( Foto de Internet )
Unos meses antes del crash de 1929 John Kennedy dijo una frase que resultó ser clarividente “cuando tu limpia botas invierte en bolsa, es el momento de salirse de la bolsa”.
De la actual crisis hay muchos culpables, a saber: Los políticos, aunque esto no es nuevo siempre tiene culpa en mayor o menor grado y son la cara visible a quien sacudir; Los banqueros, que ahora son malos malísimos aunque no lo eran tanto cuando sí concedían créditos e hipotecas; Los promotores, por supuesto por especular con el precio de las viviendas; pero lo eran también, los cristaleros que vendían sus ventanas a los promotores como si fueran de diamante, los electricistas que se cotizaban a precio de neurocirujano, los soldadores que se cambiaban de empresa constructora a empresa constructora subiendo su sueldo de mil en mil….; Y desde luego también fueron culpables muchos de los que ahora se quejan amargamente de la situación pero que se les olvida aquellos tiempos en los que compraban una vivienda de protección oficial y antes siquiera de recibir las llaves ya la estaban vendiendo por bastantes miles de euros más.
La situación entre lo que ocurrió en el 29 y lo que ha ocurrido ahora tiene una palabra en común: la especulación generalizada. ¿De verdad que no conocéis a nadie que pidió una hipoteca (y el banco se la concedió) muy por encima del precio real de la vivienda y así poder hacer una reforma o amueblar la casa o cambiar de coche?. Eso era algo muy común y contribuyó de una manera decisiva a estar como ahora estamos.
La práctica habitual de los promotores era comprar suelo con un crédito del cien por cien, y antes de haber vendido un solo piso e incluso haber puesto un solo ladrillo ya estaba pidiendo otro crédito para construir más, tal era la locura que las viviendas que sólo existían sobre los planos ya habían cambiado de manos, subiendo su precio claro, de los compradores originales a otros y aun a otros, es decidir todos querían sacar dinero.
Los promotores pensaban que esto no iba a parar nunca, todo el mundo ganaba dinero, era el negocio definitivo, a su vez los que llegaban a duras penas a pagar su hipoteca pero que ya tenía planeado vender su vivienda y meterse en una vivienda mayor, pensaban que nunca les iba a faltar el trabajo, que la poderosa rueda de la construcción no pararía nunca de girar. Se pudieron ver entonces los dos extremos de la cuerda, el del gran promotor que calculaba su patrimonio por lo que debía y no por lo que ganaba y el del trabajador que soñaba con una vivienda mayor en un barrio mejor aunque no pudiera pagarla, y ambos tenía dos puntos en común, estaban endeudados hasta no poder más y no pensaban que esto se fuera a terminar jamás.
Ahora salen muchos que dicen eso de “yo le veía venir”, hasta libros escriben, pero lo cierto es que aunque se viera venir nadie creía que pudiera pasar, y fueron pocos los que en medio de esa locura especulativa, compraron una vivienda real no sobre plano, con una hipoteca que aun con los tipos de interés altísimos dejara algo de margen para respirar, y tasada a precio real.
Es verdad, el ajuste está siendo durísimo pero el abuso también lo fue, cuando esto pase todo será un poco mejor que antes.
Pedro Escudero




