien en la Península no tuvo un antepasado que no haya muerto, o sido herido en la guerra del 98? y llevan esa espinita clavada en su interior, ademas el dicho "Mas se perdió en Cuba" les recuerda que por culpa de los cubanos mal agradecidos, ellos pasaron por todo lo que pasaron, en vez de haber vendido a EEUU la isla por los $300,000 dólares que le ofrecieron y haberse marchado con todas sus naves y sus cosas, lo dieron todo, hasta el último hombre y la última peseta. Esa es una versión creíble por parte de los peninsulares e insulares de España. Sin embargo la realidad es otra, los cubanos también fuimos víctimas. No todos los cubanos querían la separación, una mayoría se sentía español igual que cualquier peninsular, y no olvidemos y está en las estadísticas, que al tratarse de una guerra civil entre españoles, hubo muchos peninsulares e insulares, que una vez llegados a Cuba, se unieron a sus otros hermanos que luchaban del lado mambí y contra España, o sea que no solo fueron de origen cubano. No olvidemos que el ejército español en Cuba se componía de 50,000 soldados españoles nacidos en la isla y lucharon al lado de España. Una vez mas repito que la guerra civil la ganaron los autonomistas y así se comenzó el primer gobierno autónomo de España y eso era lo que la mayoría de los cubanos querían y hasta hubo tropas mambisas que salieron de la manigua y se unieron al nuevo gobierno. Tenemos que repetir hasta la saciedad y que cale en cada español, que los cubanos no nos separamos de España, fue la pérdida de Cuba mediante la invasión norteamericana y nosotros no pudimos hacer nada mas que obedecer a los poderosos, como la misma España al perder tuvo que seguir instrucciones y retirarse. No fue un cubano quien arrió la bandera española de los edificios públicos. El cubano por otro lado ha sido muy manipulado por los historiadores y no conoce la verdad de todo, solo lo que han querido que sepa. El cubano no sabe que éramos españoles de nacimiento, ni que el 25 de noviembre de 1897 se hicieron extensivas las leyes de la Península hacia Cuba y Puerto y el 1 de enero de 1898 se comenzaba el nuevo Gobierno Autonómico de la Isla, el primero de España. Hay muchas cosas que no quiero repetir pues he escrito ya demasiado sobre el tema y algunos me van a mal interpretar, claro, eso no importa, tengo que ser repetitivo como la Coca Cola para que la idea logre penetrar en lo mas profundo. 

 La cosa es que como un soñador, yo visualizo la reunificación, lo veo todo, es algo muy bonito como lo que ocurrió con las dos Alemanias y que hoy en día después de 20 años, el resultado ha sido maravilloso y de prosperidad para ambos lados que hoy es uno solo, como puede ocurrir con Cuba y España si nos lo proponemos, solo basta eso, que lo deseemos de corazón y trabajemos unidos para lograrlo. Nos necesitamos desde ambas orillas, en la unión esta la fuerza y esta vez vamos a hacer las cosas bien hechas. Tenemos todo el potencial, el cariño esta ahí. Trabajemos en base a esta idea, eduquemos bajo este nuevo concepto de reunificación, seamos limpios interiormente, sin agendas ocultas, transparentes, con ganas de crear un futuro brillante para todos, luchemos contra la Leyenda Negra Española que tanto daño nos ha hecho y hablemos de la Realidad Blanca, de las cosas positivas, del futuro próspero que podemos crear entre todos, con una España mas grande, con presencia en el Caribe y una Cuba española y europea. Luchemos por ese abrazo y después de tantos golpes, hagamos las cosas bien hechas pues sí podemos. Nadie es mejor que nosotros, en todo caso igual.

¡Por una Cuba Española!, ¡Viva España! 

domingo, 10 de octubre de 2010

Rasgos culturales de los inmigrantes hindúes en Cuba (Cont.)

 
La inmigración indostana a Cuba y sus antecedentes en las Antillas (Parte I) (Cont.)
Rafael López Valdés


 Estos primeros hindúes en el territorio del central Ermita, excitaban la curiosidad de la población local. Los inmigrantes no vestían al estilo occidental como los naturales. Usaban

    ... turbante y taparrabos, consistente este último en una tela que se enrollaban en el cuerpo.
 Las mujeres llevaban el pelo "enrollado en forma de pelota"(12). Según la denominación popular, los indios que había eran "Calcuta", "Punjab" y "Madrás". Los "Calcuta", tenían el pelo largo, y se cubrían la cabeza con un turbante. Es posible que, atendiendo a este indicio, se tratara de sikhs(13).

Con el paso del tiempo, los braceros que se establecieron con carácter de permanencia en las comunidades rurales, no tardaron en perder el vestido nacional, adoptando consiquientemente el usado por la población local. En Trinidad, el vestido nacional se ha conservado fundamentalmente en el campo, aunque también una parte de la población de las ciudades lo usa, en primer término, las mujeres.

 Los braceros usaban su propia lengua para comunicarse entre sí. En general, no hablaban el español y el inglés lo hablaban bastante mal.

 Los hábitos alimenticios de los hindúes llamaban la atención de la población. Comían con las manos, consistiendo su dieta en tortas de harina y mantequilla. Al decir de un informante, "los indios Calcuta comían solamente casabe" aplicándole a las tortas la denominación que los aborígenes cubanos daban a la especie de "pan", hecho de yuca (mandioca). Estos grupos no comían carne. Gustaban mucho del pescado, el cual obtenían de los ríos y arroyos de Ermita. Los mangos que tanto abundan en los campos cubanos, los comían verdes, y además preparaban un plato a base de flores de este árbol(14).

 Aunque estos primeros hindúes observaban las prohibiciones alimenticias referentes a la carne, en la actualidad se ha perdido por completo esta observancia, al menos entre los del grupo estudiado y sus descendientes. Como una supervivencia dentro de la dieta alimenticia se ha mantenido la preparación del persad, que constituye el plato ritual que se reparte dentro de las ceremonias religiosas.

 Los culíes al levantarse por las mañanas, hacían sus abluciones en un arroyo cercano al batey Egipto, donde residían, sentándose en cuclillas frente al sol(15).

 Los inmigrantes no trasladaron a Cuba ninguna expresión de su arquitectura tradicional. Tampoco hemos podido apreciar en los interiores de la vivienda actual, ningún rasgo que nos señale este origen. En ellos se manifestó una marcada tendencia por asimilar rápidamente las formas de vida vigentes en Cuba. Inclusive la mayoría de ellos, tan pronto como les fue posible, abandonaron los campos de caña en busca de mejores trabajos en los bateyes y núcleos urbanos. La única forma de construcción que recuerda las pautas originales, se contrae al colgadizo o enramada hecha de bambú, que sirve a los fines de la celebración de ceremonias religiosas (puja)(16).

 El batey Egipto, centro de la colonia del mismo nombre, sé encuentra al norte del batey Ermita. La mayor parte de los hindúes y jamaicanos de Ermita, residían en este batey. Los hindúes que estaban solteros, compartían los barracones con los jamaicanos, y los que tenían constituida familia, vivían aparte. Estos últimos, criaban vacas y chivos en sus pequeñas parcelas de tierra.

 En los campos de Ermita, también trabajaron mujeres hindúes. Eran las esposas de los hindúes que habían venido ya casados. Desde la llegada de los primeros culíes, vinieron también mujeres, pero en cantidad insuficiente. Una comisión creada en el 1912 para estudiar las facetas negativas de los inmigrantes y sus condiciones de vida, señalaba entre los principales desajustes comunes a los grupos hindúes de la Guayana Británica, la Isla de Trinidad y Jamaica, el alto número de suicidios entre los culíes contratados, la desproporción entre los sexos con su consecuente inmoralidad y la excesiva cantidad de causas judiciales, establecidas contra los braceros por delitos sancionados en las leyes coloniales del trabajo(17).

 La escasez de mujeres tuvo repercusiones de gran importancia en la posición de la mujer y en el régimen de castas. Una serie de prohibiciones existentes en la India, no tuvieron lugar en las numerosas comunidades indias de la isla de Trinidad. La viuda de un brahmán a quien se le prohibe volver a contraer matrimonio en la India, no observa esta prohibición en Trinidad. También los matrimonios entre miembros de distintas castas, se observan con frecuencia.

 A pesar de que las mujeres descendientes de hindúes son poco numerosas, todavía es bastante grande la resistencia al mestizaje.

Los hindúes establecidos en territorio de Ermita, los cuales vivían en su mayoría en el batey Egipto, tenían fama de racistas entre la población local que estaba compuesta en su mayoría por negros. Esta fama la adquirieron en virtud de la endogamia, que era observada por el grupo. Los hindúes veían con malos ojos "que otros que no fueran sus paisanos, hablaran con sus mujeres"(23).

 En las condiciones generales precedentes, se producen aspectos particulares del proceso de transculturación, atendiendo a las especificidades de las distintas colonias a donde fueron destinados los braceros. Existe además, una correlación lógica entre la proporción de los distintos componentes étnicos y las variantes del proceso transculturativo.


(Continuará)

sábado, 9 de octubre de 2010

La inmigración indostana a Cuba y sus antecedentes en las Antillas. Por Rafael López Valdés (Parte I)


La llegada de hindúes en calidad de braceros a Cuba, es bastante poco conocida. No hemos encontrado fuente bibliográfica que la refleje, ni información sobre el destino ulterior de los mismos, después de su arribo a costas cubanas. El presente trabajo constituye pues un esfuerzo encaminado a esclarecer el curso seguido por los inmigrantes hindúes y sus descentientes en Cuba.
Entendemos que al estudiar la inmigración hindú en Cuba, es posible arrojar alguna luz sobre uno de los temas de nuestra historia étnica, completamente desconocidos hasta el momento.


En el 1902, se constituyó la República de Cuba bajo la tutela de los Estados Unidos. Aunque los capitalistas americanos habían comenzado a hacer inversiones en la Isla desde la segunda mitad del siglo XIX, es esta la coyuntura que aprovechan para penetrar masivamente adueñándose de los servicios públicos y de enormes extensiones de las mejores tierras del país, particularmente en las provincias de Camagüey y Oriente.
 En estos territorios se dieron a la tarea de erigir modernas fábricas azucareras con una gran capacidad de producción, los llamados colosos, para lo cual era indispensable poner en producción las plantaciones abastecedoras de caña a los molinos. Las zonas elegidas para las fábricas tenían una baja densidad de población, haciéndose necesario el proveer la fuerza de trabajo indispensable, destinada a las tareas agrícolas y al corte y alza de la caña. Esta última etapa de la cosecha conocida con el nombre de zafra, requiere la disponibilidad de una inmensa cantidad de macheteros, que dada la estructura económica que sufría el país, no tenían empleo el resto del año. Siendo plantadores con mentalidad esclavista, acudieron a la importación de braceros de otras islas antillanas, fuerza de trabajo barata que quebraba el nivel salarial de los trabajadores cubanos.
La importación de braceros antillanos revivió escenas propias de la esclavitud, abolida en Cuba cuatro décadas antes. Contratistas sin escrúpulos se dirigían a Jamaica o Haití en busca de piezas de ébano, que luego negociaban con los terratenientes o empresas propietarias de plantaciones.
El tráfico de braceros revistió proporciones considerables. Atendiendo a cifras oficiales en el período entre el 1913 al 1930, entraron más de 300.000 haitianos y jamaicanos. Sin embargo, las cifras reales sobrepasan las ofrecidas por las fuentes oficiales. Miles de inmigrantes entraron al país sin documentos de ninguna clase, contando con la complícidad de las autoridades. Por Ley de 3 de agosto de 1917, muchas empresas e individuos recibieron autorización para introducir trabajadores hasta dos años después de que terminara la Primera Guerra Mundial
  • ... a condición de que se proporcionara garantía de que los inmigrantes no se convertirían en carga pública, ni constituirían una amenaza para la sanídad, así como de que serían reembarcados a su debido tiempo (Gaceta Oficial de 3 de agosto de 1917).

Esta Ley no hizo más que oficializar una situación existente de facto.
La ocupación a la cual se destinaban los hindúes, era el cultivo y corte de la caña de azúcar, al igual que el resto de los braceros antillanos. Sin embargo, en virtud de conocer el inglés, gozaban de una ventajosa posición en los centrales de propiedad americana. De este modo, algunos pasaron a ocuparse de otras tareas, tales como capataces en los bateyes y colonias.
Los descendientes de hindúes, nacidos en Cuba, siempre estaban atentos a cambiar de trabajo cuando con ello podían mejorar de posición. Muchos de ellos, por su conocimiento del inglés, pasaron años más tarde a ocuparse en los trabajos de construcción que se realizaron en la base naval norteamericana, enclavada en territorio cubano de la Bahía de Guantánamo. Durante estas obras practicadas en los años de la Segunda Guerra Mundial, aprendieron oficios relacionados con la construcción. Los viejos, por su parte, siguieron trabajando en la caña o, por su cuenta, en pequeñas parcelas, sembrando frutos menores y café.
Alrededor de la crisis económica de los años 30, gran parte de los hindúes regresaron de nuevo a sus lugares de destino, fundamentalmente Jamaica. Los que se quedaron en Cuba tenían constituida familia y no vivían en comunidades, sino dispersos en distintos lugares, principalmente en la costa sur de Oriente y la zona de Guantánamo.
Durante el estudio de comunidad realizado en el Central Costa Rica (antiguo Ermita) de la zona de Guantánamo, tuvimos referencia de la existencia de hindúes en la zona. Al hacer indagaciones, comprobamos la presencia de algunas personas, antiguos inmigrantes hindúes y sus descendientes, radicados en dos bateyes, Ermita y Egipto. Hasta el momento, no se tenía conocimiento de estos restos de las inmigraciones de hindúes venidos a Cuba por los primeros años de este siglo.
Con respecto a la llegada de inmigrantes a Cuba, tenemos noticias de que alrededor del 1905-06 vinieron desde Jamaica unos doscientos hindúes que entraron ilegalmente en Cuba. El mismo informante afirma que en el año 1914, vinieron más de dos mil hindúes nacidos en la India, y unos doscientos de Jamaica, habiendo entrado los últimos con sus documentos en regla(8). La veracidad de estos datos es dudosa. Por una parte, la cuantía que se acredita a la inmigración, es poco probable y además, ya por esta época funcionaba en la India, una comisión que se encargaba de supervisar la emigración, y llevaba el registro de los emígrantes y los lugares de destino, y no conocemos ninguna referencia a tal emigración hacia Cuba. En la obra de Kondapi, por ejemplo, se ofrece una relación de Indios en distintos países del mundo, y no aparece ninguna indicación con respecto a Cuba, a pesar de que se menciona la presencia de hindúes en Panamá (cuatrocientos cincuenta en 1948), Barbados (cien en 1950) y Brasil (veintiuno en 1948)(9).
Alrededor del año 1915, había trabajadores hindúes en varios centrales de la provincia de Oriente, entre ellos el Soledad, Esperanza, Santa Cecilia, los Caños, Santa Isabel y Romelié, todos enclavados al sur de Oriente, en la zona de Guantánamo(10).
Según informes, por el año 1925 nuevos grupos de hindúes vinieron a trabajar al territorio del Central Ermita. Estos indios también se dedicaban a los trabajos de deshierbe y corte de la caña. Al igual que los grupos que lo precedieron, usaban su vestimenta típica. Permanecieron unos dos años trabajando en Ermita, y al cabo de este tiempo casi todos se fueron para otros centrales, entre ellos Romelié, Los Caños y Santa Cecilia(11) (En la actualidad se llaman Héctor Infante, Paraguay y Jorge Prieto respectivamente).
En vista de la carencia de fuentes fidedignas sobre la cuantía de la inmigración, y siendo los datos procedentes de informantes confusos y contradictorios, damos la cifra tentativa global de unos dos mil braceros de este origen. En la actualidad, calculamos que hay en Cuba unos doscientos hindúes, contando como tales a sus descendientes en primera generación nacidos en la Isla.
Es poco probable que los inmigrantes vinieran directamente de la India, pues de este modo aparecerían inscriptos en el Registro de inmigrantes, que desde fines del pasado siglo se seguía en los puertos de embarque, haciéndose constar el lugar de destino. La mayoría de los inmigrantes posiblemente vinieran de Jamaica y de alguna otra colonia como Trinidad, en donde había una numerosa población de este origen.
Los primeros hindúes venidos a principio de siglo, ofrecían una serie de características culturales que los diferenciaban claramente del resto de la población y de los demás inmigrantes. Usaban el vestido tradicional de los distintos pueblos de la India, y muchos cubrían su cabeza con turbantes. Las comidas también los distinguían perfectamente de la población, así como una serie de otras costumbres. A pesar de vivir principalmente en el batey Egipto, situado en el área cañera del Central Costa Rica (antiguo Ermita) de la zona de Guantánamo, en donde vivían muchos jamaicanos, mantenían su individualidad contrayendo matrimonio entre sí. Esta marcada tendencia endogámica les ganó el calificativo de discriminadores por parte de los jamaicanos. En realidad, algo había de cierto en esta afirmación. Bajo la influencia de la discriminación vigente en las colonias británicas, se agudizó entre los inmigrantes hindúes la tendencia a evitar el mestizaje con la población negra local.
La discriminación incluso se ejerció sobre hindúes de tonos de piel más oscuros, situación que no tiene lugar en la India.
Los braceros confrontaron dificultades en los nuevos lugares de asentamiento, en relación con la posibilidad de hallar mujer dentro del grupo. Este problema de la escasez de mujeres entre los inmigrantes, se señala por algunas comisiones designadas para el estudio de las condiciones de vida y trabajo de los inmigrantes. En Cuba, prácticamente tenían mujer de su propio origen aquellos hindúes que ya habían venido casados desde Jamaica. La falta de mujeres hizo que algunos viajaran a Jamaica bajo la presión del medio socio-familiar en busca de esposa, aunque estos matrimonios no siempre dieron resultado, por cuanto debían encontrar esposa en el breve plazo de unos días de estancia en la vecina isla, lo cual no garantizaba la selección adecuada.
Con el paso de los años, las nuevas generaciones nacidas en Cuba, para las cuales el matrimonio endogámico no tenía el mismo significado que para sus padres, no observan esta regia. Sin embargo, a pesar de su integración a la nacionalidad cubana por el mestizaje, por la participación en la cultura cubana, aún sobreviven algunas reminiscencias entre ellos de aquellos puntos de vista primarios, en relación con los negros, manifestándose en su preferencia por contraer matrimonio con personas de tonos más claros de piel.
Existen distintos grados de integración de los inmigrantes, en dependencia con el medio que los rodea. En la Guayana, donde se ha seguido una habilidosa política por parte del Gobierno colonial, existen diferencias bastante acentuadas entre los indios y los demás grupos étnicos, representados en la población. Trinidad, donde existe una numerosa población hindú, goza de una mayor integración, y los inmigrantes y sus descendientes tienen una conciencia bastante desarrollada de "trinitarios". En esta Isla, como en Jamaica, aún en mayor grado, la resistencia ha ido cediendo al mestizaje gradual. Los hindúes de Cuba, y en particular sus descendientes, no se distinguen en la actualidad del resto de los ciudadanos, pues su manera de vestir, hábitos alimenticios y costumbres son los mismos que los del cubano.
En el año 1919, la Guantánamo Sugar Co., compañía norteamericana propietaria de varios centrales en la zona de Guantánamo, costa sur de Oriente, trajo un cargamento de varios cientos de hindúes para trabaiar en las plantaciones de los centrales que poseía. Teniendo en cuenta que la inmigración desde la India cesó en el 1916, los braceros provenían de alguna colonia británica de las Antillas, probablemente de Jamáica. Además de este grupo, tenemos referencia de que llegaron a la zona otros traídos por contratistas libres, que iban de un batey a otro vendiendo fuerza de trabajo. A petición de la administración norteamericana del Central Ermita, la Guantánamo Sugar le cedió un grupo de hindúes para trabajar en sus colonias de caña. Estos años se caracterizaban por una febril actividad azucarera en Cuba, consecuencia del conflicto bélico que había destruido los campos remolacheros de Europa. Era la época de la llamada "Danza de los Millones". Los precios del azúcar eran muy elevados, y por este motivo la fuerza de trabajo era de un valor inestimable.
El grupo de hindúes que fue a trabajar a Ermita, cedido por la Guantánamo Sugar, se estableció en la colonia de caña llamada Egipto. Allí se dedicaban a los trabajos agrícolas de la caña, que les eran conocidos desde la India, lugar que se consideraba el foco desde el cual la caña se extendió a otros lugares del mundo.
(Continuará)

Astilleros de La Habana en la Cuba Española

No hay dudas que la Leyenda Negra Española ha hecho mucho daño hasta nuestros días, siempre se dice que Cuba vino a progresar cuando nos separamos de España y que cosa mas lejos de la realidad. Cuba a pesar de haber sido un lugar que mas que conquistada, fue construida de la nada. Los supuestos nativos cubanos que eran emigrantes de Centro, Norte y Sur America, prácticamente no habían hecho nada y no eran los santos que han querido pintar los historiadores. Los Tainos masacraron a los Siboneyes y los exterminaron y así esas tribus algunas caníbales y nómadas, no dejaron grandes legados, por lo que se puede decir que España hizo a Cuba desde que era un gran bosque. No hay presencia de ciudades indígenas, ni de pirámides como en America Latina, etc. Casi que es mas fácil encontrar petróleo, que un hueso de un indígena. España construyó a Cuba desde que era un gran bosque y comenzó a talarlo para crear ciudades, pueblos, caminos, tierras para labrar y cosechar, etc. También creó fortalezas, castillos, palacios y palacetes como no los construyó Inglaterra en el hoy EEUU, etc. De las iglesias y monasterios ni que hablar, pues esas joyas arquitectónicas que dejó por toda Cuba, con paredes gruesas y techos de tejas, no se pueden comparar con las iglesias de madera con campanarios falsos construidos por los ingleses. De una vez y por siempre reconozcamos lo bueno de la presencia española y no desprestigiemos tanto a nuestra sangre y nuestras raíces y estemos orgullosos de una vez y por siempre.

 Hoy voy a referirme una vez mas a Los Astilleros de La Habana. Para los que no quieren reconocer el desarrollo de la  Cuba Española. Esto ocurría cuando EEUU no era nada y Nueva York quizás era un caserío muy pobre.


 El imperio español dependía de sus barcos. Eran los barcos los que mantenían el contacto entre territorios muy distantes, los que defendían las costas, posibilitaban el comercio y transportaban las riquezas a la Península. A principios del siglo XVIII, con el cambio de dinastía, la flota española se encontraba seriamente mermada en sus efectivos. En 1713, Bernardo Tinajero de la Escalera, primer ministro de Marina que tuvo España, decidió impulsar la construcción naval para mantener el control de los mares. Fue el inicio de un período de intensa actividad. En 1720 José Patiño, intendente general de Marina, creó los arsenales de Ferrol, Cartagena, Guarnizo (Santander), La Carraca (Cádiz) y La Habana.

El astillero de La Habana pronto se convirtió en el principal. Allí se construyeron 197 barcos en un siglo, muchos de los cuales participaron en la batalla de Trafalgar. Sus arsenales contaban con dos ventajas: en primer lugar, la rica provisión de maderas nativas de alta calidad y, en segundo término, la privilegiada situación de su puerto, bien defendido y situado en la ruta americana. En sus astilleros se construyó el coloso de su tiempo, el Santísimo Trinidad, dotado con ciento cuarenta cañones, que fue hundido en la batalla deTrafalgar.


Biografia CUADERNOS DE HISTORIA

La historia naval cubana tiene su origen y se encuentra indisolublemente ligada a la española; desde el comienzo mismo de la colonización de la Isla caribeña, dicha plaza se convirtió en un enclave, para las reparaciones y avituallamiento de los buque de la corona, hasta que se fueron erigiendo los primeros astilleros; en fechas tan tempranas como 1622 se suscribe el primer contrato entre la Junta de Guerra de la Corona Española con uno de los armadores más importantes de la época, Dº Alfonso Ferrera, con el propósito de iniciar la construcción de bajeles en La Habana. No obstante, la fundación oficial de Astillero y el Real Arsenal de La Habana, tuvo lugar en 1724 con la botadura del navío San Juan. Durante el siglo XVIII se llevó a cabo la reconstrucción y modernización de la flota española y el Astillero de La Habana se convirtió en el más importante de su clase, superando con creces a sus homólogos de El Ferrol, Guarnizo (Santander), Cartagena y La Carraca, todos ellos en suelo peninsular, tanto por la cantidad, como por calidad de sus embarcaciones, (la tercera parte de producción naval española provenía de la Habana). En esa época fueron construidos 197 buques en la Isla de Cuba; de los astilleros de esa colonia fueron botados buques legendarios como el “Santísima Trinidad” con sus 140 cañones y más de 1000 tripulantes que hundió a cañonazos al "Victor", buque insignia de la Flota del Almirante inglés Horacio Nelson en la celebre batalla de Trafalgar y otros como el “Nuestra Señora de Loreto” o el “Princesa” que presentó feroz combate a tres naves británicas de similar porte, lo que demostró a los ingleses la superioridad naval española en ese momento. No es de extrañar, que de los 12 grandes buques de guerra con que contaba la Armada Real, 7 habían sido diseñados y construidos en Cuba; otros embarcaciones construidas en astilleros cubanos y que participarían en la Batalla de Trafalgar fueron los navíos "San Pedro", "San Rafael" y "San Roque", estos últimos con técnicas cubanas y con la intervención de constructores criollos. Los buque construidos en Cuba adquirieron una sólida fama a nivel mundial, no es casual que el Monarca Carlos III decidiera que su embarcación personal fuera construida en esa Isla, llegándose a denominar al Real Arsenal de La Habana como El Fénix de la real Armada.

          Un hecho poco difundido, es el relativo a la ayuda cubana que recibieron los norteamericanos durante su guerra de independencia; una parte importante importante del esfuerzo cubano a la gesta de Thomas Jeferson, tuvo lugar en los astilleros de La Habana, donde a instancia de criollos influyentes, muchos de los barcos que participaron en la causa rebelde norteamericana, fueron reparados y avitullados, contribuyendo así solidariamente a la causa liberadora del pueblo estadounidense.  

          A principios del siglo XIX continuaron las construcciones de buques en el Real Arsenal de La Habana, pero en 1834 el Capitán General Dº Miguel Tacón, propuso junto a otras personalidades de la época, detener la construcción naval en Cuba. En 1837, una Real Orden estableció definitivamente la prohibición de fabricar embarcaciones en los astilleros cubanos; no obstante, dicha orden no se cumplió a cabalidad, y el último gran buque botado al agua por los astilleros habaneros en 1852, lo fue el vapor "Cristóbal Colón", una hermosa y acabada muestra de ingenio naval. La construcciones navales en Cuba languidecieron en los años siguientes, sólo embarcaciones de pequeño porte, para faenas de pesca y cabotaje fueron construidas; para finales del XIX, unos 200 buques menores componían la flota de pesca y cabotaje de la Isla.


Primer navío construido en el astillero de La Habana en el siglo XVIII para la Real Armada española, siendo su constructor D. Pedros Torres, que antes había trabajado en Guarnizo. De 50 a 60 cañones, botado en 1724 y alistado en 1725.
Su primera salida la efectuó hacia el puerto de Veracruz donde se incorpora al mando de D. Rodrigo de Torres a la Armada de Barlovento como la nueva nave capitana. Su primera salida fue para dar caza a un navío francés en la costa de Alvarado, pero una calma hizo imposible su captura, mientras el francés escapaba al disponer de remos.
Zarpa de Veracruz a las órdenes del jefe de escuadra D. Rodrigo de Torres el 10 de octubre de 1725, acompañado de la fragata Nuestra Señora de Begoña y la balandra El Águila (esta última se unió en La Habana), para repartir el situado a los presidios y desalojar a los británicos asentados en Valis, Yucatán. Para esta última misión se unieron el 10 de abril del año siguiente con los guardacostas de Campeche, pero regresaron a Veracruz sin realizar la misión, alegando Torres que los vientos contrarios hacían peligroso acercarse a los arrecifes de aquella costa.
Ese año de 1726 era de tensas relaciones entre España y Gran Bretaña. A La Habana había llegado la escuadra de D. Antonio de Gaztañeta (ver navío Rubí). Con órdenes de concentrar todos los buques en La Habana, zarpa de Veracruz el navío San Juan después de carenarse, con infantería, artillería y municiones para la isla.
Al mando de Torres llegaron después el resto de buques de la Armada de Barlovento. Gaztañeta tiene noticias de que la escuadra del almirante Francis Hosier es superior en número y potencia y decide no salir a su encuentro.
En 1731 zarpó con la escuadra al mando de Spínola, contando además con los navíos El Retiro/San Jerónimo, Potencia y el paquebote Triunfo. Debían expulsar a los franceses de unos asentamientos en Santo Domingo. Cuando llegaron en febrero de 1732 ya se habían marchado, pasando después a patrullar esta escuadra las costas de Tierra Firme.
De nuevo al mando de Spínola zarpa de Veracruz en 1733 con el navío El Retiro para repartir el situado y patrullar las costas de Santo Domingo, Puerto Rico y Tierra Firme. Pasaron en La Habana un tiempo prolongado por si era necesaria su marcha a Cádiz con Rodrigo de Torres.
Finalmente zarpan los dos navíos de La Habana y se separan, estando el San Juan repartiendo el situado al mando del capitán Godarte, mientras El Retiro marcha a patrullar las costas de Tierra Firme.
Al mando del capitán de navío D. José Antonio de Herrera zarpa de La Habana en 1738 junto al navío Bizarro, llevando pertrechos al presidio de San Agustín de la Florida, pasando después por el puerto de Ocoa antes de entrar en Veracruz.
Al comenzar la guerra con Gran Bretaña en 1739 pasó a La Habana con el navío Bizarro, realizando varias misiones de escolta y reparto de pertrechos entre las bases antes de ser dado de baja en La Habana en 1741.
  • Por Santiago Gómez. Fuentes y Bibliografía
    Revista de Historia Naval, nº 3, año 1983, "Reglamento General de Marina", Leopoldo Boado.
    Revista de Historia Naval, nº 71, año 2000, "La infraestructura naval del Siglo de las Luces", Antonio de la Vega Blasco.
    Revista de Historia Naval, nº 79, año 2002, "La construcción naval en España durante el siglo XVIII", Álvaro de la Piñera y Jacqueline Thial.
    El Buque en la Armada española, VV. AA.
    Bibiano Torres Ramírez, "La Armada de Barlovento".
    Cesáreo Fernández Duro, "Armada española", tomo VI
  • Navío San Juan Bautista (3)
  • http://www.todoababor.es/listado/navio-sanjuanbautista3.htm
Ver Historia de los Astilleros de La Habana

  •  La Habana
  • Este fue el principal astillero con 197 barcos construídos en 97 años. Desde el "Santísima Trinidad" de 120 en aquel momento, hasta los 12 cañones de "Nuestra Señora de Loreto". Los recursos naturales ricos de Cuba y sus fuerzas defensivas la hicieron un sitio ideal para la construcción de barcos nuevos. Botado en 1739, el "Princesa" de 70 cañones luchó solo contra 3 barcos británicos de similar porte en 1740 esta fue la primera vez que los británicos se dieron cuenta de la calidad del diseño español y su construcción. Este navío, ya viejo cuando se capturó, estuvo 20 años más en servicio en la Marina británica.
  • Estos son los buques de guerra construidos en el Arsenal de La Habana y en el antiguo astillero, entre 1724 y 1870. (Jacobo de la Pezuela, Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de la Isla de Cuba. Envío de Santiago Roig Mafé)
  • 1724
    San Juan de 50 cañones en La Habana.
  • 1725
    San Lorenzo de 50 cañones en La Habana.
  • 1726
    San Jerónimo, alias Retiro, de 50 cañones en La Habana.
  • 1727
    Nuestra Señora de Guadalupe, alias Fuerte, de 60 cañones en La Habana.
  • 1728
    San Dionisio, alias Constante, de 55 cañones en La Habana.
  • 1730
    Nuestra Señora del Carmen, de 64 cañones en La Habana.
  • 1731
    San Cristóbal, 2º Constante, de 60 cañones en La Habana.
  • 1733
    San José, alias África, de 60 cañones en La Habana.
  • 1734
    Nuestra Señora del Pilar, alias Europa, de 60 cañones en La Habana.
  • 1735
    Nuestra Señora de Loreto, alias Asia, de 62 cañones en La Habana.
  • 1736
    Nuestra Señora de Belén, alias América, de 62 cañones en La Habana.
  • 1738
    Santo Cristo de Burgos, alias Castilla, de 60 cañones construido en La Habana.
    Santa Rosa de Lima, alias Dragón de 60, const. en La Habana.
  • 1740
    San Ignacio, alias Invencible de 70, const. en La Habana.
    Nuestra Señora de Belén, alias Glorioso de 70, const. en La Habana.
  • 1743
    Nuestra Señora del Rosario, alias Nueva España de 70, const. en La Habana.
    San José, alias Nuevo Invencible de 70, construido en La Habana.
  • 1745
    Jesús María y José, alias Nuevo Conquistador de 64, const. en La Habana.
    Santa Teresa de Jesús, de 64, const. en La Habana.
  • 1746
    San Francisco de Asís, alias Nuevo África de 70, const. en La Habana.
    Santo Tomás, alias Vencedor de 70, const. en La Habana.
  • 1747
    San Lorenzo, Alias Tigre de 70, const. en La Habana.
  • 1749
    San Pedro, alias Rayo de 80, const. en La Habana.
    San Alejandro, alias Fénix de 80, const. en La Habana.
  • 1750
    San Luis Gonzaga, alias Infante de 70, const. en La Habana.
    Santiago el Mayor, alias Galicia de 70, const. en La Habana.
    Santa Bárbara, alias Princesa de 70, const. en La Habana.
  • 1759
    San Eustaquio, alias Astuto de 60, const. en La Habana.
  • 1761
    San Genaro de 60, const. en La Habana.
    San Antonio de 60, const. en La Habana.
  • 1765
    San Fernando de 80, const. en La Habana.
    San Carlos de 80, const. en La Habana.
  • 1766
    Santiago de 60, const. en La Habana.
  • 1767
    San Luis de 76, const. en La Habana.
  •  1768
    Santísima Trinidad de 112, const. en La Habana.
  • 1769
    San José de 76, const. en La Habana.
    San Francisco de Paula de 70, const. en La Habana.
  • 1771
    San Rafael de 80, const. en La Habana.
    San Pedro Alcántara de 62, const. en La Habana.
  • 1773
    San Miguel de 70, const. en La Habana.
  • 1775
    San Ramón de 68, const. en La Habana.  
  • 1780
  • San Cristóbal, alias Bahama de 70, const. en La Habana.
  • 1786
  • Conde de Regla de 112, const. en La Habana.
  • San Hipólito, alias Mejicano de 112, const. en La Habana.
  • 1787
    Real Carlos de 112, const. en La Habana.
  • 1788
    San Pedro Alcántara de 64, const. en La Habana.
  • 1789
    San Hermenegildo de 112, const. en La Habana.
    San Jerónimo, alias Asia de 62, const. en La Habana.
  • 1790
    Soberano de 74, const. en La Habana.
  • 1791
    Infante Don Pelayo de 74, const. en La Habana.
  • 1793
    Los Santos Reyes, alias Príncipe de Asturias de 112, const. en La Habana.
Y me van a seguir diciendo que Cuba tenía tremendo atraso con España. ¿Cómo éra el hoy EEUU en esos tiempos? J.R.M.







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