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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Reflexiones de un viajero español llegando a La Habana en 1906. Por Nicolás Estévanez

(Reflexión sobre la guerra civil hispano-cubana)

Escrito por un español peninsular que regresa a Cuba en 1906, poco tiempo después de la independencia de Cuba de España. Su experiencia podría ser la de cualquier antepasado nuestro. J.R.M.

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Me ha sorprendido siempre una pregunta que me han dirigido repetidas veces <<¿te gusta el dulce?>> Porque lo que no me gusta ni creo que le guste a nadie , es lo amargo, ni lo agrio, ni lo desabrido. Es lo mismo que cuando me disparan la interrogación inconcebible: <<¿te gusta el calor?>> ¡Pues no ha de gustarme!. Lo que no me place ni me conviene es el frío. Por eso allá en la inhabitable Europa, entre escarchas y hielos, particularmente desde que comencé a sentir el peso de los años, pensaba frecuentemente en retirarme en Cuba para gozar de su ambiente bienhechor.

Y al cabo lo conseguí. Ojalá no tenga que desandar lo andado, como ya me ha sucedido otras veces. Pero cuantos contrasentidos se albergan en el corazón del hombre!. El día de mi llegada a Cuba-12 de Junio de 1906- fue de honda tristeza para mí. La satisfacción del cansancio peregrino que después de vagar por montes y desiertos pone sus pies doloridos en el mas apetitoso oasis; mi propia satisfacción al contemplar este oasis cubano, que ha sido tantas veces para mí la lejana visión del descanso y el sosiego; mis ansias realizadas, mis logradas esperanzas y mis anhelos cumplidos, quedan neutralizados por un sentimiento doloroso que se apodero de mí al entrar al puerto de La Habana. ¿Era un mal presentimiento? ¿Era una ilusión desvanecida? ¿Sería tal vez reminiscencia nostálgica, recuerdo amargo de tantos amigos muertos, añoranza de la juventud?. Sólo sé que hube de hacer esfuerzos para contener las lágrimas; no era decoroso que yo desembarcara llorando como una vieja. Al embocar el puerto, ví por primera vez flotando en las alturas del Morro, la bandera de Cuba independiente; la saludé con respeto, pero pensé en la otra, en la bandera mía, en el glorioso pabellón de España; glorioso todavía, que los crímenes cometidos a su sombra han desonrado a los perpetradores de los crímenes sin desonrar la bandera. Y es que también la han desonrado, a pesar de eso la adoro!. La patria ausente y vencida es más amada, por lo mismo que patria es sentimiento. El sentimiento y la idea son dos cosas bién distintas.

 La idea de patria puede ser discutida; para algunos, podrá ser la patria una convención artificiosa, un territorio circuído de fronteras, también convencionales y no inmutables; para mí es algo inmaterial superior a todo eso. No la personifican ni el Estado, ni sus instituciones pasajeras, ni el suelo mismo, sino el alma de la raza, el pensamiento, el recuerdo, la ilusión.


 Pasaron, felizmente, las luchas que ensangrentaron a Cuba en tiempos no lejanos; y yo deseo, con todas las ansias de mi espíritu, que cada día se estrechen más y más los lazos de paz y unión entre cubanos e hispanos; anhelo como nadie que para siempre se olviden los agravios mutuos y, por consiguiente, ruego que no se de intención política, ni se interprete como censura para nada ni nadie, a lo que ahora he de decir. Fue de lucha enconada entre españoles y cubanos la segunda mitad del siglo XIX. Pero los españoles -quizás también los cubanos- estábamos divididos. Todos los españoles queríamos la conservación de Cuba para España, y más que nadie la anhelaba yo; ¿Y que nos dividía?. Que los unos querían, solamente conservar el territorio, y los otros queríamos al mismo tiempo conservar el honor. Prevaleció la política de los primeros, y así perdimos honor y territorio. Mas no debemos desalentarnos, que los pueblos como los hombres se rehabilitan con el arrepentimiento, la confesión de sus yerros, la confianza en si mismos y la fé en el porvenir. Los españoles podemos hoy gritar ¡Viva Cuba!. Al vitorear a Cuba, podemos y debemos vitorear cien veces a nuestra querida España. Pero no a la España de la Inquisición y el retroceso, no a la España de hoy mismo en lo que tenga de medieval y atávico, sino a la venidera, a la España próspera, regenerada, rejuvenecida que ya se dibuja en lontananza, que yo preveo, que todos presentimos,  que surgirá sin duda… cuando nazca y viva una generación que la merezca. ¿Pero esto es hablar de mi llegada a Cuba?… Que me perdone si mas que a Cuba me refiero a España.

 No es descortesía, no es ingratitud; es un sentir que se desborda, un presentimiento de que España renacerá de sus ruinas, la envidia de que, cuando resurja y se purifique y se engrandezca, toda América lo celebrará. Toda América, sí. El Nuevo Mundo es prolongación de España en lo moral y en lo físico, en la leyenda y el arte, en la historia y en la geografía. Y más que en otra cualquiera región americana, vivirá España en la memoria y en el corazón de Cuba, penetrará su gloria en edades venideras, hasta donde llegue Cuba soberana. Pero los hijos de Cuba no deben contentarse con una soberanía precaria, nominal y discutida. Tocaremos este punto en capítulo especial. Desembarqué, ya lo he dicho, desalentado, triste, seriamente enfermo; dolorido el cuerpo y mas dolorida el alma; rodeado de buenos y cariñosos amigos, pero sin horizonte, que desde mi aposento del hotel no podia descubrir mi vieja Habana.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la tipica monserga de un mason.Este Nicolas Estevanez era mason,republicano y antiespañol.
Que pueda saludar con respeto a la bandera de criminales como Narciso Lopez,Antonio Maceo y Maximo Gomez pues lo dice todo.
Estos masones españoles eran los mejores amigos de los separatistas.
Este va a recoger su paga de los masones de alli,murio en Paris le debio de preferir el frio.

Anónimo dijo...

Mira JRM.Estos masones seguian un lema,preferimos una Cuba masona antes que una Cuba española.
Militar metido a politico.Cuanto daño le hicieron a España,cuantas mentiras inventaron y como la calumniaron.
Mira me parece muy bien que Cuba se inventara las historias que le dio la gana,pero ese no era español,ningun mason es español.
Este ademas se sospecha que era terrorista,se dice que entrego la bomba con la que Mateo Morral mato a 30 personas al atentar contra el rey Alfonso XIII.

Anónimo dijo...

Que muriera en Francia protegido por la masoneria tras el atentado,lo dice todo.
Que lo hagas pasar por español,con españoles como este no hacen falta enemigos.
Era un separatista mas.
En la guerra de los diez años se hicieron muchas barbaridades en los dos bandos.
Pero gracias a gente como este,solo se recuerda las de uno.

José Ramón Morales dijo...

Hola Anónimo, gracias por participar, yo no sé quien era esa persona, solo ví el articulo en Internet y me pareció interesante. Un abrazo

Anónimo dijo...

Ya lo supongo JRM.Soy el de antes.Es el de los famosos estudiantes de medicina,se nego a fusilarlos ,hermoso gesto,no querer fusilar a unos jovenes separatistas que profanaron una tumba de un asesinado por los separatistas.Era un castigo excesivo.

Pero ya ves que no tuvo empacho en participar en un atentado terrorista que mato a 30 transeuntes inocentes.

Anónimo dijo...

Pio Baroja es un famoso escritor español ,simpatizaba con los anarquistas pero no con el terrorismo anarquista.Es decir sabia de que hablaba.

Anónimo dijo...

Pio Baroja es un famoso escritor español ,simpatizaba con los anarquistas pero no con el terrorismo anarquista.Es decir sabia de que hablaba.

Anónimo dijo...

Pio Baroja es la fuente de la partipacion de Nicolas Estevanez en el atentado,como digo sabia muy bien de que hablaba.

Anónimo dijo...

Sabes que el atentado fue el 31 de mayo de 1906.Este llega a Cuba el 12 de junio de 1906 .Hubo 23 muertos y 100 heridos,pero en dias posteriores murio mucha mas gente de las heridas.Y este habla de la Inquisicion.
Asi son los masones.

José Ramón Morales dijo...

Si, ya he leído sobre el y parece que fue un terrorista. Un abrazo

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