Ya estamos en la Semi-Final de South África.
Crée usted de que Cuba estaría mejor como:
sábado, 3 de julio de 2010
GANAMOS! GANAMOS!, 1 a 0, GANAMOS! Y ESTAMOS EN LA SEMI-FINAL
Tremendo juego, de nuevo Villa metió el gol decisivo e Iker Casillas hizo tremendo juego. Hay que ponerlos en un pedestal!
Somos los mejores! Estamos haciendo historiaaaaa!
En cuanto a Argentina que perdió contra Alemania, 4 a 0, me dá mucha pena por los argentinos, pero una alegría tremenda por ver la cara de Diego Armando Maradona, que tiene en un brazo tatuado al asesino y opresor de mi pueblo, Fidel Castro y en el otro al asesino Ché Guevara. Como exiliado cubano me repugna su figura por admirar y defender a esos seres despreciables y pienso que ninguna buena persona defendería a alguien que opríme a un pueblo y separa familias, en este caso por mas de 51 años.
Inmigración aragonesa en Cuba
ARAGONESES EN CUBA del Blog Excelencias MAGAZINE
De las comunidades españolas que emigraron a Cuba, la aragonesa fue una de las menos numerosas. Su gente, como toda la emigración española, ha tenido una significativa influencia cultural en todos los órdenes de la vida socio-económica cubana. La inmigración fundamentalmente fue de funcionarios, comerciantes, sacerdores, militares, aunque de modo mayoritario la gente humilde del pueblo aragonés viajó en busca de mejores condiciones de vida.
En el primer tercio del siglo XX esta isla fue el segundo destino preferido por los aragoneses en América, aunque anteriormente existía una pequeña colonia aragonesa que suponía el 1,16 % de los españoles residentes en Cuba.
La Sociedad Aragonesa fue fundada en La Habana en 1923, en el local de la Asociación de Dependientes de Comercio de La Habana. Tenía el propósito de aglutinar y realizar obras en beneficio de los nativos de la región y de sus descendientes residentes en Cuba, así como mantener viva su cultura, las mejores tradiciones españolas y los estrechos vínculos existentes entre los dos países. La Sociedad Aragonesa cuenta con un Panteón Social que fue construido en 1937 en el histórico Cementerio Colón de La Habana.
Existe un gran interés de la Sociedad en los aspectos culturales y sus tradiciones. Desde su fundación, la Sociedad estableció vínculos con el “Heraldo de Aragón” y otros medios de prensa de la región española y sus provincias. Una de las actividades más importantes para la comunidad aragonesa es el homenaje que le brindan a la Virgen del Pilar “Patrona de Aragón” cada 12 de octubre con una misa en la Igleisa de la Merced, en La Habana Colonial.
Las aspiraciones de los integrantes de la Sociedad Aragonesa de Beneficencia en Cuba son las de mantener y hacer revivir la cultura, las costumbres y la historia de la región.
EXPERIENCIA DEL VIAJE:
El viaje de los emigrantes españoles hacia Cuba comenzaba en una localidad, pueblo o capital de España. Si salían de uno de los grandes puertos de embarque, el periplo se simplificaba bastante; si no, el emigrante tenía que trasladarse a la costa, al puerto que le había sido adjudicado por la agencia de emigración correspondiente. El tren se convirtió en uno de los medios de transporte más usados por la emigración en la primera fase del viaje.
Las familias también llegaban a los puertos en “caravanas”, viajando por España a pie o en carros. Ya en las ciudades portuarias, pasaban una larga espera hasta que llegase el ansiado momento de embarcar. A todo esto se sumaba la compleja documentación que los emigrantes tenían que presentar ante el gobierno civil del puerto para poder embarcar. Los momentos del embarque y la despedida en los muelles alcanzaban cotas de gran dramatismo. Muchos de ellos no volverían a ver a sus familias, a su pueblo ni a su país. Era un punto de no retorno. Sin embargo, en muchos casos, algunos emigrantes no pudieron resistir los momentos de tensión previos al embarque. Las deserciones y arrepentimientos no fueron infrecuentes.
El embarque no se efectuaba directamente a los buques sino mediante lanchas y barcazas que les conducían desde los embarcaderos hasta los buques fondeados en las dársenas.
Durante la travesía, hombres mujeres y niños tenían que soportar un viaje cuya duración nunca era inferior a 20 días. La travesía de los barcos migratorios estaba llena de penalidades, a pesar de las inspecciones por parte de las autoridades de Marina e Inmigración españolas. Éstas no fueron muy rigurosas y acababan embarcando más pasajeros de los que debían, o se llevaba un número insuficiente de chalecos salvavidas, e incluso se separaban familias o iban los hombres por un lado y las mujeres y los niños por otro. Además, sufrían incomodidades, falta de higiene, hacinamiento, suciedad, parásitos en la literas, frío o calor, hambre (era habitual la escasez de alimentos, las comidas mal cocinadas, la suciedad de los alimentos), y hasta era normal la escasez de agua potable a bordo. En definitiva, se padecían condiciones de vida infrahumana.
Ya en el siglo XX mejoraron bastante estas condiciones. Las leyes fueron más exigentes con las navieras. Se multiplicaron las inspecciones sanitarias, hubo mayor espacio por pasajero, mayor ventilación en los camarotes, calefacción, enfermería, baños, un médico, agua potable, víveres suficientes y de calidad y una adecuada alimentación.
viernes, 2 de julio de 2010
Inmigración catalana en Cuba y su aporte a la isla.
(Del Blog SECRETOS DE CUBA)
Sobre la loma de Montserrat se edificó una pequeña iglesia llamada la Ermita de Montserrat. Esta ermita se inauguró en 1875. El diseño del templo es basado en el monasterio de Cataluña; se dice que quienes la edificaron eran catalanes. Tenemos entendido que las estatuas talladas en piedra y de gran belleza que vemos frente a la ermita fueron instaladas para la escena de una película que allí se filmó. Por alguna razón después no se removieron, y realmente proveían una dimensión más mística a la ya hermosa fachada de la pequeña iglesia. Ya las estatuas no están allí y de la ermita y su bello templo sólo queda el frente en muy mal estado.
Nos cuentan, buenos amigos oriundos de Matanzas, que en los alrededores de esta ermita se celebraban verbenas. Todo el pueblo de Matanzas, hasta los cojos, subían en esas ocasiones festivas para en aquellas alturas compartir momentos inolvidables. En tiempos que sólo los abuelos recuerdan, de cuando ellos eran niños, la alegría era contagiosa; se cantaba, se bailaba y las familias llevaban sus canastas llenas de deliciosos platos sin faltar las golosinas. Unos en coches y otros a pie, las mujeres luciendo sus trajes catalanes y otras con mantillas y peinetas, todos acudían a la celebración a las verbenas de la Ermita de Montserrat.
Los primeros catalanes en llegar al continente americano posiblemente formaron parte de las huestes colonizadoras españolas. No obstante el flujo migratorio catalán en aquellos primeros momentos no tiene un peso importante.
En Cuba, algunos autores hacen referencia a Miguel Ballester, conocido como uno de los más antiguos inmigrantes catalanes, quien introdujo e instaló el primer trapiche de caña de azúcar en la isla. Pero la mayor significación del poblamiento catalán comienza con los Reales Decretos (de 1765 a 1778) que establecían el libre flujo de mercancías entre los puertos de España y los de las colonias. Los comerciantes más beneficiados fueron los catalanes, sobre todo los dedicados al tráfico de la caña de azúcar. Destacan los nombres de José Baró Blanxart, Juan Güell y Ferrer, Antonio López y López, dueño de la famosa compañía “Marqués de Comillas”, y Narciso Gellats Durall, cofundador del banco Gellats, de La Habana.
Juan Pedro Baró, nieto de aquel industrial, hizo del patrimonio de su madre, la central “Conchita”, la fábrica azucarera más competente del país en 1912, con una nómina de 2.800 empleados.
También fue notable, por sus resultados en el comercio de esclavos, Francisco Marty y Torrens, quien logró a costa de este “oro negro”, después de sufrir innumerables adversidades, capital suficiente para fundar el importante teatro “Tacón”, en 1838. Éste fue el origen del teatro “García Lorca”, actual sede del Ballet Nacional de Cuba.
Juan Conill Puig fundó el primer almacén de tabaco en rama que hubo en La Habana Vieja, y se dedicó a la exportación de este producto.
Jaime Partagás y Rabell fue el fundador de la firma “Partagás”, “Real Fábrica deTabacos Partagás”, en 1845. Desde 1827 tenía una tabaquera en La Habana. Murió de un balazo disparado a traición, debido a rivalidades en el comercio del tabaco.
Casi es obvio afirmar que el poder económico de los comerciantes, industriales y banqueros catalanes en la segunda mitad del siglo XIX alcanzó una posición privilegiada en la sociedad colonial en el departamento de Occidente, que compredía La Habana, Pinar del Río y Matanzas, a pesar de que de la composición regional de la inmigración a esas zonas fueran catalanes tan sólo el 10,23%.
Las grandes fortunas acumuladas en Cuba permitieron la creación de una aristocracia catalana con títulos nobiliarios españoles como: Marqués de Comillas (Antonio López y López), Conde de Güell (Juan Güell y Ferrer), Marqués de Santa Rita (José Baró Blanxart).
“En 1498 la primera producción de azúcar en la Isla de Cuba la hace un catalán, no está nada mal. En el siglo XVI el primer médico que actúa profesionalmente como tal en Cuba es catalán. En el siglo XVIII el primer cafetal que se organiza lo hace un catalán. El cultivo del maíz por primera vez llega de la mano de un catalán. En 1810 la primera fábrica de cigarrillos la organiza un catalán. Algunos nombres importantes del tabaco y del ron cubano tienen apellido catalán Gener, Partagás, Bacardí, etc. En 1840 se funda en La Habana la entidad catalana más antigua del mundo fuera de Cataluña, y en 1861 sale en La Habana la primera revista en lengua catalana publicada en América”, citó.
Llegaban como emigrantes a Cuba desde lejanos poblados catalanes, a veces sin recursos, con el empeño fijado en un destino incierto. Pero siempre contaron con el auxilio de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, la más antigua de las sociedades españolas en Cuba. Siglo y medio después de su surgimiento, esta institución sigue tendiendo puentes entre la isla y la tierra de la virgen morena de Montserrat.
Inmigración andaluza en Cuba y su influencia
La inmigración andaluza fue muy importante en la formación de Cuba. El cubano es muy andaluz y los trajes típicos nuestros, son una copia de los de Andalucía.
A continuación un poco de historia.
Esos vídeos son de cubanos bailando, aunque parecen andalúces.
A continuación un poco de historia.
Esos vídeos son de cubanos bailando, aunque parecen andalúces.
Todas las regiones históricas de España no influyeron por igual en la conformación de la cultura cubana de nuestros días, pero hay una en particular que se vio privilegiada para ejercer su protagonismo en los primeros siglos de la presencia hispánica en la mayor de las Antillas: Andalucía.
La influencia cultural andaluza representa para Cuba lo que el sedimento de fermentación para el buen vino. Todo esto se vio constatado en los primeros pobladores que debían ser registrados a través de la Casa de Contratación en Sevilla, en sus instrumentos de trabajo o en sus artes de pesca, junto con la aportación de costumbres alimentarias muy distantes de la dieta propia de los aborígenes de Cuba. La formación de una cultura agrícola estuvo más condicionada por las técnicas y los aperos meridionales de España que por los rudimentarios medios de cultivo indígena. Sólamente la música sería un tópico aparte para destacar, desde las formas de decir cantando un verso rimado en compañía de instrumentos de cuerda pulsados y rasgados, hasta los nexos originarios entre la rumba flamenca y la rumba cubana.
La bien llamada “escuela criolla de arquitectura morisca” por el Dr. Francisco Prat Puig, es un fiel testigo de la temprana presencia de emigrantes andaluces, portadores de múltiples oficios y ocupaciones, entre los que sobresalían los constructores: alarifes o maestros de obras, carpinteros, canteros y albañiles.
En éste y otros muchos aspectos, Cuba también ha sido receptora indirecta de la Ruta Al-Andalus, como parte del inicial trasvase humano socio-cultural a través del Atlántico. En este sentido, la Giralda de Sevilla tiene su homóloga en uno de los máximos símbolos de La Habana: La Giraldilla, cuya copia se levanta hoy sobre la torrecilla del Castillo de la Real Fuerza. Su artífice fue Gerónimo Martín Pinzón, que concibió la pieza a partir de su antecesora sevillana.
Las imágenes pictóricas y los testimonios escritos sobre los “negros curros” son otro reflejo de estos personajes urbanos. Pero el negro curro en Cuba no ha desaparecido, se ha multiplicado, ha cambiado de color y abarca diversos biotipos humanos. Todavía se aprecian oficios como camioneros, guagueros, taxistas y otros atributos de vestuario, gestos y el empleo de un léxico cargado de gitanismos (caló).
En el siglo XIX hubo andaluces que se destacaron en Cuba, como el sevillano Antonio Enrique Zafra y los gaditanos Jacobo de la Pezuela, Francisco Iturrondo y Antonio López Prieto.
A continuación el Ballet español de Cuba
Una obra analiza los rasgos culturales compartidos entre Andalucía y Cuba
¿Cuál es el aporte andaluz a Cuba?, ¿qué rasgos culturales, naturales e históricos comparte Andalucía con la isla caribeña? A estas preguntas trata de responder el libro Cuba y Andalucía entre las dos orillas, editado por la Consejería de Cultura y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La obra es una iniciativa de la asociación cultural La Otra Andalucía, surgida en el seno de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla con el objetivo de "difundir el enorme aporte de lo andaluz al continente americano y estrechar lazos entre ambos lados del Atlántico", según Raúl Navarro, coordinador del libro.
La publicación se abre con un texto de la historiadora Consuelo Varela sobre el papel de los descubridores andaluces en Cuba (El descubrimiento europeo de la tierra más hermosa). La emigración andaluza a la isla en los siglos XVI a XVIII es abordada por el profesor Antonio García-Abásolo. Le sigue el trabajo de Rosario Sevilla, centrado en La prensa de Sevilla ante la independencia cubana. La relación entre el español de Andalucía y el de América se refleja en los artículos de Eva Mª Bravo y Miguel Ropero: El habla de Andalucía y el español de América. El español hablado en Cuba.
José Luis Ortiz Nuevo estudia las huellas de lo andaluz en el teatro de La Habana en la primera mitad del siglo XIX, mientras que el musicólogo Faustino Núñez explica la influencia cubana en la música andaluza y Gema Areta escribe sobre la estancia de Lorca, Alberti y María Zambrano en la isla. Las afinidades entre los paisajes también se apuntan en la obra.
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