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miércoles, 9 de septiembre de 2009

MEMORIA HISTÓRICA. Por Pedro Escudero


Mucho se habla en España de la Ley de Memoria Histórica. Esta supone para algunos cerrar las heridas que causaron la Guerra Civil Española, que entienden abiertas. Sin embargo para otros esta Ley pretende reescribir la historia y cerrar unas heridas a costa de reabrir otras que, esas sí, ya estaban cerradas.

Como nieto, por un lado de un Comandante del Ejercito Republicano que sufrió cárcel después de la guerra, por defender lo que él creía al Gobierno legítimo, y por otro lado tener familia que fueron asesinados por los más rencorosos e ignorantes del pueblo metidos a revolucionarios comunistas, y que de un día para otro, pasaron de ser los más sinvergüenzas y ladrones del pueblo, a los que impartían justicia en la retaguardia (tiros en la nuca), pues me veo bastante autorizado para decir que le Ley de Memoria Histórica me parece una estupidez. No es este el foro adecuado para hablar de la Guerra Civil Española y por eso corro un tupido velo, pero me viene bien el comentario para reivindicar una Ley de Memoria Histórica que sí creo más que necesaria, la que recuerde lo que ocurrió con la perdida de los últimos territorios Españoles en ultramar, y sobre todo con la pérdida de la Isla de Cuba.

He podido leer a varios historiadores con opiniones distintas sobre la guerra Hispano-Americana. Me pareció muy ilustrativo lo que pude leer del historiador, Ricardo de la Cierva, este cree que en España y especialmente en el Ejercito Español existía una especie de euforia y grandes deseos de enfrentarse al Ejército de una nación joven como eran los EE.UU. Los oficiales Españoles creían que nuestro país con una tradición militar de siglos y luchando en nuestro territorio no tendrían demasiadas dificultades en ganar una guerra a un Ejército extranjero que sólo había acreditado su valía a la hora de ganar a los indios “salvajes” de su país.

Existen también diversas opiniones sobre la superioridad bélica de los Norteamericanos frente a los Españoles. Siempre hemos creído que la Armada Norteamericana era muy superior a la Española y que fue esta circunstancia lo que inclinó la balanza a favor de los enemigos, no obstante también he podido consultar trabajos actuales, publicados por diversos altos oficiales del Ejercito Español, en los que dejan claro que la Armada Española nada tenía que envidiar a la Norteamericana, ya que en aquel tiempo eran dos los modelos a seguir en lo referente a las Armadas; por un lado grandes barcos de acero con gran potencia de fuego pero pesados y muy lentos; y por otro lado barcos semi-blindados con menor potencia de fuego pero mucho más rápidos y capaces de burlar un bloqueo. Estas dos alternativas fueron adoptadas por potencias Europeas como Inglaterra que optó por la primera o Francia y España que optaron por la segunda.

Tal vez, y dicho sea con humildad y desde mi ignorancia, el exceso de confianza fue lo que nos hizo perder la Guerra.

En cualquier caso e independientemente de las opiniones los hechos son tozudos: España perdió, Norteamérica ganó, y en mi opinión, Cuba no ganó.

La pérdida de los últimos territorios Españoles de ultramar, y en especial de la Isla de Cuba supuso para España un trauma debidamente olvidado y que sin embargo fue determinante para entender otros hechos trágicos que luego sucedieron, como el auge y la radicalización de los Nacionalismos Catalán y Vasco, o la propia Guerra Civil Española. No podremos entender todo lo que sucedió en la España del Siglo XX, hasta que no conozcamos en profundidad lo que nos supuso el desastre del 98.

La Historia no se puede reescribir, pero al igual que la perdida de Cuba (también la de los otros territorios), fue el detonante de todas las desgracias que asolaron a España en la primera mitad del Siglo XX, la reincorporación de Cuba como comunidad autónoma a España puede suponer un nuevo acicate a ambos lados del Atlántico.

España, por fortuna, no es la misma que la agotada Nación de comienzos del siglo XX, y aunque algunos cicateros se empeñen en ver sólo lo peor, una nueva oportunidad se abre con la iniciativa planteada por Jose Ramón Morales.

4 comentarios:

Rubén dijo...

La guerra contra los norteamericanos se perdió de una forma fácil y rápida en una sola batalla por las órdenes directas del entonces Presidente del Gobierno, Sagasta.
España, tras un siglo, el XIX, de continuas guerras tanto interiores como exteriores, se encontraba exhausta tanto militar como económicamente. Las revueltas por los "quintos" en España, eran continuas y motivadas porque siempre eran los hijos de los humildes los que tenían que salir a combatir ya que los privilegiados y burgueses podían permitirse pagar una tasa para evitar que sus hijos hicieran el servicio militar. Estas tensiones sociales, que por una parte desembocaron en la "Semana Trágica de Barcelona" unos pocos años más tarde, fue lo que motivó a Sagasta y su Gobierno a dar semejante orden, esta y la crisis económica de 1898, y las continuas guerras que habían dejado exhausto al Tesoro Público.
Los militares de la época no comprendieron la orden, y la Flota que protegía Cuba estaba dispuesta a enfrentar a la norteamericana valerosamente pero desde la península llegaron órdenes de vararse a tiro de la flota enemiga que en tan apenas una batalla hundió a la española. Al mismo tiempo, la poderosa Flota del Atlántico, con sede en las Canarias que debía ir en ayuda de la cubana fue retardada su marcha por orden de Madrid, y cuando se disponían a salir, la flota cubana ya había sido destruida.
Esta era la excusa perfecta para Sagasta, una rápida guerra, con escasas bajas. Y diciendo que ya no se podía hacer más por Cuba, España capituló rápidamente dando paso al Tratado de París de 1.899 donde se firmaba la paz definitiva con los EE.UU.
Sagasta calculó: en Cuba todavía había rebeldes insurgentes proindependencia, las arcas del Estado vacías, una larga guerra contra un enemigo a las puertas de Cuba mientras España estaba al otro lado del oceano. La decisión no fue dudosa una rápida paz y una honorable capitulación y a resolver los problemas de casa.
Por otra parte se ha exagerado bastante el desastre del 98 que moralmente, sin duda alguna, lo fue pero que, curiosamente, económicamente fue una gran ventaja para España.
Muchos capitales, una vez perdida la isla, retornaron a la península e impulsaron una incipiente industrialización a través, por ejemplo, de las industrias para extraer azúcar de la remolacha. Esto fomentó la construcción de infraestructuras (ferrocarril), creación de puestos de trabajo, etc.

Anónimo dijo...

Noticias: Huellas frescas del legado catalán en Cuba
Enviado el Martes, 7 de Julio del 2009 (16:13:30)
Estudios del CaribeDesde ayer se celebra en Cuba el programa La huella catalana en el Caribe, una iniciativa de la Casa América Cataluña, la Fundación Ramón Llull, con el auspicio de la Gobernación de la Generalitat de Cataluña • Abierta al público la exposición Barcelona-La Habana, el espejo modernista, de la fotógrafa Pilar Aymerich y bajo la curaduría de la historiadora Isabel Segura • Presentado el volumen La saga de los catalanes en Cuba, de Joan M. Ferran

http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=4973

Anónimo dijo...

Lo primero y mas constructivo que debemos hacer los espanoles es tratar de ver la realidad tal cual es, dejar la envidia a un lado, el creernos que somos la gran cosa y que cuba depende de nosotros, cuando todavia somos en realidad unos mantenidos de la union europea.

Solo si somos humildes podemos ganarnos el aprecio de los cubanos, un pueblo de indiscutible empuje y creatividad que si se nos une en una sola nacion puede se factor para que recuperemos nuestro maltrecho orgullo y autoestima.

Si somos humildes creceremos con la ayuda de cuba y de su poderosa clase profesional y empresarial residente en los Estados Unidos.

Si pretendemos hacernos los perdonavidas y los financistas de la recuperacion de cuba cuando seguimos siendo en reliadad unos mantenidos de la union europea, lo estropearemos todo.

Vuva cuba y espana,
Lucho de Borbón

Opinador dijo...

@Al último anónimo: Tu no eres español (entiendase, los que en la actualidad son reconocidos como españoles), en España escribimos con "ñ" y no decimos "financistas". Creo que está claro quien eres en realidad. ¿Porque no has utilizado tu identidad verdadera (la de usuario registrado en blogger.com) para decir eso mismo que has dicho?

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